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Seguridad Algunos invasores del bosque de Pómac tenían fusiles donados por el Ejército a las rondas campesinas.

El Francotirador

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Momentos precisos en que los invasores del bosque de Pómac se enfrentan a la Policía, el martes 20, provistos de fusiles tipo Máuser.

Aparentemente recuperado el Santuario Histórico de Pómac, en Lambayeque, ahora la Policía está a la caza de los francotiradores que asesinaron a los suboficiales PNP Carlos Peralta y Fernando Hidalgo, durante la operación de desalojo del pasado martes 20 (CARETAS 2062).

Según el Director Ejecutivo de Operaciones Especiales, general Carlos Ezaine Armas, los asesinos han sido identificados, pero continúan prófugos. Ellos son Rafael Olmedo Pérez, Carlos Alberto Toro Barbosa y Perciles Vásquez Cubas, originarios de la provincia de Chota, en Cajamarca. Entre los invasores, por cierto, hay muchos ‘chotanos’ que fueron ronderos hace varios años.

De acuerdo a la pericia balística, las rayas helicoidales de los proyectiles extraídos de los cadáveres corresponderían al fusil tipo Máuser calibre 7.62 x 51. Las balas de estas armas tienen un mayor alcance que las del fusil AKM.

El fusil tipo Máuser, originario de Alemania, se puede encontrar en el mercado negro. Su posesión no es frecuente en personas civiles. En la década del 90, especialmente en el Valle de los Ríos Apurímac Ene (VRAE) y en el Alto Huallaga, cientos de estas armas fueron entregadas por el Ejército a los Comités de Autodefensa como un apoyo en la lucha contraterrorista. Recientemente, en la zona de Vizcatán en el VRAE, donde las Fuerzas Armadas libran una lucha contra los remanentes de Sendero, se ha evidenciado la presencia de narcos con este tipo de fusiles que tienen un alcance en línea recta de 500 metros.

Precisamente sobre este tema debió responder el ministro del Interior, Remigio Hernani Meloni, durante su presentación ante la Comisión Permanente del Congreso de la República, el martes último.

La versión de Hernani indica que sí hubo un plan de operaciones que incluía a dos vehículos blindados y 50 efectivos provistos de fusiles, además de otros 1,300 agentes para retirar a los invasores del bosque chiclayano. Sin embargo, según Hernani, un grupo de 30 policías desarmados se ‘adelantó” al contingente especial y fue “emboscado”.

El planeamiento de la operación fue elaborado y ejecutado por el jefe de la II Diterpol de Chiclayo, general José Ubaldo, un oficial que es calificado por sus propios colegas como “brillante en la mesa, pero con poca cancha”.

El martes 20, cuando el general Ubaldo Aguilar y su contingente policial habían despejado el Puente Montalbán, luego de avanzar por Pacora y Ojo de Toro, recibió la comunicación telefónica del mayor PNP Luis Mendoza, quien le informó de la emboscada contra los policías. Ubaldo asegura que dichos efectivos actuaron sin órdenes precisas, puesto que los primeros que debían ingresar a la zona eran los fusileros y vehículos blindados Kaspir.

Hasta aquí la versión oficial. Lo que no está claro es por qué este grupo policial, que cumplía un papel determinado en la operación no tenía armas de largo alcance ni tampoco chalecos antibala. Sólo contaban con gases lacrimógenos, que en los descampados no tienen eficacia, cascos y varas.

Las versiones coinciden, además, en que la Policía no tenía certeza de las armas con la que contaban los invasores, pese a las advertencias del 2005, y que no hubo alimentos ni agua para los efectivos que participaron en el desalojo. Hernani se juega la interpelación y posible censura en este caso.

Un equipo de la Inspectoría PNP, a cargo del general Mauro Medina, investiga el asunto. Mientras tanto, el general Ezaine Armas dijo a CARETAS que las 200 familias que ocupan Pómac ya fueron desalojadas y sus viviendas destruidas. Un contingente del Ejército ocupará la zona, en tanto que la Policía Ecológica evaluará los daños ocasionados en Pómac. (Abilio Arroyo)


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