Urbanismo CARETAS propone publicidad de alto impacto a prueba de conductores distraídos.
Si los Paneles Hablaran
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La vida no es juego. El mal gusto tampoco, en especial cuando promete salud y desarrollo. |
Robots, jamones, chicas en bikini, celulares, cementerios, hoteles, autos, leche, gaseosas, helados, toallas higiénicas, bancos, seguros, tintes capilares, AFPs, licores, bronceadores, etcétera. El camino al sur es largo. Estructuras de hasta 20 toneladas soportan el ingenio de las agencias de publicidad, a veces dudoso, como demuestra un panel con rizos hidratados gigantes (champú). CARETAS decidió imaginar un escenario en el que el negocio del avisaje en carretera no sirviera para invocar al consumo desenfrenado, sino para instar al conductor a mantener la vista en el camino. Si la Municipalidad de Lima, desde que enmendara el paso para ordenar el caótico ruido visual de la Panamericana Sur, ha podido hacer poco –y lo poco que hace lo hace con lentitud–, entonces por lo menos aprovechemos estos armatostes imposibles de no mirar para enviar didácticos mensajes sobre seguridad vial al veraneante con problemas de concentración. Eso tal vez saldría más barato que desmontarlos –que cuesta, para un solo panel, alrededor de 7 mil soles y un día de trabajo– y quién sabe, hasta podría convertirse en una innovadora forma de reciclaje visual a imitarse internacionalmente. La elaboración del mensaje es otro cantar, pero a la vez abre nuevos desafíos para nuestros creativos publicitarios. Desde la humorística advertencia de una fémina de 8 metros que dice en dos tiempos “Si me viste, ya fuiste” y arranca una sonrisa a quien pasa por ahí la vez que concientiza, hasta el indecible miedo que inspira lo que hasta hace poco no era más que un inofensivo anuncio de embutidos: “Cuidado: ¿qué miras cuando manejas? Puedes acabar en rodajas”. En medio, un amplio espectro de matices y posibilidades expresivas que podría hacer de la seguridad vial un verdadero arte y, por qué no, un nuevo producto de bandera. Soñar no cuesta nada.
Ojo Que Llora
Explicación científica de por qué el cerebro humano no puede asimilar excesiva información visual. En un artículo denominado precisamente
Contaminación Visual, la arquitecta chilena Lilia Garcén explica la manera en que la sobreabundancia de estímulos visuales puede entorpecer el procesamiento de información del cerebro: “Cuando una imagen supera el máximo de información que el cerebro humano puede asimilar (aproximadamente 4 bits por segundo), se produce una especie de estrés visual, las reacciones psicofísicas se ven alteradas, la percepción se vuelve caótica y la lectura ordenada del paisaje se hace imposible”. El debate científico sobre la capacidad de procesamiento de información del cerebro humano aún se mantiene vigente, pero lo que queda claro es que un solo estímulo es decodificado mejor que muchos a la vez. “Esto puede afectar la concentración y volverla dispersa”, señala Garcén. “Es lo que sucede cuando uno se queda parado sin saber qué hacer frente a una góndola de supermercado con abundancia de marcas y productos”. Es por eso que Garcén hace hincapié en la importancia de la arquitectura paisajista para que los paneles publicitarios –y otros elementos a tener en cuenta en un diseño, como árboles mal ubicados– no oculten características del recorrido como curvas y señales de tránsito.
Con Cabeza Fría
D´Onofrio coincide con campaña de CARETAS y retira panel. Buenos reflejos. |
El sol era demasiado alto, como se puede corroborar a simple vista. |
En su edición anterior, CARETAS publicó la foto de un panel de D´Onofrio que acababa de ser instalado en el kilómetro 42 de la Panamericana Sur, como ejemplo de que la colocación de nuevo avisaje –pese a la contaminación visual crónica en esta vía– continuaba. El martes 27 de enero, un día después de que la nota entró a imprenta, Nestlé retiró el anuncio. Según indicó Gisella Rojo, de Asuntos Corporativos de Nestlé, la decisión de desmontar el panel, que mostraba al clásico sol de D´Onofrio mirando a través de una lupa, no está relacionada con la campaña mediática de CARETAS, sino con la condición irregular del susodicho sol: el panel sobrepasaba la altura permitida por la Ordenanza 1094 y Punto Visual, la empresa contratada por Nestlé para instalar su publicidad exterior, convenientemente omitió ese detalle. Es decir, la responsabilidad por infringir la ley con un panel demasiado alto pertenece a Punto Visual, lo cual le valió una fuerte llamada de atención de su cliente D´Onofrio/Nestlé. La decisión de seguir colocando publicidad tamaño monstruo, sin embargo, sigue recayendo en Nestlé. La transnacional suiza se comprometió a explicar sus motivos a CARETAS por escrito, para lo cual aceptó un breve cuestionario con preguntas puntuales acerca de la efectividad de la publicidad en un entorno tan sobrecargado como la Panamericana y su posición con respecto al desempeño de Punto Visual. Hasta el momento en que se cierra esta edición, y pese a las continuas llamadas, no ha enviado sus respuestas.