Historia A casi 65 años del final de la Segunda Guerra Mundial, el relato del peruano Hirsz Litmanowicz, sobreviviente del Holocausto y ex mensajero del macabro doctor Josef Mengele. Litmanowicz tenía once años cuando conoció al “Angel de la Muerte” nazi .
Mengele y Yo
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Hirsz Litmanowicz, sobreviviente del Holocausto, mostrando foto tras su liberación junto a otros tres niños. |
El Perú fue el destino de un considerable número de personas que llegaron escapando de la brutalidad nazi. Hirsz Litmanowicz fue una de ellas. Él nació en Bedzin, Alta Silesia, Polonia, en 1931. Antes de que la guerra estalle existían actitudes violentas, pero soportables hacia los judíos.
Sabíamos lo que se venía por la cuestión antisemita, comenta desde su casa en San Isidro. Diversos factores, como el cierre de fronteras, hicieron que la llamada por el propio Hitler
Solución final del problema judío, se desate. La familia de Litmanowicz tuvo que separarse.
Del último que me separé fue de mi hermano. A los once años llegó a Auschwitz. Ahí conoció a Mengele, el autor de inhumanos experimentos con prisioneros de campos de concentración. Lo describe como un hombre común y corriente.
No era el alemán rubio, con ojos azules, de un metro noventa y físico extraordinario, era un hombre absolutamente normal. Litmanowicz fue designado mensajero de Mengele, le hacía los mandados.
A la llegada a la terminal de Birkenau de los transportes con gente de toda Europa, escogía a aquellos útiles para el trabajo, a los otros los mandaba a la cámara de gas en el acto. Si las madres morían y los recién nacidos vivían aún, Mengele ordenaba arrojar a estas criaturas directamente a los hornos de la lavandería para que sirvan de combustible. Más tarde su actitud cambiaría y una vez que las mujeres daban a luz, confiscaba a los niños, vendaba el pecho de las mujeres para impedir que los amamanten y recopilaba datos sobre el proceso de inanición de los infantes.
Tras ser declarado no apto para el combate, se ofreció como médico de campamento en Auschwitz, él buscaba "zwillingen" (gemelos) para sus experimentos y tendría a numerosos de ellos y hasta se podía dar el lujo de matarlos. Allí desde el principio dispuso de 226 gemelos, con edades entre 2 y 18 años. y podía hacer lo que quisiera con ellos. (Michael Barembaun, médico, director del US Memorial Museum).. En una ocasión trató de crear siameses uniendo las venas de mellizos sin ningún resultado. Llevaba a cabo amputaciones y buscaba la manera de variar el color de los ojos inyectándoles sustancias químicas. Litmanowicz permaneció dos años a su lado, luego de los cuales fue trasladado al campo de Sachsenhausen, a pedido del doctor Arnold Dohmen, quien solicitó a un grupo de niños para someterlos a experimentos en busca de la vacuna para la Hepatitis B, que por entonces representaba gran número de bajas nazis en el frente ruso. Dohmen los inyectaba diariamente. Las
inyecciones actuaban de acuerdo a cada uno, una que otra vez me dio fiebre pero más nada. Vivía con la muerte a la espalda, estaba solo y sabía que tarde o temprano sería asesinado.
Si no moría por los experimentos, moría de hambre. Un hombre que necesita 2000 calorías diarias recibía 300, las posibilidades de vivir eran limitadas. El menú diario consistía en un tazón con algún cereal quemado en el desayuno, en el mismo tazón se vertía un cucharón de sopa para el almuerzo y en la cena, se les daba un trozo de pan con un cuadrado de margarina. No había manera de que un prisionero de 11 años sepa cuál era el estado de la guerra, la información recibida de las radios alemanas era manejada a su antojo. Las visitas de Dohmen se tornaban escasas, pues la clínica de Giessen, donde él analizaba las muestras extraídas, fue bombardeada, perdiéndose toda la información recaudada. En febrero de 1943 se ordenó ejecutar a las personas que fueron parte de los experimentos. El médico noruego Sven Ofterdahl, prisionero opositor, fue obligado a colaborar con los experimentos debido a su profesión.
Fue ese doctor quien intercedió por nosotros e impidió que nos asesinaran, alegando que estábamos sanos y no representábamos riesgo de contagio. El proceso de exterminio duró meses, durante los cuales el grupo salvado por Ofterdahl permaneció en cautiverio. El 20 de abril de 1943 (cumpleaños de Hitler) llegó la orden de evacuación del campo. Marcharon durante 12 días sin comida hacia Hamburgo, escapando de la ocupación rusa y con la intención de eliminar a todos los prisioneros a lo largo del camino, objetivo que no se concretó. Parece que no tuvieron tiempo y la tropa ya no era normal, estaban viejos, esa fue nuestra suerte, pues de lo contrario habrían muerto decenas de miles de personas. El 4 de mayo fueron liberados por el ejército inglés, en el puerto de Lubeck, a orillas del río Trave. Una vez libre, formó un grupo con otros tres niños, se contactaron con oficiales franceses prisioneros en Lubeck, que se los llevaron a Francia al ser repatriados. Vivió siete años en Francia, terminó el colegio y estudió carpintería.
En Europa no había porvenir. Tenía una tía viviendo aquí en el Perú y le escribí pidiéndole que me recibiera. Me fue muy bien, dominaba la carpintería y tuve buenos trabajos. Una vez derrotada la Alemania nazi, Mengele huyó hacia América del Sur, fue protegido por el gobierno del dictador paraguayo Alfredo Stroessner, jamás fue detenido y vivió impunemente durante 35 años. Murió ahogado en Bertioga, una playa de Brasil, en 1979. La versión oficial asegura que se golpeó con un madero mientras nadaba y se ahogó. Lo curioso es que no sabía nadar. Litmanowicz se casó en Perú, tiene hijos y nietos. Para mí Europa es el cementerio de mi familia, el Perú me dio todo, soy peruano. Los recuerdos son imborrables como el número 125424 tatuado en su brazo izquierdo, con un pequeño triángulo en la parte inferior que lo distinguía como judío. Mire, los primero años casi lo olvidé, trabajaba, tenía niños, familia, ahora es la época más dura, se me viene todo... últimamente ando un poco nervioso, me duele el pasado. (JCG)
Volviendo a la Luz
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Delia Ackerman, gestora de Volviendo a la luz. Derecha, Litmanowicz mostrando su brazo tatuado con el número 125424. |
La periodista Delia Ackerman llevó a cabo el documental
Volviendo a la luz, que recopila el testimonio de Hirsz Litmanowicz, Irene Lewkowicz, que escapó junto a su madre por el desagüe del gueto de Varsovia, y otros 24 sobrevivientes judíos del Holocausto que residen en el Perú. Según Ackerman la idea es educar. Una buena cantidad de colegios aborda el tema con extrema ligereza e incluso algunas personas se atreven a negar que esto ocurrió, estos testimonios corresponden a la última generación de sobrevivientes. La proyección del documental debería ser empleada en centros educativos. El viernes 30 el material se proyectó en el CAFAE de la avenida Arequipa.
Sobrevivientes en Perú:
- Achiva Blanc (Rumania).
- Becia Solk (Polonia).
- Boris Kaplivsky (Rumania).
- Boris Waxenghiser (Rumania).
- Clara Paucar (Rumania).
- Ela Erlichman (Rumania).
- Elias Kuperstein (Rumania).
- Elizabeth Kauffman (Hungría).
- Esther Karl (Polonia).
- Eugenia Sachs (Polonia).
- Halina Sachs (Polonia).
- Helena Foldes (Austria).
- Hirsz Litmanowicz (Polonia).
- Irene Lewkowicz (Polonia).
- Jeannette De Mayo (Grecia).
- Mery Cogan Schnider (Rumania).
- Mimi Luwisch (Austria).
- Moisés Osoc (Polonia).
- Naftali Reiter (Polonia).
- Norbert Feiger (Rumania).
- Paya Waxenghiser (Rumania).
- Raquel Braverman (Rumania).
- Sara Kuperstein (Rumania).
- Yasha Furman (Rumania).
- Yehuda Perl (Rumania).
- Walter Frank (Alemania).