Seguridad Correos falsificados para armar una intriga política estaban en poder de los “chuponeadores”.
El Fraude del Cemento
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León alegría. Al lado, Garrido Lecca |
Entre lo incautado a los “chuponeadores” figura material que podría confirmar el rubro de trabajo que les faltaba luego de los barridos electrónicos y la interceptación de las comunicaciones: la falsificación y adulteración de correos electrónicos para inventar tinglados que terminan en intrigas políticas.
El hallazgo es trascendente. En los USB de Giselle Giannotti fueron encontrados 68 correos electrónicos. CARETAS publicó la semana pasada tres de ellos, todos salidos del correo de Rómulo León Alegría. Este envió una carta en el que reconoce dos –una respuesta intrascendente del ministro Ántero Flores Aráoz y una comunicación que envió a Abel Salinas– pero niega la autenticidad de un correo enviado al ex ministro Hernán Garrido Lecca donde, sostiene, “es evidente que alguien, en complicidad con los chuponeadores ha querido vincularme a diversas actividades como cemento y lobbies mexicanos con los que no he tenido nada que ver”. El ex ministro, por su parte, asegura que el correo inventorXXI@hotmail.com no es suyo.
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Correo de León Alegría enviado a Garrido Lecca (10) tiene una fecha inexistente. |
La historia no es nueva. Antes apareció un correo que León reconoció como parcialmente auténtico (CARETAS 2055). Sostiene que en él se insertaron líneas para dar a entender que trabajaba con la cementera mexicana Cemex en el propósito de lograr la eliminación de aranceles que se produjo en el contexto posterior al terremoto del 2007, cuando los precios del cemento –manejado hasta entonces por un oligopolio de tres empresas nacionales– subieron. Según este orden de ideas, Garrido Lecca era su “contacto”.
León ha caído en desgracia, pero en esta ocasión varios elementos le dan verosimilitud a su versión. Primero, el correo enviado a Garrido Lecca está fechado el domingo 21 de diciembre del año 2007. Esa fecha no existió, pues tal día cayó viernes.
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Reaparecen los correos falsos (5) de la viceministra Marisol Guiulfo, con su apellido mal escrito. |
Esto se refuerza porque también aparecen varios correos entre Garrido Lecca y la ex viceministra de Economía Marisol Guiulfo. Como se recuerda, en setiembre, antes del escándalo de los “petroaudios” el congresista Guido Lombardi recibió un paquete de ocho correos similares que “demostraban” la “sospechosa” celeridad de Guiulfo para tramitar la rebaja de los aranceles. Entonces se demostró que eran falsos porque, si bien el IP procedía del Ministerio de Economía, el apellido de Guiulfo estaba mal escrito en la dirección electrónica (“Giulfo”). El mismo error es cometido en los correos encontrados a Giannotti. Es un dato clave.
Un tercer elemento son los correos que supuestamente vinculan al colombiano Juan Carlos Cárdenas, gerente general de Cemex en el Perú, con Jimmy Carbajal, ubicuo lobbista que también es socio de Garrido Lecca. En uno de los correos Carbajal le asegura a Cárdenas que el ministro se ha trasladado a la zona del desastre para comprobar que todo el cemento utilizado sea de Cemex.
CARETAS se puso en contacto con Cárdenas quien descartó de plano la autenticidad de los cinco correos donde aparece su nombre. Una de las cuentas (juancarlos.cardenas@latinamerican.com.pe) fue creada en el 2007 y se incluyó en las primeras tarjetas de presentación que tuvo en Lima, pero nunca la llegó a utilizar porque volvió al correo institucional. La sospecha es que ese correo pudo ser “hackeado” para conseguir la dirección IP. Otro correo que se le atribuye (juancarlos.cardenas @ext.cemex.com) no existe y la compañía ni siquiera usa tal terminación. Este último correo no presenta IP.
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Y supuesta comunicación de Jimmy Carbajal a gerente de Cemex (7) es a una cuenta que nunca se utilizó. |
Cárdenas asegura además que no conoce a Carbajal.
Similar respuesta mediante carta ha tenido el mexicano Francisco Garza, presidente de la compañía en Norteamérica, sobre el correo que Gustavo Gorriti publicó hace dos semanas y que supuestamente le había enviado a Garza el dominicano Fortunato Canaán para quejarse por haber sido sacado del juego petrolero por León Alegría y el mexicano Díaz Lugo. Según la historia que se pretendió armar, Garza era el verdadero dueño de Discover. Ese mismo correo está en los USB de Giannotti.
Todo encajaba en una perfecta teoría conspirativa que fue entregada a los periodistas en un suculento paquete. Solo le faltaba un moño. Pero, a diferencia del “faenón”, no se respaldaba con un solo audio. La historia es más interesante si hace dos semanas se supo que la central telefónica de otra cementera, Otorongo, que entró a competir en el sur del país, fue interceptada poco antes de que los “chuponeadores” cayeran presos. Continuará.