domingo 17 de febrero de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2066

19/Feb/2009
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre PolicialesVER
Acceso libre InternacionalVER
Acceso libre Medio AmbienteVER
Acceso libre Opinión VER
Acceso libre DebateVER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Acceso libre CineVER
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Sólo para usuarios suscritos Olor a Tinta
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Sólo para usuarios suscritos Nicholas Asheshov
Sólo para usuarios suscritos Alfredo
Sólo para usuarios suscritos Luis Freire
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2270
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Urbanismo En Magdalena, proyecto urbanístico da al debate sobre el futuro de la Costa Verde un giro sensacional.

La Otra Costa Verde

7 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

Ver galería

El malecón: corazón y vida del proyecto. La pista se elevaría sobre los locales comerciales, de tal manera que el mar siempre esté a la vista.

En el extremo norte de la Costa Verde de Lima, al pie del distrito de Magdalena, centenares de volquetes diariamente arrojan miles de toneladas de desmonte de construcción al mar. Enormes hongos de polvo se levantan en cada uno de los puntos de descarga. Se trata del vertedero más grande de Lima. Pero Carlos Alberto Fernández Dávila y Gustavo Jacobs del Grupo Regeneración tienen para el área un proyecto urbanístico de película.

Una tina oxidada yace postrada en medio del polvoriento descampado. Su presencia es desconcertante. Es el único atisbo de servicios en el descomunal botadero al pie del mar en el distrito de Magdalena. Los volquetes que lo transportan echan el desmonte de construcción sin asco en la ribera del mar. Enormes hongos de polvo se levantan en los puntos de descarga. El aire se vuelve denso, gris, sucio. Pero una vez que se despeja la polvareda y se alza la mirada, el Océano Pacífico azul, fresco, destellante, se pierde en el horizonte. La esbelta silueta de la isla San Lorenzo emerge como una república insólita. La brisa marina pega en la cara. Se respira libertad. A unos pasos de distancia, aparece la curiosa bañera.


 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista