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19/Feb/2009
 
 
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Vida Moderna Posibles excesos del Boulevard también son mencionados.

Estados Alterados

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A veces, el duchazo luego de un día de playa (o de trabajo, para los piñas) no despabila de cansancio semanal. Falta de control personal hace el resto.

El incidente que originó el problema relatado en Café del Mar no es ajeno a Asia. No le es ajeno, en realidad, a ningún lugar que conjugue trago, juerga y la cercanía de la mañana. Esto, se esté en el kilómetro que se esté. CARETAS no pretende ser la voz aguafiestas, y sin caer en moralismos innecesarios es menester apuntar las consecuencias de los excesos a los que es fácil llegar cuando los ánimos están naturalmente exaltados por largas y líquidas horas. La pelea en CDM no fue la única que ha tenido el local durante el verano, ni la única que se ha dado en el resto del Boulevard, como bien señala la foto de la izquierda.

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Bronca en pleno Boulevard, 8 a.m.

Evidentemente, tampoco será la última. Que los locales estén atentos a estas situaciones potenciales no significa que los servicios de seguridad puedan tomarse libertades peligrosas, eso es evidente. Luego, la borrachera –estado que no es extraño para uno y otro lado de estas páginas–, que en distinta medida suele formar parte de la escena juerguística, se torna aún más peligrosa cuando la distancia entre la barra y la cama es de decenas de kilómetros de carretera.

De ahí que sean necesarias campañas como la impulsada por esta revista en conjunto con DIAGEO. Todas las semanas, ángeles-modelo de blanco veraniego recorren las playas de Asia, dejando bajo cada sombrilla, sobre cada toalla, un mensaje que es útil en cualquier estación del año: consumo responsable, sobre todo cuando se estará al timón. Que basta unos segundos de somnolencia o mareo para que una normal (y necesaria) noche de distensión se convierta en un mal rato. O en algo peor. Ahí las estadísticas de la policía de tránsito para probarlo.


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