Cine Oso de Oro, máximo premio del Festival de Berlín obtenido por La Teta Asustada, marca hito en el cine peruano.
La Teta Rugiente
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Claudia Llosa al lente. No tiene claro cuál será su tercer proyecto, aunque le tienta trabajar con actores profesionales. |
Al inicio, Claudia Llosa no mamó del Perú. La caja chica del Consejo Nacional de Cinematografía se estima en casi 2,8 millones de nuevos soles, cifra en pañales para un país (
La Teta Asustada costó, por sí sola, cerca de 1,7 millones de nuevos soles). Trabajaba en publicidad en España y con sus últimos ahorros mandó un guión a un concurso de La Habana. El resto es
Madeinusa –así se llamaba el guión– y Llosa logró el aval de los productores españoles José María Morales y Antonio Chavarrías. El trío repitió esfuerzo para dar forma a
La Teta Asustada.Alan García consideró que el Oso de Oro obtenido por La Teta Asustada, el premio mayor de un Festival A-1 concedido por primera vez a una cinta peruana, “nos da presencia mundial”. A Claudia Llosa le pareció “surrealista escucharlo hablar de la película” y le pidió, en referencia al apoyo que el Estado debe brindar al cine peruano, echar “más papa al caldo”.
La papa es intrínseca en La Teta Asustada. Cuando su madre fallece, Fausta (Magaly Solier) se introduce una papa en la vagina como escudo. Ella heredó, por la leche materna, el miedo de su progenitora cuando fue violada durante la época del terrorismo. “Sólo el asco detiene a los asquerosos”, acota la directora de 32 años, quien dio con esta creencia gracias a un libro de testimonios de una universidad estadounidense. Llosa retrata realidades alucinadas, antes que ideológicas. Hiperrealistas o surrealistas.
Por su parte, Magaly Solier, 22 años, comió mal y se encerró por 6 meses para somatizar el miedo de Fausta. Ella canta para consolarse. Solier compuso canciones para La Teta Asustada. Canta desde su infancia en Huanta, Ayacucho, donde Sendero degolló a su abuela. Embelesó al auditorio de la Berlinale con su canto en quechua. Pronto parirá el disco Warmi (mujer en quechua), lanzándose al ruedo profesional.
La Teta y el Oso
Cannes, Venecia y Berlín: la santa trinidad de los festivales de cine. Un festival depende de los comités que eligen las películas, y de los jurados que las premian. Los Oscars, en cambio, dependen de Hollywood y los más de 6,000 miembros de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas.
Berlín tiene un perfil más comercial que Cannes y Venecia, tal vez por su cercanía a los Oscars, a celebrarse el 22 de febrero. La presidenta del jurado de esta Berlinale fue Tilda Swinton, actriz ganadora de un Oscar por Michael Clayton, quien besó la mano de Solier tras escucharla cantar. Al igual que en Cannes y Venecia, lanzamientos comerciales se mezclan con competencia artística. Llosa, Solier y su equipo caminaron por la misma alfombra roja por la que transitaron Michelle Pfeiffer, Renee Zellweger, Demi Moore, Jude Law, etc.
Sopla en la Berlinale, además, una impronta por los marginados y los abusos de derechos humanos. Para algunos es un festival ONG o caviar. Además de los Osos, Berlín entrega el premio Teddy para los filmes de temática gay.
Como aval artístico, La Teta Asustada también recibió el premio Fipresci de los críticos para la competencia oficial. La Teta ganó por partida doble, por encima de directores maestros como el polaco Andrej Wajda y el británico Stephen Frears. De lo poco que se ha visto, impresionan algunos recursos cinematográficos de Llosa: Fausta permanece al fondo del encuadre (enfocada o borrosa, sin foco), como si no se integrara al entorno; y los primeros planos sobre el rostro de Magaly Solier, cuyo punto de vista trastoca la realidad más anodina en terrorífica. Se espera en La Teta un punto de vista más definido que Madeinusa: en ésta, el personaje del limeño (el occidental) chocó con la sierra, y el debate fue ideológico antes que fílmico. Lo delirante es que ya se acusa a La Teta de racista sin que se haya estrenado. Pero quien sí la vio es el argentino Diego Battle de La Nación, un crítico mesurado y confiable, quien no pone a La Teta ni entre sus Top 20 de esta Berlinale. “Un panorama no muy estimulante de la competencia oficial”, remarca. ¿Tendrán razón los miembros de la Fipresci o Battle? Polémicas aparte, que Claudia Llosa haya cambiado la vida de Magaly Solier y la suya las inmuniza no solo contra el miedo, sino frente a cualquier crítica. (J. Tsang)
Osos de toda estirpe: sobre el máximo premio en Berlín
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Ang Lee, Jean-Luc Godard e Ingmar Bergman, directores con Oso de Oro. |
Como en toda premiación, se aplaude o discrepa. Algunos Osos de Oro merecidos:
El Viaje de Chihiro de Hayao Mizayaki (el periplo espiritual de una niña peleada con sus papás en una animación japonesa que recibió su credencial de adultez),
La Delgada Línea Roja de Terence Malick (varios puntos de vista antibélicos forman una voz universal),
Love Streams de John Cassavetes (el fundador no reconocido del cine independiente y sus torrentes vitales de pareja), etc. Ojalá
La Teta Asustada se sume a ellos. Otros Osos son menos comprendidos. Por ellos se acusa a Berlín de festival ONG o caviar:
Tropa de Élite del brasileño Jose Padilha se adentra en la violencia de las favelas pero se deja atrapar por el morbo con el pretexto de comprender una realidad cruda
(JT).