Policiales Sicario colombiano preso en Argentina es señalado como el asesino de la empresaria Myriam Fefer. Crimen nunca resuelto remeció Lima hace tres años.
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La bella Myriam Fefer encontró la muerte el 15 de agosto del 2006. Su crimen permanece impune. |
Hugo Trujillo Ospina, colombiano de 28 años, fue detenido el 25 de abril del 2008 por extorsionar al acaudalado empresario Arturo Van Cauwlaert. Trujillo le dijo que había sido contratado para matarlo pero que no lo haría si le pagaba US$ 3,000.
Van Cauwlaert alertó a la Policía, que capturó al siniestro personaje. Sin embargo, según fuentes de la Policía de Salta consultadas por la prensa local, una vez en el penal Trujillo se jactó entre sus compañeros de prisión de haber perpetrado ‘trabajos’ similares en Colombia, Ecuador y Perú, donde había matado a una mujer con un cable de televisor. Ese crimen, según dijo, llegó a ser famoso. En ese momento nadie le dio mucha importancia.
Pero todo cambió hace un mes cuando, según investigación publicada por el periodista salteño Juan Abarzúa, del diario El Tribuno, la suegra de Trujillo se acercó a la Brigada de Investigaciones de la Policía de Salta para hacer una denuncia. Su yerno había cometido varios crímenes en otros países y en Perú dio muerte a una acomodada empresaria de apellido Fefer por encargo de la propia hija de la víctima, sostuvo la suegra.
Según la mujer, cuyo nombre es guardado en reserva por la policía salteña, Trujillo era una persona violenta y golpeaba constantemente a su hija. Por eso lo delató.
Abarzúa cuenta que el director de Investigaciones de la Policía de Salta, comisario mayor Vicente Cordeyro, no le prestó mucha atención al caso hasta que, indagando sobre el nombre Fefer en Internet, dio con las publicaciones periodísticas sobre el caso.
Cordeyro tomó contacto con la Dirección de Homicidios de Perú y compartió la información sobre Trujillo, quien el pasado lunes 16 fue sentenciado por la Cámara 2 del Crimen de Salta a 3 años y medio de prisión al ser encontrado culpable del delito de extorsión en grado de tentativa.
Los efectivos peruanos lograron así la pista que estaban buscando desde hace casi tres años. Inmediatamente iniciaron el intercambio de información con sus pares gauchos.
Hace un mes enviaron mediante Interpol un requerimiento a Argentina para tomarle muestras de ADN al colombiano, pero este pedido tendrá que pasar primero por la cancillería argentina.
COMO SE RECUERDA, los exámenes forenses practicados al cadáver de Myriam Fefer arrojaron presencia de sangre y tejidos del atacante debajo de las uñas de la mujer. El protocolo de necropsia N°2727 encontró, además, que el cuello presentaba cuatro excoriaciones de forma semilunar, las cuales se tratarían de estigmas ungueales, es decir, marcas producidas por la presión de los dedos (CARETAS 1940).
Al inicio de las investigaciones, la Dirección de Homicidios analizó la muestra de ADN de 14 personas cercanas a Fefer, entre las que se encontraban sus dos hijos, Eva y A.B.F., su abogado Pinkas Flint, sus medio hermanos y hasta su peluquero. Ninguna de las muestras coincidió con la sangre hallada en las uñas de la mujer asesinada.
Hasta el momento las pesquisas de la Policía de Salta señalan a Trujillo como el eslabón perdido en este thriller de dinero, ambición y muerte. Aquí estaría la pieza faltante en el rompecabezas del terrible final sufrido por Myriam Fefer. (Patricia Caycho)