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Internacional Embriagado de poder, Chávez conquista chance de reelección indefinida.

No Deja la Mamadera

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Con el 54% de los votos, Chávez sacó adelante el último domingo 15 la enmienda constitucional que le permite postular a reelecciones indefinidas.

Sobre Caracas, el día lucía brillante y soleado, yendo de la mano con el humor de decenas de miles de venezolanos que marchaban por el corazón de la ciudad llevando un mensaje para el presidente Hugo Chávez. Faltaban ocho días para el crucial referéndum donde los venezolanos decidirían si eliminaban el límite de períodos gubernamentales consecutivos, dándole a Chávez la oportunidad de servir de por vida como presidente.

El primer intento de éste por abolir dichos límites había sido rechazado por los venezolanos 14 meses antes, y los marchantes se mostraban confiados en que sus compatriotas volverían a hacerlo. Y así se pusieron a soplar pitos y cantar eslóganes antichavistas dentro de un ambiente festivo.

–“No es no”, se leía en un polo ya popularizado.

–“Yo también quiero ser presidente”, rezaba otro.

–“Carajo, ya te dije que no!!!”, iba otro más al grano.

Llegado el día de la elección, el reloj marcaba las cinco de la mañana cuando los caraqueños fueron despertados del susto por la estridencia de cornetas salidas de camiones con altoparlantes y la explosión de fuegos artificiales. El Comandante quería levantar a sus seguidores para que fuesen a votar.

Y, efectivamente, lo hicieron. Los venezolanos aprobaron el cambio a su Constitución con el 54% del voto a favor. Y de esta manera, Chávez puede permanecer como presidente mientras continúe ganando elecciones.

En la noche del domingo, minutos después de anunciado el resultado, Chávez aparecía en El Balcón del Pueblo del palacio presidencial de Miraflores. Llevaba puesta su ya habitual camisa roja e hizo entonar el himno nacional a los miles de acérrimos seguidores que lo adoraban metros abajo.

–“¡Viva el pueblo venezolano!”, gritó luego.

–“¡Viva!”, rugió en respuesta la multitud.

El Presidente no dejó de rendir homenaje, repetidas veces, a Simón Bolívar, su inspiración política. “¡Vea el mundo cómo brilla la luz del pueblo de Simón Bolívar!”.

Acompañado de una astuta sonrisa, refirió su preocupación de que el referéndum fuera a interferir con los planes durante el Carnaval. “¡Hoy empieza la semana del amor!”, exclamó.

Chávez anunció que Fidel Castro, su enfermo mentor, había enviado el primer mensaje de felicitación: “Querido Hugo, felicidades para ti y para tu pueblo por una victoria que, por su magnitud, es imposible medirla”. Y sólo entonces pareció apropiado que Chávez hablase como un Fidel durante 90 minutos. Antes de concluir, anunció que buscaría la reelección en 2012, y quizá más allá. La multitud se puso eufórica.

Un matón, amigo de los pobres, bufón, brillante estratega político; un showman, un estadista, un encantador, un pragmático, un egomaníaco con delirios de grandeza: Chávez ha sido todo eso y más desde que juramentó el cargo el 2 de febrero de 1999.

Hoy, con 54 años, ha eclipsado a Castro para convertirse en el líder indiscutible de una resurgiente izquierda latinoamericana. Y no tiene deseos de ceder ese rol en un futuro cercano.

Chávez es un dictador populista del Siglo XXI. Es también un sobreviviente. Encerrado tras las rejas luego de intentar un golpe de estado en 1992, obtuvo su libertad e inesperadamente ganó la carrera presidencial en 1998 clamando ser un agente del cambio. Como presidente, ha sobrevivido un golpe que lo derrocó durante 48 horas, una huelga de catastróficas consecuencias de la todopoderosa compañía nacional de petróleo y un referéndum de revocatoria.

En todo ese tiempo, Chávez ha burlado a sus adversarios, desconcertado a Wa- shington y ganado titulares desde Moscú a Beijing. Ha establecido un estrecho vínculo con millones de venezolanos pobres, el mismo que refuerza cada domingo en “Aló Presidente”, su programa televisivo en vivo que dura por horas. En éste no duda en cantar, gasta bromas, insulta a líderes extranjeros y amonesta a sus ministros para servir mejor al público.

Ha combinado su hipnotizante carisma con la buena suerte de ser mandatario durante una época de picos récord en los precios del petróleo. Ha regalado miles de millones de dólares en ‘misiones’ que reparten alimentos, brindan atención de salud, educación y otros beneficios a los pobres, usualmente con la asistencia de profesores y doctores cubanos.

En el día de la elección uno podía escuchar la gratitud de los votantes en el pobre y caóticamente expansionista vecindario de Petare, ubicado en la zona este de Caracas. “Es el único que ha hecho cosas por la gente venezolana”, dijo Carolina Ugarte, una secretaria.

Dayana Ramírez, una estudiante de 19 años, dijo que votó por la enmienda de Chávez e indicó que su padre había recibido una operación gratis. Jesús Padilla, un obrero de fábrica de 46 años de edad, aplaudió a Chávez por la asistencia médica gratuita que recibe de los doctores cubanos bajo el programa “Barrio Adentro”.

Venezuela se ha convertido en un país dividido bajo su mandato. En un vecindario de clase media, los votantes lo ven con desprecio. “Chávez es un Perón con petróleo”, expresó Henrique Iribaren, profesor de leyes: “Es un narcisista que piensa que es el único que puede resolver los problemas del país. Eso es totalmente falso”.

“Lo único que hace es dar dinero”, dijo Josely Romero, contadora de 27 años de edad: “No está ayudando al desarrollo del país”.

Ante semejantes quejas, Chávez se encoge de hombros. Declaró que la victoria del domingo le dio un mandato fresco. Pero antes de que pueda empezar a pensar en 2012, debe sobrevivir a la caída en 75% del precio del petróleo, que en 2009 dejará a Venezuela con casi la mitad de ganancias en comparación a 2008. En Venezuela, el petróleo es la sangre vital de la economía: genera el 50% de los ingresos gubernamentales y el 94% de los ingresos por exportación.

Pedro Palma, economista asentado en Caracas, está prediciendo el doble flagelo de la estanflación para Venezuela. Mientras que la economía creció 4.9% en 2008, Palma espera que ésta se reduzca en 1.7% para 2009, a la par que crezca la inflación de 31% a 45%.

Chávez está coqueteando con la calamidad económica. Si sigue derrochando el dinero como un marinero ebrio para mantener su popularidad entre los venezolanos pobres, se quedará sin dinero a fines de 2009 o inicios de 2010. Y no ha mostrado indicios de levantar el pie del acelerador.

Ha llevado a cabo el referéndum mientras los venezolanos todavía sienten prosperidad. Tampoco corrió riesgos de perder. Los trabajadores estatales dejaron sus trabajos para ir de puerta en puerta en los tugurios. Carteles y pancartas del “Sí” podían verse por todo Caracas, incluso a lo largo de la carretera que lleva al Aeropuerto Internacional de Maiquetía. Y mientras que algunos anuncios de la oposición fueron transmitidos en televisión estatal en 2007, ninguno lo fue en esta ocasión.

Aliados con el gobierno, los maleantes se lanzaron encima de los opositores. Chávez hizo que partidarios armados ocupasen la Municipalidad Metropolitana de Caracas, forzando al recientemente electo alcalde de la oposición a trabajar en otro lugar. Para el referéndum, oficiales del Gobierno denegaron ocho permisos de marcha a la oposición, mientras que los concedieron libremente a los pro-chavistas. Un líder opositor comparó su facción como un David contra el Goliat Chávez.

A pesar de la derrota, las fuerzas opositoras permanecieron desafiantes el lunes. “En 2013 tendremos otro gobierno”, expresó Carlos Vecchio, portavoz del grupo de oposición general Comando Angostura, formado para combatir el levantamiento de los límites de reelección.

El partido toma su nombre de un discurso de Bolívar realizado en el pueblo de Angostura en 1819. Un fragmento del discurso adorna el muro de la sede central de Comando y dice lo siguiente: “Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo a un ciudadano en el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo, de donde se origina la usurpación y la tiranía”.

Hablando con sus seguidores la noche del domingo, Chávez no hizo referencia a este discurso. (Tyler Bridges*)

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*Corresponsal en Caracas del Miami Herald.

Maratón Dictatorial


Cuba
Fidel Castro: 50 años.
En 1959 asumió como Primer Ministro; en 1976 se hizo Presidente y en 2007 cedió su cargo, por enfermedad, a su hermano Raúl Castro.

Paraguay
Alfredo Stroessner: 35 años.
Dictador entre 1954 y 1989.

República Dominicana
Leonidas Trujillo: 31 años.
Dictador desde 1939 hasta 1961.

Venezuela
Juan Vicente Gómez: 27 años.
Entre 1908 y 1935.

Chile
Augusto Pinochet: 25 años.
Dictador desde 1973 hasta 1998.


 


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