Nacional Empresario vive en casa de US$ 1 millón en Miami, mientras sus empleados de Casapalca luchan por sobrevivir. El año comenzó con cinco muertos.
El Socavón de Gubbins
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Alejandro Gubbins, de 62 años, opera el yacimiento polimetálico de Huarochirí desde hace más de 20 años. |
La mina Casapalca se ha convertido en un socavón mortal para sus trabajadores. El sábado 7 de febrero, cinco operarios de ese yacimiento ubicado en la provincia de Huarochirí (serranía de Lima) murieron sepultados bajo una avalancha de rocas, cuando realizaban labores de excavación en un túnel. Los cuerpos fueron rescatados recién cinco días después de intensa búsqueda.
Casapalca y su contratista, la compañía Géminis, para la cual laboraban los fallecidos, sostuvo que la avalancha se produjo de manera fortuita, por una presión geológica que devino en un estallido de las rocas por causas naturales. Pero según Antonio Quispe, subsecretario del Sindicato de Trabajadores de Casapalca, el desplome ocurrió porque “se dinamitó la parta alta del pozo cuando había compañeros en niveles más bajos, quienes no fueron avisados a tiempo”. Quispe alertó que éstos ingresan a las minas sin arnés ni equipos de seguridad necesarios.
El Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin) inició una profunda investigación sobre las condiciones en que se explota el yacimiento y la forma en que se produjo el accidente, mientras el ministro de Trabajo, Jorge Villasante, adelantó que también se investigan los niveles de responsabilidad de Casapalca. Y es que no es la primera que la sangre llega a este socavón.
El 15 de junio del 2000 un derrumbe similar les costó la vida a tres mineros y en el 2007 cinco personas murieron durante múltiples enfrentamientos entre los trabajadores de Casapalca y la Policía. Los mineros reclamaban el respeto a sus derechos laborales y mejores condiciones de vida (CARETAS 1982). La entonces ministra de Trabajo, Susana Pinilla, llegó a Huarochirí para evaluar la crisis y puso el dedo en la llaga: “El señor Alejandro Gubbins (dueño de Casapalca) es un empresario que no cree en el diálogo y parece vivir en otro siglo”, declaró a la prensa.
El año pasado, Casapalca obtuvo más de S/. 100 millones en ganancias, pero Gubbins no cumple con nivelar los sueldos de sus operarios a los que paga S/. 22 por jornadas de 12 horas diarias. Las familias de estos trabajadores viven de manera infrahumana en el Asentamiento Humano 3 de enero, ubicado al lado de la mina, y realizan continuas protestas para mejorar su situación o simplemente sobrevivir. El Ejecutivo ha mostrado su preocupación y criticado enfáticamente a la empresa Casapalca, pero Gubbins no ha dado la cara. ¿Quién es realmente este empresario?
Del Tajo A Miami
Alejandro Gubbins Granger (62) proviene de una familia vinculada a la minería. Su padre Reynaldo Gubbins Velarde fundó Minera Santa Rita, en 1961, y posteriormente, en 1987, Alejandro constituyó la Compañía Minera Casapalca para explotar el yacimiento El Carmen, ubicado en el kilómetro 115 de la carretera central, en Huarochirí, el cual es rico en plata, cobre, plomo y zinc.
Según la página Web de bienes raíces Homekeys (www.homekeys.com), Alejandro Gubbins posee dos casas en la isla Key Biscayne de Miami. La primera propiedad se encuentra a orillas de un lago en la conocida avenida de Crandon Boulevard No 747. La casa, valorizada en US$ 1’220,000, forma parte de un condominio de tres unidades construido en 1998. La segunda residencia, tasada en US$ 470,000, pertenece al condominio Ocean Village de la avenida Ocean Lane Drive. Dicho condominio fue construido en 1982. Ambas casas están ubicadas a sólo unas cuadras de la playa Crandon Park Beach, una de las más turísticas de Miami. En Key Biscayne, además, viven celebridades como el actor Andy García y la cantante Cher.
En Lima, según Registros Públicos, Alejandro Gubbins posee una residencia en el malecón Pedro de Osma, en Barranco, y una casa en la urbanización La Pradera en La Molina. En este inmueble ahora habita su ex esposa Ana María Cox Álvarez del Villar. También tiene una casa de invierno en Los Cóndores, Chaclacayo, y un terreno en la playa El Barco de Lurín.
Gubbins perteneció a los Testigos de Jehová, religión también profesada por su madre, la canadiense Carolina Granger. Pero los Testigos no lo quieren tan cerca y lo expulsaron cuatro veces de la iglesia, la última vez en el 2007.
Es el tercero de 12 hermanos, con quienes está enfrentando en una serie de líos judiciales. En el 2002, Minera Casapalca y Sociedad Minera Corona, dirigida por su hermano Salvador Gubbins, tres veces campeón nacional de surf, compitieron por la buena pro de la mina Yauricocha. Ganó Casapalca, ofreciendo un capital de US$ 5 millones. Pero Alejandro no pagó el dinero ofrecido y el Comité Especial de Promoción de la Inversión Privada (Cepri) le quitó la mina y se la entregó a Corona.
Alejandro ha interpuesto una batería de recursos de amparo para revocar los fallos desfavorables. Su hermano Salvador dice que sufre de “una ambición desenfrenada”.
En el 2007 la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía decidió retirar de sus afiliados a Casapalca, pero las denuncias continuaron. El año pasado, Osinergmin fue informada de que la mina de Gubbins practica explosiones con dinamita, lo que pone en peligro la vida de sus trabajadores. Alberto Alta, gerente de administración y finanzas, negó la versión consultado por CARETAS.
En los próximos días, el Ministerio Público emitirá un informe sobre la muerte de los cinco trabajadores de Casapalca. Si se demuestra negligencia por parte de la minera, Alejandro Gubbins podría dejar la soleada Key Biscayne para afrontar en Lima un proceso por supuesto delito de homicidio culposo. (Ana Cecilia Deustua)