Justicia Desde Miami, Felipe Tudela acepta sentencia judicial que lo declara interdicto, pero no se resigna a que otros decidan por su vida.
‘Que Se Queden Con Todo’
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Sábado 28, 5 p.m. Felipe Tudela en el Museo yJardín Vizcaya de Miami. |
Felipe Tudela y Barreda, de 93 años, pasa sus días en la soleada Miami, Florida. Se trasladó allí poco después de haber sido sometido, entre diciembre y enero pasados, a exámenes en el Johns Hopkins Hospital de Baltimore para determinar su condición mental (CARETAS 2059).
El miércoles 25, tenía pensado dar un paseo por la playa junto con su esposa Graciela de Losada, de 79 años. Una noticia le cambió los planes. En Lima, la jueza Carmen Torres Valdivia, titular del 12o Juzgado de Familia, emitió sentencia tras 15 meses de proceso:
lo declaró “interdicto” (persona privada de sus decisiones civiles) y entregó su tutoría a Francisco y Luis Felipe Tudela Van Breugel-Douglas, sus hijos y denunciantes.
De acuerdo al fallo de la magistrada Torres, el patriarca Tudela tiene “incapacidad absoluta de ejercicio”, por lo que su fortuna pasará a ser administrada por sus hijos, que además se encargarán de “cuidarlo”.
AHORA, para Francisco Tudela Van Breugel-Douglas, quien ha insistido que su padre es un interdicto senil incapaz de tomar decisiones propias, la trama en la que vio envuelta a su rancia familia llegó a su final. “La interdicción de un ser querido es una cosa que queda en familia y cuando se convierte en un caso público apena”, dijo a CARETAS el viernes último.
En vista de que su hermano Luis Felipe reside en París, el ex canciller manejará las cuentas de su padre en el Banco de Suiza, que ascienden a US$ 12 millones, y recibirá también las rentas mensuales provenientes de la empresa Cumbres Altas, propietaria del 15% de la minera Orcopampa (Arequipa), de la que Felipe Tudela era director. Según allegados a la familia, el año pasado Cumbres Altas recibió aproximadamente US$ 10 millones en utilidades de la extracción del oro de Orcompampa.
También tendrá bajo su tutela la residencia paterna de San Isidro, de 4,500 metros cuadrados, y una decena de locales en Miraflores.
Al patriarca el destino de su fortuna le importa muy poco. “Las propiedades al cuerno, que se queden con todo”, sostuvo en una entrevista telefónica concedida a CARETAS desde Miami (ver recuadro). “Renuncio a todo lo demás, menos a mi persona, mi libertad y mi mujer”, agregó.
Por el hilo telefónico, Felipe Tudela sonaba abrumado, pero claro de ideas. “Todo este juicio estaba fundado sobre una base falsa: que yo estaba loco. Me siento apenado. Considero que es una tragedia personal inmensa, un cataclismo el saber que no podré regresar al Perú y estos sentimientos lo único que puedo hacer es dedicárselos a la Divinidad”, se lamentó.
El patriarca no quiere apelar el fallo de la jueza Torres “porque no voy a vivir tanto tiempo como para esperar una nueva sentencia judicial”.
Mientras tanto, Francisco Tudela anunció que viajará a EE. UU. para “recoger a mi padre”. Añadió que, cuando éste se encuentre de nuevo en Lima, no se opondrá a que vea a su esposa en “régimen de visitas”.
“No voy a mandar a la cárcel a nadie. He estado secuestrado y es horrible”, dijo.
Felipe Tudela asegura que no volverá, al menos mientras le quede vida.
“No puedo regresar porque a mi mujer la han vituperado, la han cubierto de lodo y está sometida a una serie de absurdos como eso de que me ha quitado 2 millones 206 mil dólares. Quiero volver, pero como un hombre libre, no como un paquete. Estoy resignado a dejar mis huesos en Miami. Eso sí, (luego) quiero que mis restos sean trasladados a Lima y puestos en el cementerio Presbítero Maestro, donde tengo un lugar”, manifestó.
EL NOTORIO CISMA familiar se hizo público el 13 de noviembre del 2007, con un aviso a página entera en un par de diarios. Con el título “Carta Pública de Protesta de don Felipe Tudela y Barreda”, el patriarca denunció el intento de declararlo interdicto por sus hijos Juan Felipe y Francisco. En ese mismo aviso, Tudela padre denunció que ambos no respetaron “mi decisión de haber contraído matrimonio civil con doña Graciela Losada de Marrou después de 30 años de relación sentimental” (CARETAS 2002).
Francisco y Luis Felipe Tudela interpusieron en el Poder Judicial una denuncia para declararlo interdicto y de paso solicitaron anular la boda civil de su padre, a la que no pudieron ingresar. La jueza Torres recibió el expediente. El culebrón de abolengo tuvo una gran cobertura y dividió a la opinión pública: algunos apoyaban al nonagenario, otros a sus hijos y hay también quienes manifestaron su simpatía por Graciela de Losada.
En enero del 2008, la Iglesia Católica decidió no autorizar la boda de la pareja y pidió para realizar un peritaje psiquiátrico al patriarca Tudela. Un mes después, la jueza Torres ordenó el peritaje, al cual el nonagenario se negó a pasar alegando irregularidades en la selección de los médicos.
Por cierto, en las veces que CARETAS conversó con Felipe Tudela, si bien mostró las limitaciones naturales de una persona de su edad, estuvo particularmente lúcido y consciente de la decisión que había tomado.
En abril del 2008, el patriarca desheredó a sus hijos, pero un mes después, Felipe Tudela, su esposa Graciela de Losada y la hija de ésta, Augusta María Aljovín, abandonaron el país con destino a Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, ante ciertas movidas judiciales que incluían la pública exhibición de sus baños privados (CARETAS 2030). Poco después, la pareja contrajo nupcias en la Iglesia Universitaria Pompeya (CARETAS 2040).
En diciembre, en otro inesperado giro de telenovela, Felipe Tudela y Barreda y su esposa viajaron, vía Brasil, a EE.UU. para que éste se sometiera a exámenes que demuestren su buen estado mental en el Johns Hopkins Hospital. Aunque los resultados aún no han sido entregados, Felipe Tudela es consciente que tenerlo entre manos no cambiará su situación jurídica. “En el Perú seguramente no le harían caso”, advirtió. “Pero es una cosa moral, una refrenda sobre el conocer que no estoy loco”. (Roberto More)