Exposiciones Personajes que acompañaron a los Paracas hace 2,000 años ahora en Palacio de Gobierno.
Guardianes Inmortales
 |
Ser antropomorfo con cabeza trofeo en mano derecha. Misterios de la remota chispa creativa. |
Detrás de los vidrios, los ropajes de la muerte se muestran más vivos que nunca. Quince mantos Paracas, restaurados a través de un método que remite a superbacteria o enfermedad terminal, la “anastilosis”, reposan en el Salón Pachacútec de Palacio de Gobierno. Allí, el público puede visitar gratuitamente estos mantos cuyo renovado brillo también sirve, claro está, para esa ansiada lustradita que nunca cae mal en Palacio.
Extendidos en las vitrinas, los mantos yacen despojados de sus muertos. Son ahora cáscaras vacías de lo que 2,500 años atrás fueran ofrendas a la pachamama. Ya no abrigan carnes momificadas ni la esperanza de una retribución de cosecha abundante. Ahora, remendados con precisión científica por los expertos del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, reciben la visita de un público que observa maravillado de la destreza de sus antepasados, quizá sin percatarse de que cada puntada renovada que admiran ha supuesto al menos dos semanas de trabajo para dar con la réplica exacta de color. En total, hasta seis meses de trabajo por manto, y dos años para todo el lote.