Actualidad AGP arenga a empresarios para mantener el pulso firme ante la tormenta económica.
El Apretón de San Borja
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Los hermanos Mario y Pedro Brescia estuvieron en primera fila. Dirigen el conglomerado empresarial y financiero más grande del país. |
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Ya rompiste la página de internacionales? Leopoldo Sheelje, ex presidente de la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco), ataja la pregunta al vuelo.
–¡No, el periódico entero!, disparó.
El constructor fue uno de los primeros en salir del auditorio del Museo de la Nación, donde el martes 10 el presidente Alan García ofreció un inusual discurso en el que arengó para enfrentar con “Fe, coraje y fuerza” la crisis internacional.
“Se viene un tsunami por el Atlántico, uno por el Pacífico, por el Norte, Sur, ¡por arriba!”, dijo AGP, “pero al final del año 2009, nuestras cifras serán una vez más descollantes, se lo garantizo”.
Por momentos, la prolongada intervención de García pareció caer en una prendida “pichicata” de confianza. Declaró que el Perú ya había vencido la primera ola de la crisis mundial y estaba listo para enfrentar la segunda. ¿Pero cómo remontar una situación en la que el maremoto, según la propia admisión presidencial, cae por todos los flancos?
La audiencia de mayoría empresarial estuvo inicialmente desconcertada por la invitación a última hora y el tono del discurso. Pero al finalizar el ambiente se había calentado y los presentes parecían preguntarse: ¿y por qué no?
El evento titulado Compromiso por el Crecimiento y el Empleo 2009-2010 aparecía rotulado a lo largo y ancho del frontis del auditorio.
El gabinete en su conjunto, salpimentado de presidentes regionales, líderes empresariales grandotes y chiquitos, alcaldes desde el de Lima Metropolitana hasta el de Vítor en Arequipa, y pesos pesados como los dos hermanos Brescia fueron sentados a ambos flancos del Presidente, sin orden protocolar aparente en involuntaria coreografía de la alianza público-privada en la que el gobierno cifra la singular fortaleza de la economía peruana.
En el auditorio tampoco cabía un alfiler: unas 800 personas de los más diversos estratos, embajadores encorbatados puntualmente presentes a la inédita convocatoria presidencial. En la calle primaban parqueadas las camionetas 4 x 4. El Presidente acaparaba todas las cámaras.
García estuvo embalado, entonado acaso por los buenos resultados de las encuestas de opinión pública del último fin de semana. Según la de la Universidad de Lima, la aprobación de gestión del Presidente en Lima Metropolitana, es 42%. Según la de IPSO-Apoyo, a nivel nacional, AGP ya está en 38% como ponderado del país.
La curva de la popularidad presidencial curiosamente se comporta de manera inversa a la de la economía peruana: el año pasado, a pesar de la bonanza económica, en el que el PBI se disparó hasta cerrar en el ya famoso 9.84% , AGP anduvo de capa caída; pero ahora, de cara a la fenomenal crisis mundial, el nivel de aprobación de la gestión presidencial repunta. Son las encuestas contracíclicas de un país “contreras”.
El martes 10, entonces, García buscó sacar el jugo al buen moméntum político por el que atraviesa.
“Que no cunda el pánico”, manifestó. “En los primeros 70 días del año, la economía peruana ha crecido en promedio 4%, mientras que los países vecinos han caído -1%, EE.UU. proyecta caer -2% en 2009, y la Unión Europea -2.5%; igual que en tantos otros países 50 veces más poderosos que nosotros. Pequeños como somos, con Fe, fuerza y audacia una vez más seremos asombro de la región”.
La economía peruana en los últimos tres años creció 7.6% el 2006, 8.9% el 2007 y 9.8% el 2008, “y, quién sabe, de no ser por la intervención de la crisis internacional”, se lamentó AGP, qué nuevas cotas hubiera conquistado el PBI a ese galope.
AGP describió el panorama internacional sin eufemismos: “la crisis mundial ha conmovido, sacudido, y en algunos casos, devastado economías”.
La tarea que se propuso era bastante difícil: inyectar confianza a los agentes económicos, desde el ama de casa y el cauto banquero, hasta el inversionista y aquel que aún sueña con la casa propia.
“Mantengamos el crucero, la velocidad de crecimiento”, arengó.
No anunció nuevas iniciativas. Machacó los pilares del Plan de Estímulo Económico (PEE) de S/. 10,000 millones, y el andamiaje de medidas de Urgencia de flexibilización a la inversión pública y privada dictadas en las últimas semanas con Luis Carranza de regreso en el MEF.
Subrayó que el sistema financiero nacional ya cuenta con US$ 9,000 millones en líneas de cobertura, concretadas por el gobierno en las últimas semanas con la banca multilateral (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Corporación Andina de Fomento y Banco Interamericano de Desarrollo) y que sumadas a los US$ 30,000 millones de reservas internacionales (RIN) en el BCR, garantizan el flujo de la cadena de pagos y ofrecen un ‘paraguas de seguridad’ a la inversión”.
Aunque solo quienes tienen su conocida capacidad de persuasión podrían arriesgarse a intervenciones como la del martes, no todo fue labia.
Millonarias inversiones ya comprometidas, como las brasileñas y las chinas a través de Chinalco provienen de Estados y no de empresas privadas, por lo que se desprende que no son compromisos que puedan ser zarandeados por un directorio.
También cabe destacar el hecho que el Perú, siendo un sistema pequeño y más manejable, no tiene el mercado “subprime” que envenenó a los Estados Unidos.
La noche pareció redondeada por varias de las intervenciones adicionales, aunque la aparente informalidad para convocar a los comentaristas determinó que estas fueran irregulares. El premier Yehude Simon aludió de manera inteligente tanto a la clase media como a los más pobres.
La principal interrogante del mensaje siguió siendo el contraste entre el dantesco escenario global descrito por García y la supuesta buena fortuna del país.
Vikram Pandit, director ejecutivo de Citigroup, dio a conocer en días pasados la información en un memo interno convenientemente filtrado, y en el que anunciaba que el primer trimestre del año sería el mejor desde el 2007.
Las buenas noticias de Citi, que durante enero y febrero produjo utilidades en la primera vez que esto se da desde en más de un año, motivó que Wall Street subiera más del 6.3% el martes. El índice de Standard&Poor’s 500 subió 6.4%. El Nasdaq compuesto, 7.1% y el Dow Jones 30, 5.8%.
El papel de Citigroup creció hasta en 33%. Similares estirones pegaron el Bank of America (26%) y JP Morgan Chase (20%).
De inmediato, en Europa se sintió el buen rebote. El Deutsche Bank remontó 10% en Frankfort y Unicrédito lo mismo en la bolsa de Milán.
Bolsas asiáticas como la japonesa respondieron con una recuperación de 5%. Corea del Sur, Australia, Singapur, Hong Kong y Taiwan también mostraron resultados positivos. Ha sido una respuesta que ofrece algo de alivio, ante el anuncio chino sobre la caída de las exportaciones en un 25% el mes pasado.
En términos regionales, la bolsa de Sao Paulo ya subía con fuerza el martes.
Esto ocurre justo cuando Ben Bernanke de la reserva federal estadounidense exigía “acciones enérgicas” para combatir la crisis. “Debemos tener una estrategia que regule el sistema financiero como un todo, de una manera amplia, no sólo los componentes individuales”, reclamó antes de la reunión de los ministros de Economía del G-20 este fin de semana en Londres.
Antes, el 24 de febrero, auguró en el Congreso estadounidense que “hay una perspectiva razonable que la recesión termine en 2009 y que 2010 será el año de la recuperación”. Los optimistas se han colgado de sus palabras.
Pero otros economistas como Paul Krugman se han mostrado escépticos con la posibilidad que las buenas nuevas mantengan el ritmo.
Un datazo sobre la buena salud de las finanzas peruanas, quedó en el tintero presidencial.
El jueves 5, el día en que la Bolsa de Valores de Nueva York se desplomó por debajo de 6,600 puntos, arrastrando al hoyo junto con la cotización del Citibank las de algunas de las otras instituciones financieras más poderosas del mundo, el desempeño de las acciones de Credicorp del Perú (holding que agrupa al Banco de Crédito, Atlantic Security Bank y Pacifico Peruano Seguros) fue una de los pocos en las pantallas que al final de la sangrienta jornada parpadeaba en azul.
Al martes 10, la acción del Citigroup en Wall Street, hasta hace un año el banco número uno del mundo, cotizó en US$ 1.45, del Bank of America Corporation de US$ 4.79 y la del JP Morgan Chase & Co US$ 19.5, y, en cambio, Credicorp (BAP) US$ 36.81. (ver cuadro).
El Presidente felicitó la firmeza de la Superintendencia de Banca y Seguros “de los últimos años”, manteniendo a raya a los filibusteros y exigiendo las mejores credenciales y altos estándares a la actividad bancaria.
Los buenos ecos ya habían sido registrados por la revista The Economist, que el 5 de marzo publicó su último memo sobre el Perú elaborado por la unidad de inteligencia económica.
Allí se califica a la economía peruana “a prueba de recesión” y se anticipa que, relativamente hablando, volverá a tener una “performance estelar” para la región en el 2009. A pesar de la baja en los precios de las exportaciones y la reducción de las líneas de crédito, concluye, el Perú cuenta con importantes reservas y las autoridades tienen una posición privilegiada para aplicar políticas contracíclicas.
Así resume la receta la publicación: “Un agresivo plan de estímulo fiscal amortiguará el golpe de la inesperada contracción de inversión privada y la desaceleración de la demanda privada. La mayoría del gasto público irá a proyectos de infraestructura, construcción de viviendas populares y otros programas sociales. Asimismo, el Banco Central de Reserva ha estado suavizando la política monetaria y comenzó un ciclo de recorte en las tasas de interés a partir de febrero. Sin embargo, no se han anticipado rebajas agresivas en la política de tasas”.
El crecimiento proyectado según The Economist para el 2009 es de 3.1% (el gobierno espera que 5%) y 4.1% en el 2010.
“¡Es es lo que se llama espacio –tiempo– histórico!”, ilustró AGP al auditorio con el léxico del viejo Haya. “Es en otros espacios donde cunde el temor, pero no aquí”.
Por el otro lado, César Peñaranda, director del Instituto de Economía y desarrollo Empresarial de la Cámara de Comercio de Lima (CCL) parece alineado con Paul Krugman y lista tres categóricos datos que describen la profundidad de la crisis internacional:
–El déficit fiscal de EE.UU. puede será del orden de –12% el 2009.
–La contracción de la economía alemana será de –2.5% en el año, la peor recesión desde la II Guerra Mundial.
–La Organización Internacional de Trabajo (OIT) proyecta hasta 52 millones de desempleados como consecuencia de la crisis.
¿Cómo impactará en el Perú?
“No es que la crisis va a llegar, ya está golpeando”, advirtió el economista la semana pasada (CARETAS 2068). El menor consumo de electricidad, que creció sólo 3% en el trimestre noviembre-diciembre-enero último, en contraste al 9% en el mismo periodo el año anterior, es una prueba de la desaceleración de la economía nacional.
Según Gonzalo Prialé de AFIN el ajustón fiscal de Luis Valdivieso, en apenas seis meses en el MEF, “llegó a frenar la economía. Lo que llamó ‘modular’ en realidad fue un frenazo. Las cifras macroeconómicas cuadraron al final del año, pero a patadas”, describió. “Felizmente que volvió Carranza. Estamos a tiempo de recuperar el ritmo”. Pero Prialé también llama la atención sobre el papel remolón del Congreso, que aún no aprueba los decretos supremos para implementar las alianzas público-privadas.
AGP recalcó que el gobierno prioriza una vasta cartera de proyectos de infraestructura viales, energéticos, de irrigación, salud y educación, los que canalizarán la inversión pública y privada este año, con el fin de sostener la dinámica de crecimiento de la economía.
De hecho, la CCL proyecta el sector construcción como el único que en el transcurso del presente año crecerá dos dígitos, 10.5%. El resto, como la pesca, la minería e incluso el comercio crecerán pero 3, 4 y 5 por ciento respectivamente –en promedio unos 4 puntos menos que el año pasado.
En despliegue de voluntarismo, García reclamó a los empresarios “decisión”, a los banqueros “audacia”, a los inversionistas “obras”, a los funcionarios públicos “velocidad”, a los jueces “ayuda” y al pueblo “orden”. Y a los líderes de las grandes economías, “liderazgo”. “En el mundo nos falta liderazgo, generales de la victoria”, comparó. “Líderes que enciendan la llama sagrada del futuro”.
Su desazón con Barack Obama y la respuesta norteamericana a la crisis, y su admiración por la reacción contracíclica de China, fue elocuente.
El del Compromiso no fue un mensaje precisamente tranquilizador, graficada la crisis como la confluencia de tsunamis, como lo hizo. Por el contrario, confió a los presentes que el motivo de su convocatoria fue “vernos los rostros, antes de la batalla”. Invocó a los intelectuales y empresarios a convertirse en “soldados en la acción” para defender la capacidad adquisitiva de la nación.
“No diré que hubo un exceso de optimismo, pero tampoco que vivimos en una burbuja”, opinó flemáticamente Charles Fyfe, presidente de la Cámara de Comercio Peruano Británica sobre el mensaje presidencial. En todo caso, los equipos de salvataje están listos para ser utilizados en caso de ser arrastrados por la corriente.
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Mientras las acciones de los tres primeros bancos norteamericanos se fueron a pique el 5 y 6 de marzo en Wall Street, el ADR de Credicorp del Perú resistió el embate con singular entereza. Ahora, en Nueva York se paga US$ 1.45 por una accción del Citigroup, hasta hace un año el banco más grande del mundo, y US$ 36.81 por el banquito peruano. También la cotización del BBVA Banco Continental aparece al margen de la extraordinaria volatilidad del mercado bursátil, inequívoco signo de buena calidad de sus libros. |