Internacional En El Salvador, el ex guerrillero Frente Farabundo Martí se impone a través de las urnas.
La Otra Cara de la Metraca
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Presidente electo Mauricio Funes del FMLN se impuso por 51%. Su campaña hizo énfasis en la reconciliación. |
El Salvador es un país sacudido por la violencia. Una violencia social protagonizada por las “maras” (pandillas) que se traduce por una de las tasas más altas de muertes violentas de Latinoamérica. Una violencia heredada de una guerra civil que, entre 1980 y 1992, opuso a la guerrilla izquierdista del Frente Farabundo Martí de Liberacion (FMLN), fundado en 1980 bajo la égida cubana, y una junta militar sostenida por los Estados Unidos, provocando más de 75,000 muertes.
Esta violencia latente se tradujo los últimos meses en una campaña electoral dura y sucia entre Mauricio Funes, candidato del FMLN y Rodrigo Ávila de la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), el partido de derecha asimilado al periodo militar. De hecho, la posibilidad que la izquierda llegue al poder después de 20 años de gobierno de la Arena llevó a ambas partes a atacar con virulencia a su oponente: la derecha dura no dejó de asimilar a Mauricio Funes al presidente venezolano Hugo Chávez, acusando el candidato del FMLN de querer vender el país al comunismo internacional, mientras que el FMLN insistía en el peligro que, en caso de un resultado ajustado entre los dos candidatos, la Arena utilice la máquina de Estado para fomentar un anforazo y seguir al poder.