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Efemérides Por JOSE GUICH RODRIGUEZ

La Cruzada de Chandler

A cincuenta años de la partida del padre literario del detective privado Philip Marlowe.

Reúnanse una saludable dosis de cinismo y humor corrosivo, una coraza ultradefensiva ante el riesgo de ver quebrado el corazón en pedazos, algo de ética individualista a prueba de ametralladoras –fogueada en las rutas de la perdición– y flexible capacidad para saltarse a la garrocha reglas elementales de conducta, especialmente las impuestas por la policía: esos son los ingredientes básicos. Agítese un poco este poderoso melting pot y emergerá del sombrero colgado en la percha Philip Marlowe, el mítico detective privado de Los Ángeles que empezó a caminar por este mundo en la colosal novela El sueño eterno (The Big Sleep) hace setenta años. Veinte años después, el 26 de marzo de 1959, Raymond Chandler, el padre literario del investigador, partiría para encontrarse cara a cara con alguno de los personajes que balas justicieras o simplemente asuntos de negocios enviaron al otro barrio.

Libros como el ya mencionado, y La ventana alta, La dama del lago o El largo adiós son testimonios de su trascendencia como innovador de las letras norteamericanas. Hoy por hoy, junto a Dashiell Hammett, Chandler es considerado con razones de peso uno de los máximos exponentes da la llamada “novela negra”, género narrativo en el que los héroes no lo son tanto y los villanos, tampoco. Asimismo, donde todas las mujeres parecen un dechado de fatalismo y fragilidad. Y hacen gala de magníficas condiciones para elegir a los sujetos equivocados, desde gánsgters de la peor estofa hasta dueños de casinos o eficientes administradores de pornografía o prostitución en una sociedad cuya divisa es la doble moral.


 


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