domingo 17 de febrero de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2071

26/Mar/2009
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre PolíticaVER
Acceso libre Medio AmbienteVER
Acceso libre Opinión VER
Acceso libre Derechos HumanosVER
Acceso libre PremiosVER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Sólo para usuarios suscritos Olor a Tinta
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Sólo para usuarios suscritos Alfredo
Sólo para usuarios suscritos Luis Freire
Suplementos
Acceso libre Crecer SanoVER
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2270
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Cultural Por GREGORIO MARTINEZ

El Otro Abecedario

Gregorio Martínez, ganador del Copé de Oro y dueño de una prosa lujuriosa.

Con el seudónimo de Ayar Cache, el escritor Gregorio Martínez acaba de hacerse acreedor del Premio Copé de Oro en la I Bienal de Ensayo “Premio Copé Internacional 2008”, auspiciada por Petroperú. La obra, Diccionario Abracadabra. Ensayos de Abecechedario, es, por definición del autor, un lexicón “que te coloca frente a las palabras sinuosas que otros hortus vocabulorum escamotean, amparados en el subterfugio del manto de la virtud tendido sobre la hirsuta lujuria”. Aquí adelanto en exclusiva para CARETAS.

Carlinga.- Así se llama en léxico marinero al hueco cuadrado en el que se encaja, al ajuste y sin lubricante, la espiga o cabeza de un palo de arboladura. Podría dibujar la carlinga, pues es verdad que una imagen dice más que mil palabras; sin embargo, resulta que nunca la imagen será más explícita y convincente que la mera palabra escrita. Tanto que en el mundo hay mayores condenas memorables contra textos obscenos que contra imágenes de la misma calaña. Entonces, no dibujo la cavidad para que mejor te la imagines en la mente calenturienta a tu libre antojo.

charamusca.- Solo brusca o charamasca decía el Diccionario de la Lengua Española. Menos mal que en 1992 hizo la enmienda e incluyó la entrada charamusca, como siempre ha dicho la gente común de España e Hispanoamérica. Ramaje seco y menudo con el que, en manojo, se da fuego al interior de los buques para limpiarlos. Se usa, igualmente, la charamusca, para empezar cualquier candela y aun, dicen las lenguas serpentinas, para chamuscarles las liendres a los ladillosos como el poeta Juan Cristóbal.

femenina.- Según lo consigna el Malleus maleficarum en su primera parte, pregunta VI —en lo que concierne al caso de las brujas que copulan con el diablo y a la razón del porqué las mujeres son tan proclives a las supersticiones— la palabra femenina proviene de fe minus, que quiere decir menos fe, pues los doctores de la iglesia romana consideraban que, por insuficiente fe en Dios creador, la mujer era vulnerable al mal. Así, la supremacía masculina se allanó el camino de la dominación. Jules Michelet reparó oportunamente en este hecho, véase La sorcière, texte integral, avec-propos de A.D. Van Bever et préface de Georges Bataille, París, 1946.

Ampliar imagen
Eva, la primera mujer, conforme lo señalan las religiones predominantes de Occidente, no eligió su nombre. Fue nominada por Adán, quien había recibido de Dios la prerrogativa de otorgar los nombres a los seres del reino animal. Además, a la hora de la tentación, señalan las sagradas escrituras, la serpiente pensó que Eva era el lado vulnerable de la creación divina.

Comunidades patriarcales, basadas en la opresión, urdieron sus cánones y creencias, aun la ética y la estética, para cautelar ad aeternum los intereses del sector que desea quedarse con el catre y la batea.

index librorum prohibitorum. - Lista negra de los libros maldecidos por los sabios de la iglesia católica que ningún fiel podía leer sin quedar en el acto excomulgado por voluntad divina y convertido, debido a ciertos indicios de mala conciencia, en potencial candidato a la hoguera de la Inquisición. Otra relación, denominada Index expurgatorius, llevaba la cuenta de los libros castrados y puestos en salmuera por el Vaticano; castrados justo en los meros pasajes que no encajaban en la ranura de la hucha del dogma.

ñeque.- En su libro Fuego y temor, la historia interna de Mike Tyson, 1989, lo dijo bien claro el boxeador y autor puertorriqueño José Torres, campeón mundial en la categoría peso mediano, que un púgil pierde el combate, por fuerte y adiestrado que sea, en el instante que lo asalta el miedo. Mejor dicho, cuando no tiene suficiente ñeque y afloja ante el adversario. José Torres, quien se retiró del boxeo en la plenitud de sus facultades de peleador, se convirtió luego en un agudo comentarista de la actividad boxística.

Entonces, en cualquier combate, físico o ideológico, no bastan los recursos y las aptitudes, la maña o la fuerza, siempre hace falta ñeque. Incluso un alto coeficiente intelectual, a la hora de una confrontación teórica necesita el soporte de un buen ñeque.

Pese a que en las áreas donde circula el vocablo ñeque nadie tiene dudas respecto a lo que dicha palabra significa, resulta duro para llegar a una definición unívoca. La mayoría dirá, sin vacilación, ñeque es ñeque. Pero en Colombia y en Venezuela existe una insólita materialización del vocablo ñeque. Se trata de una planta nombrada así, ñeque. Dicha planta es tan eficaz, mejor que la mano de Dios, para remediar la impotencia sexual.

pirigalla.- Artificio, triquiñuela. Pero las habas de marras no se cuecen solo en esferas de cobre como ocurre en los mercados de Siria o Jordania. En Estados Unidos —país que se reclama pragmático y así lo arguye Andrés Oppenheimer, editorialista de The Miami Herald— ofician el litigio más de un millón de abogados. Y un millón y medio de prostitutas colman las agencias de call girls. Esta afirmación se puede comprobar si se abren las páginas de la Guía Telefónica de Las Vegas o de cualquier ciudad. La sección amarilla de la Guía Telefónica de Las Vegas contiene 140 páginas con publicidad de abogados y 106 páginas que anuncian entretenimiento «para adultos». Todas las universidades notables de Estados Unidos, empezando por Harvard, cuentan con escuela de leyes y escuela de divinidad. Preeminencia de las profesiones medievales, jurisprudencia y teología. Solo las universidades sin fama ni prestigio forman ingenieros y técnicos. Porque instituciones como el MIT se dedican a la alta ciencia y a la tecnología de élite. Véase, «The Trades of the Tricks», artículo de Scott Bowles publicado en The Washington Post. Pero gente como Andrés Oppenheimer argumenta que las universidades de América Latina no deben recibir ayuda de organismos internacionales mientras no cierren sus facultades de ciencias humanas, de ciencias sociales, aun de economía, de política, pero principalmente de abogacía.

tarifa.- A semejanza de las guías sobre aranceles de aduana que circulaban en la serenísima república marítima, la putería en Venecia podía ufanarse, sin menoscabo alguno, de poseer su propio y lujoso cartabón, el libro azufroso que compuso Maffio Veniero, La tariffa delle puttane di Venecia, obra singular que es guía de precios, pero al mismo tiempo sabrosa literatura de humor y obscenidad.

En la Ciudad Luz floreció una traducción literal al francés que conserva el título en veneciano, edición de Isidore Liseaux, París, 1883. Sin necesidad de malicia, uno intuye que ese precioso catálogo del renacimiento fue el modelo de donde copió su desfachatez el Libro azul, la guía burdelesca que circulaba en Nueva Orleans en las primeras décadas del siglo XX, biblia utilísima para el forastero que llegaba en busca de placeres al Storyville District y se bajaba del tranvía en la Calle Deseo, en el paradero siguiente a Perdido Street, exactamente en Desire Street.


 


anterior

enviar

imprimir

siguiente

Ver más en Cultural
El Otro Abecedario
NIXA

Búsqueda | Mensaje | Revista