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Nacional De cómo 'Pancho' Wiese desentrañó los misterios de la huaca El Brujo, hogar de la Dama de Cao y flamante museo.

El Recinto del 'Brujo' Wiese

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Con el auspicio de la Fundación Wiese, el 2 de abril se inauguró el museo de sitio donde se preservan los hallazgos de la zona, como el que se ve bajo estas líneas.

En 1985 tuve la oportunidad de conocer a Alberto Ghitis, quien visitaba el santuario de Pachacámac todas las tardes después de dejar su empresa de seguros en Lima. Había un camino real que fue utilizado por Túpac Inca Yupanqui en su afán de llegar al santuario desde el Cusco. Este camino atravesaba el valle y se unía a otro que se dirigía al Santuario. Aquí hay mantos de arena depositados al pie de las montañas. Alberto había decidido limpiar un pequeño tramo del camino para conocer si realmente había estado unido al santuario. Me encargó la investigación. Al poco tiempo, Alberto invitó al doctor Guillermo Wiese, presidente del directorio del Banco, para que financiara parte del camino; lo cual no ocurrió, pero que me dio la oportunidad de conocer al doctor Wiese, a quien invité al santuario para explicarle mis últimas excavaciones. Ya allí me propuso que le prepare un proyecto de excavaciones del templo. Al poco tiempo me llamó al banco para decirme que quería contratarme como su arqueólogo personal y que me remuneraba cinco veces más de lo que me pagaba el INC. No podía creer lo que me estaba ocurriendo. Aquel día mi vida cambió definitivamente. El doctor Wiese me dijo que me haga cargo de las coordinaciones con el INC para empezar nuestras investigaciones en el Templo Viejo de Pachacámac.

En el transcurso de nuestras excavaciones, que se iniciaran en 1986, el doctor Wiese fue introduciéndose en el campo de la arqueología y en nuestras excavaciones bajo mi dirección. Él no solo quería participar como auspiciador, sino también como excavador. Un día llegó a la plataforma ubicada al pie del Templo del Sol y me mostró una revista National Geographic con fotos de las tumbas reales de Sipán. Me dijo que lo que tenía era “pan chancay” frente a los descubrimientos de Sipán. Desde ese momento se abrió en mi mente un nuevo reto en mi vida: conquistar el norte. Antes de las Fiestas Patrias de 1990, el doctor Wiese me informó su intención de viajar a Trujillo, donde empezó la historia de El Brujo. Partimos hacia Huaca Prieta. Pasamos por el desconocido pueblo de Magdalena de Cao hasta pisar un territorio inhóspito con montículos arqueológicos, entre ellos la Huaca El Brujo o Cortada, Huaca Blanca (Huaca Cao Viejo) y Huaca Prieta. Muy cerca de huaca El Brujo un grupo de huaqueros. Tratamos de detener el saqueo, pero nada pudimos hacer, puesto que estaban armados. Luego nos dirigimos a Huaca Prieta, que era nuestro destino, un montículo cenizo de 5,000 años de antigüedad.


 


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