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Música Kiss en el Estadio Nacional: crónica de un circo anunciado.

Con la Cara Lavada

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Sólo faltó el león saltando a través del aro. Salvando ese detalle, el concierto que ofreció Kiss el 14 de abril en el Estadio Nacional fue todo un acto circense. Hubo fuego, bombardas, juegos pirotécnicos, vuelos en cable y maquillaje de payaso. Como estar en julio pero en abril.

El evento empezó puntualmente a las 9, contradiciendo el sentido común que veía aún varios asientos vacíos a ambos lados del estadio. No se sabe cómo, pero de pronto eran ya 30 mil personas, decenas más o menos. La infaltable presentación del anónimo ringmaster anunció lo inminente: you wanted the best, you’ve got the best… the hottest band in the world: Kiss. Fuegos de artificio y presentación official. Paul Stanley, Gene Simmons, Eric Singer, Tommy Thayer. Inevitable recordar a Peter Criss, el gato original, y a Ace Frehley, el primer hombre del espacio. Gene Simmons, artífice de todas las decisiones en la banda-empresa, se encargó de quitarles la exclusividad de sus disfraces por el bien de los fans. “Deuce” es la canción que arranca el concierto. En seguidilla, todas las sementeras y primigenias canciones fuertes de Kiss vienen una tras otra. Adelante, la gente empieza a tararear, a conversar entre sí, a distraerse mientras esperaba uno de los éxitos “radiables”. Se reconectaron con los papelitos lanzados al viento en pleno “Rock and roll all nite”. O quizá por su honda letra intimista. A partir de allí ya no hubo bajoneos del público. Kiss regresó -pausa mediante- con la manida treta de alzar la bandera peruana. Aviso a todos los músicos extranjeros que evidentemente jamás leerán esto: no lo hagan.

Los mejores momentos del recital de Kiss tuvieron como banda sonora canciones como “Hotter than hell”, “Parasite” y “Lick it up”. Lamentablemente no terminaron de tocar “God gave rock and roll to you”, “Guantanamera”, “Cucurrucucú Paloma” y “Stairway to heaven”. La parafernalia ad hoc se desplegó una a una, ya con miras al final y el cierre. Paul Stanley voló hacia el público con “Love gun”, Gene Simmons coreaba “loud, I wanna hear it loud” desde lo alto de las luces del techo, Thayer arrojaba bombardas desde su guitarra (lo mejor que hizo con ella), y Eric Singer se elevó durante su ralo solo de batería. Mención especial a Simmons y su cinematográfico tributo a Klaus Kinski y demás cucos con su performance de sangre en la boca y luces verdes en el rostro. Viéndolo en perspectiva, es el único que interpreta un personaje de acuerdo a su edad.

Los mejores momentos de la noche han sido vistos por medio Lima a través de la televisión, youtube y los infaltables dvd’s piratas que ya se venden. Impresionantes fuegos artificiales, luces, fuego y un show técnicamente perfecto, nunca antes visto en el Perú. La publicidad se encarga de los aciertos. Los desaciertos, como siempre, son tema periodístico. Grandes ausencias de la noche: la balada de piano “Beth”, “Rock bottom”, el cover de los Rolling Stones “2000 man” (memorabilia del unplugged) y, sobre todo, “Sure know something”. Pero a quién le importa eso salvo a algunos angurrientos melómanos. La conclusión bien podría ser el lema del homo erótico Paul Stanley: el maquillaje oculta las arrugas. Las mujeres siempre lo supieron. (Carlos Cabanillas)


 


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