Política Con Alan García y Jorge del Castillo en esquinas opuestas, nuevo grupo desafía el poder de los “cuarentones” frente a las elecciones internas.
Lo que se Cocina en el APRA
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En el último Día de la Fraternidad, Alan García se acompañó de los “cuarentones”: Javier Barreda, Javier Morán, Omar Quezada y Carlos Arana. |
El control por el partido aprista es una pelea que no se libra en los titulares. Pero el frente doméstico oficialista se prepara para una dura batalla que ocupará los próximos meses y terminará en la elección de un nuevo secretario general que releve al congresista Mauricio Mulder, quien cumplirá cinco años en el cargo. Hasta ahora la única marca del calendario es la del próximo 24 de mayo, cuando se libren las elecciones de los representantes regionales y distritales en Lima.
Ese será el primer round para un nuevo grupo de “compañeros” que pretenden un recambio generacional en la dirigencia de un partido que, de un lado, es la maquinaria electoral mejor aceitada del país, y del otro, es percibido como una estructura anquilosada y sectaria, incapaz de proveer de cuadros a sus propios dirigentes.
“La idea es arrasar”, promete Marcial Capelleti (35). El comisionado para la paz y el desarrollo del VRAE es uno de los animadores del grupo. Su nombre es el mismo de su padre, ex presidente de la Corporación de Fomento y Desarrollo, asesinado por Sendero Luminoso en 1987. Los apellidos saltan a la vista entre otros impulsores de la idea, como Miguel del Castillo (33) y Sina Santa María (37).
¿Es entonces la típica adrenalina juvenil contestataria que se quedará en buenas intenciones? No, a juzgar por la presencia de fichas como los congresistas Aurelio Pastor, Miguel Guevara y Augusto Vargas. Otros técnicos como Jesús Aliaga de la CMAN, organismo encargado de las reparaciones a las víctimas de la violencia, y Christian Ladrón de Guevara de la PCM también integran las filas de la nueva corriente.
Un objetivo era seguro en la tónica del encuentro de la semana pasada en el Hotel Las Américas: golpear la hegemonía de los llamados “cuarentones”, el grupo cercano al presidente Alan García cuyo candidato más voceado a la secretaría general es Omar Quezada, presidente de Cofopri.
¿Esta es entonces la fachada de Jorge del Castillo para hacerse del control del partido? La presencia de su hijo entre los más entusiastas organizadores del grupo podría sugerirlo así. “No creo ni siquiera que él sea el candidato (a la Secretaría General)”, responde Miguel. De hecho, el propio ex premier declaró el viernes 17 en RPP que durante la quincena de mayo tomaría una decisión.
Independientemente de las definiciones finales, el guiso que se hierve en la cocina aprista tiene al Presidente y a su ex primer ministro en esquinas opuestas.
LA ÚLTIMA ENCUESTA de la Universidad de Lima incluye un par de preguntas que pasaron desapercibidas para los medios pero que han sido leídas con lupa en Alfonso Ugarte. Un 19% de los encuestados en la capital se declara “militante o simpatizante” aprista. A estos se les pregunta, si fuera a participar en la elección del secretario general del APRA, a qué precandidato apoyaría. Del Castillo encabeza de lejos las preferencias con el 38%. Le siguen figuras conocidas como los congresistas César Zumaeta y Luis Alva Castro. Entre quienes ya hicieron públicas sus aspiraciones de tomar las riendas del partido asoman en la encuesta Carlos Roca (4,5%), que acaba de retornar como embajador en Italia, y Luis Alberto Salgado (2%), que se desempeñó al frente del Consejo Nacional de Derechos Humanos.
Resulta sorprendente que Quezada, no obtuviera ningún potencial voto (0%) a pesar de ser incluido en la parrilla de la encuesta. Otros dos representantes de la misma corriente, la ministra Nidia Vílchez y el director de Foncodes Carlos Arana, se llevan 1% cada uno.
En palabras de Sina Santamaría, ex viceministra de Agricultura y actual gerente del terminal portuario de Salaverry, la influencia de los “cuarentones” obedece exclusivamente a que “están cerca de Alan, que los ha tomado como un grupo de avanzada. Lo viví cuando fui viceministra. Lo acaparan. Pero no sé muy bien qué trabajo hacen porque cuando Alan fue a Puno cayeron hasta piedrazos. Aquí todos tenemos bases propias y no estamos agarrados del saco del Presidente”.
De hecho, desde hace casi dos años tienen su propia cuota de poder en Palacio de Gobierno. Fue en setiembre del 2007 que recibieron partida oficial de bautizo. Entonces AGP convocó en Palacio a una reunión con 120 militantes. Allí les presentó al “gabinete” que se encargaría de mantener vivos los vínculos entre el gobierno y los carnetizados, frustrados por no poder acceder al aparato del Estado.
En el grupo destacaban Quezada, Carlos Arana, Víctor López Orihuela y Javier Morán, que hasta hoy forman parte del cogollo “cuarentón” que se completa con otros como la ministra Vílchez y el viceministro Javier Barreda. Quezada ha marchado junto a García en las dos últimas celebraciones del Día de la Fraternidad. Y en la más reciente ambos fueron escoltados por los otros prominentes contemporáneos, todos vestidos de punta en blanco.
Una interpretación que ensaya un periodista cercano al APRA es que, con los “cuarentones”, García busca foguear al que será su equipo de campaña en el 2016, cuando, si es que sus intenciones se cumplen, volverá a presentarse a la Presidencia de la República. El manejo del grueso de los programas sociales –un activo electoral importante– ha sido puesto en manos del mencionado grupo. “No es lo mismo ser una congresista recién elegida como Nidia que manejar un pliego presupuestal, que es lo que hace ahora”, compara la fuente. Según ese orden de ideas, para el 2011 García necesitaría un candidato sin expectativas reales que cumpla con la función de empujar una buena bancada dentro del Parlamento.
La actual inexistencia estadística de Quezada, sin embargo, podría hacer que los vientos palaciegos soplen en otra dirección.
MIGUEL DEL CASTILLO destaca que todos los que se vienen sumando al grupo son profesionales, muchos con estudios de posgrado, y no involucrados en escándalos. Recuerda que el verdadero promotor con ideas como la de la Escuela de Líderes fue “el propio presidente Alan García. Queremos recuperar la cercanía del militante con el líder”. Aclaran que en los próximos días presentarán los resultados de la campaña “Una firma por Haya”, en la que recogieron las rúbricas de quienes apoyan que la próxima elección de secretario general responda a un voto por militante y que no se limite al de los delegados.
Ese 19% que se identifica como “aprista o simpatizante” abre un obvio espacio para una candidatura aprista –o cercana al gobierno como la propuesta por el premier Yehude Simon– que hasta ahora no tiene la cara de ninguno de los presidenciables (a menos que la alianza con el alcalde Luis Castañeda se convierta en realidad). Capelleti no encuentra contradicción con los planes de García y es enfático al declarar que “si estamos haciendo un buen gobierno, ¿por qué no podemos continuar?”. Pero, al menos en lo que resta del año, el pulseo será de las rejas de Alfonso Ugarte para adentro. (Enrique Chávez)