miércoles 18 de septiembre de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2075

23/Abr/2009
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre SeguridadVER
Acceso libre PolíticaVER
Acceso libre JusticiaVER
Acceso libre UrbanismoVER
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Sólo para usuarios suscritos Alfredo
Sólo para usuarios suscritos Luis Freire
Suplementos
Acceso libre ACCEPVER
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2300
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Cultural 100 secretos de una dama de compañía, testimonio de la autora brasileña Vanessa de Oliveira, de paso por Lima.

Confesiones de Una Dama

Ampliar imagen
Tras cinco años de profunda investigación, Vanessa de Oliveira publicó un libro que bien podría instalarse en el género de la autoayuda sexual. 100 secretos de una dama de compañía (Calato Editores, 2009) se presentará este viernes 24 de abril a las 7 p.m. en el auditorio del Centro Comercial Mega Plaza, como parte de la 2da Feria del Libro Lima Norte. Habrá firma de libros. Mientras tanto, mas extractos

En el tiempo en que fui dama de compañía, conviví con muchas de ellas, tanto en los bares como en los anuncios de los periódicos, cuando me anunciaba junto con otra muchacha. El 90% de ellas recurre a la profesión del sexo como tabla de salvación para resolver algún problema financiero o porque querían irse de su casa. Otro grupo mucho menor se vuelve dama de compañía por una razón simple: afrentar al padre, a la madre y a la sociedad. Y hay un grupo menor todavía, formado por las chicas que gustan de la profesión y lo eligieron como un medio de vida, como cualquier otra persona elegiría la medicina, el derecho o la ingeniería.

El 90% de la clientela lo conforman hombres casados, y la gran mayoría tiene entre 40 y 50 años. No existe una clase social que las contrate más que las otras. Son hombres de diferentes ocupaciones y niveles sociales, aunque tienen más tendencia a contratar profesionales del sexo aquellos que ejercen profesiones que requieren viajes constantes.

Hay variaciones, pero en los horarios se puede percibir cierta repetición a partir de la cual se puede delinear un perfil. Por ejemplo, los clientes que venían entre las 9 de la mañana y las 6 de la tarde solían ser padres de familia que aprovechaban un intervalo o la oportunidad de salir del trabajo para contratar una dama de compañía. La disculpa que más usaban en el trabajo era que tenían una cita con el médico. De ser así, las salas de espera de los consultorios estarían siempre abarrotadas.

Una disculpa que usan mucho para salir de casa y buscar a una dama de compañía es la de tener un juego de fútbol. Recibí a muchos que llegaban a verme con ropa de deporte.

Los clientes que aparecen a primeras horas de la madrugada generalmente tienen una relación fija, pero fueron echados de casa o salieron por “presión libre y espontánea”, enrumbándose al motel más cercano para pasar allí la noche. Ellos contratan a la dama de compañía como venganza y como tratamiento sexual y psicológico de momento. Los hombres estresados necesitan tener sexo y relajarse.

Los clientes del final de la madrugada o el inicio de la mañana, por otro lado, son los que salieron de cacería pero no consiguieron a nadie. También pueden ser hombres ebrios o drogados que no consiguen dormir y buscan a una dama de compañía para fastidiarle la vida. Esos son los peores clientes. Ni siquiera pueden tener sexo, por el exceso de alcohol o drogas en el organismo.

Y los que llaman desde hoteles entre las 9 y la medianoche son en su gran mayoría representantes de ventas que acaban de comer y quieren verse pronto con una dama de compañía, para poder levantarse descansados y listos para trabajar al otro día. Es común que llamen diciendo:

–Voy a darme un baño y bajaré a comer. Ven en una hora.

La posición sexual de mayor demora

En Brasil se la llama popularmente “la del pollo asado”. La mujer se echa de cara al hombre con las piernas abiertas y flexionadas y los pies apoyados en la cama o levantados a la altura del pecho del hombre. La posición es semejante a la de un pollo siendo asado, que es de donde sale el nombre.


 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista