Salud Servicio de vigilancia epidemiológica vigila llegada del virus al Perú. Alerta de pandemia al nivel 4.
Gripe Porcina: Que nos Coja Confesados
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México es una plegaria. Misa a puerta cerrada en la catedral del DF. Hasta la fecha hay 199 muertos y casi 2,000 hospitalizados por neumonía en ese país. |
Es un hecho: el virus H1N1 se transmite de persona a persona, punto de partida para una pandemia. El mejor remedio es el preventivo, como el aseo de manos y cubrirse al estornudar (un buen chicharrón no contagia nada). Los antivirales solo mitigan, no curan en casos así, y a pesar de que aún no se confirma un caso en el Perú, los niveles de hacinamiento que se presentan entre los más pobres obligan a observar una vigilancia microbiológica estricta. Antes de vernos todos con mascarillas.La enfermedad es muy similar, casi idéntica a cualquier gripe, que puede pasar como un resfrío leve, con un poco de catarro y toses, con una fiebre leve. Pero también puede tener graves síntomas de una gripe grave con fiebre muy alta, malestar general con falta de fuerzas, dolores musculares, bronquitis con tos exigente, náuseas y vómitos (ver síntomas en http://www.cdc.gov/flu/espanol/symptoms.htm).
El hecho es en México, donde se ha presentado un brote epidémico de esta enfermedad, que tiene las características de una situación de terror. De terror microbiológico, que se presenta en un país emergente, con una de las mayores economías de la región y que acaba de ser golpeado por una de las mayores crisis económicas, producto de la pandemia financiera que ataca al mundo actual. Las consecuencias han de ser desastrosas.
El Perú, felizmente, tiene un servicio de vigilancia epidemiológica; es decir, un sistema de Inteligencia, con agentes de gran calidad que han sido capacitados durante años. Hay que recordar la gran epidemia de gripe de 1919, esa que produjo decenas de millones de muertes, mucho más que la Gran Guerra, que comenzó en 1914. Esa gripe llegó a Lima en enero de 1919. Causó gran alarma, se organizaron brigadas de atención a los afectados, divididos en “cuarteles”, como se denominaban entonces los barrios. Esas brigadas estuvieron formadas por ilustres médicos, entonces jóvenes, como Honorio Delgado y Carlos Monge Medrano. La epidemia desapareció en menos de dos meses.
Confirmando el aforismo del alcalde Federico Elguera, cuando lo arrinconaron los periodistas para que tomara medidas para prevenir una epidemia: ¡No te preocupes hijo, en Lima los gérmenes se aco…! (Por: Uriel Garcia Caceres*)
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* Ex ministro de salud