Entrevistas Actor Carlos Alcántara lo cuenta todo en entrevista insólita que recorre una vocación aparecida en la cuna.
Machín el Parlanchín
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Con traje de papel reciclado en la campaña "Recíclame" de Kimberly Clark Perú. |
Carlos Alcántara, pataclaun de corazón, tiene 44 años y no los aparenta. Es el clásico “self made man” que hoy en día está orgulloso de sus orígenes populares. Ha aprendido a aceptarse a sí mismo. Nació en la Unidad Vecinal de Mirones, Cercado de Lima. Actualmente es actor de teatro aunque de niño siempre amó el fútbol como salida de una vida llena de vicisitudes y angustias económicas. “Mi barrio era pelotero y juego al fútbol desde que tenía uso de razón. Aquella era la época de oro de Cubillas, Sotil, Cachito Ramírez, Perico León y tantos otros y yo quería ser como ellos”, me cuenta saboreando un buen tinto en el restaurant Costa Verde. Me interesa mucho saber cómo era y cómo se desenvolvía en su Mirones natal. Y ahí va la primera pregunta:,¿Cómo era su vida de muchacho?
–Estudié primaria en el Colegio “Santísima Trinidad”, luego pasé a la secundaria en un colegio nacional, “Unidad Escolar Hipólito Unanue”. Noté un salto en cuanto al sistema de educación en el nacional de familias populares, maleducados, pendejos, achorados. La ley del más fuerte. Una jungla de salvajes. Quería ser futbolista pero al mismo tiempo participaba en canto, baile, actuación, etc., el hecho de esa afición era para todos una mariconada. En esa época, por imitación y no discriminación he formado parte de ese entorno social: he robado, me he drogado, me he peleado y he matado gatos por diversión, cosas de las que me arrepiento y de las cuales he pagado con mi propio animal, ya que masacraron a mi gato.