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CRISIS: Cómo No Acabar en la Calle
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Karine Aguirre propone terapia antiestrés basada en esferokinesis para enfrentar crisis con calma y sin enfermedad. |
Dice Rubén Tang, director del Instituto Confucio de la PUCP, que los chinos suelen ver siempre los dos lados de una cosa. Como el Ying y el Yang. No es extraño que mientras los pueblos occidentales miren con resquemor y angustia las evidencias de la crisis financiera, los ideogramas chinos para "crisis" ilustran otros aspectos. La palabra wei ji (crisis), proviene de una expresión más larga que es Wei xian de ji hui (Oportunidad de peligro), explica Tang. "Siempre se puede buscar oportunidades dentro de una crisis", continúa. "Si se la ve como una oportunidad, después de la crisis habrá más progreso". Ejemplos locales también siguen esta filosofía oriental.Karine: Contra el Estrés
Con agilidad y apostura, Karine Aguirre se acomoda en pleno cruce peatonal para demostrar que no es imposible atravesar el caos citadino con algo de serenidad interior. Y cuando algún conductor le espeta un ¡apúrate oe!, ella comenta lo interesante que sería realizar una performance por el estilo, “para llamar la atención sobre la importancia de relajarse”. Ahora más que nunca, pues no sólo ese chofer anónimo podría sacar provecho de la terapia antiestrés que la bailarina dirige, y que no busca tonificar músculos o alinear la columna –como sí el pilates o el yoga–, sino lograr una reorganización muscular a través de la descarga de tensión. Y es que los efectos de la crisis no se reflejan sólo en los bolsillos. La psicóloga Patricia Cortijo, de la Clínica Internacional, explica que el estrés puede conllevar enfermedades gastrointestinales (gastritis, úlceras) y cardio-coronarias, dolores lumbares y cervicales, cefaleas y otros malestares. “Y muchos sólo saben que les duele la cabeza, que están ansiosos o irritables, o que sienten cansancio crónico”, continúa Aguirre. Se hace más atendible su oferta de “un momento de silencio para calmar el sistema nervioso central y estar más lúcido”. Mayor lucidez nunca vendrá mal, menos para quienes sienten que de nuevo llegarán arrastrándose al fin de año. Sólo que esta vez, no por el champagne.