Personajes Algunas de las más admiradas, abnegadas y mentadas mamás peruanas celebran su día recordando a sus hijos. Y tu mamá también.
Todo Sobre Sus Madres
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Receta para ser madre. Jesús Acurio en la cocina de su casa, la primera que encendió su hijo Gastón. |
Sólo hay una, para bien o para mal. Sea ésta madre castradora, mater purissima o loba amamantadora. Aprender a aceptarla y amarla puede tomar toda una vida. O puede ser tan instantáneo como esa primera mirada. El amor de madre, en cambio, es pura combustión espontánea. Un calor incondicional, como el que doña Jesús Acurio le dio a su hijo Gastón cuando éste decidió dejar el derecho por el mandil blanco de chef. Una llamarada de orgulloso afecto como la de Susy Dyson, cuya belleza pega tanto o más fuerte que un cross de derecha de su hija, Kina Malpartida. Un cariño que supera todo dolor, como el que Susana Higuchi siente por sus hijos y nietos. Un apoyo a prueba de rajes y rejas, como el que Magaly Medina tiene en Jesús Vela. O una luz que nunca se apagará, como ha sido el amor justiciero de Raida Cóndor.Siempre fue de buen diente, hasta que a los catorce años se puso muy gordito y en su colegio lo molestaban”, dice Jesús Acurio, narrando en inconfundible estilo materno los pinitos gastronómicos de su archifamoso benjamín. La cocina de la casa fue el primer laboratorio de Gastón Acurio, quien desde los ocho años se adueñó de sartén y espátula para hacer sus propios experimentos a la hora del desayuno. “Y siempre supe que iba a tener éxito, ¡aunque no me imaginaba que tanto!”. Jesús admite, en tono de complicidad, que fue la primera en saber de la decisión oficial de su hijo de abandonar la carrera de derecho, que cursaba en España, para dedicarse a la cocina. “No hubo necesidad de decirle a su papá (Gastón Acurio, ex senador de Acción Popular) porque él mismo se enteró una vez en que, en una actividad en España, un amigo se le acercó y le dijo: oye, qué buenos banquetes hace tu hijo”. Y Jesús ríe, porque la contrariedad del padre le hace gracia ahora a la distancia, luego de que todas las cosas salieron tan bien. “Entonces Gastón le dijo a su papá que la verdad era que él quería abandonarlo todo para irse a estudiar cocina a París, y le prometió que iba a tener éxito. Y yo desde el principio lo apoyé”. Dice que sólo supo que era lo que tenía que hacer.