Derechos Humanos Registros inéditos de una masacre de cinco personas realizada por el grupo Colina en 1992 recuerdan que sus brutales asesinatos no fueron “hechos aislados”.
El Diablo Pasó por Huaura
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A Raymunda Jara Muñoz, las huestes de Martin Rivas la mataron mientras dormía en un sillón. |
Los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta no fueron dos operativos aislados. Como lo estableció la histórica y reciente sentencia de 25 años contra Alberto Fujimori, el Grupo Colina mató a vista y paciencia del régimen.
El Norte Chico de Lima fue un escenario especialmente castigado. En este caso, en la madrugada del 23 de enero de 1992, el Escuadrón de la Muerte encabezado por Santiago Martin Rivas asesinó a cinco miembros de la familia Rodríguez Páucar, a quienes señalaban como presuntos miembros de Sendero Luminoso.