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14/May/2009
 
 
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Personajes Con nuevo libro bajo el brazo y a punto de cumplir 60 años de vida, Juan Acevedo en su tinta.

El Pulso de la Araña

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Legendario Juan Acevedo, mostrando imagen en la que figuran sus personajes más representativos.

Cerca de llegar a los 40 años desde su primera historieta publicada, justamente en Caretas, Juan Acevedo demuestra que le queda humor para rato. Acaba de estrenar nuevo libro,La Araña No, publicado por la Universidad San Marcos, donde se reúnen las historietas de uno de sus más entrañables personajes publicadas en el suplemento No de la revista y el diario El Mundo. Acevedo es un historietista con historia, el 19 de julio su entrañable Cuy cumple 30 años, protagonizó en 1979 una huelga de hambre al lado de 19 periodistas en nombre de la libertad de expresión. Y ahora deleita con las aventuras de Cholín, el perro calato.

–¿Existen personajes irresistibles de dibujar?
–Si conozco personalmente a alguien eso me motiva a hacer las historietas para que salgan con cuerpo, pero también para vacilarnos entre nosotros. Es muy importante la interacción que hay fuera de las páginas con la gente. En algún momento pienso plasmar nuestras taras sociales en personajes. En el humor de la calle no hay un sentimiento dañino, sabemos que la discriminación es un asco y que nos hace daño. Otra cosa es la alegría de ser diferentes y tomarnos el pelo con cariño y sin asco porque el humor no puede irse con cuidaditos, el humor es humor, transgrede toda prohibición y toda consideración.

Peculiar súper héroe, La Araña No

–Debes haber perdido más de un amigo
–Eso es muy cierto, sobre todo cuando era más joven y más irresponsable. El humor es la causa más justa por la que se puede luchar porque es la libertad plena, hay quienes lo oponen a la seriedad y eso es una locura, el humor no es enemigo de la seriedad, funcionan recíprocamente. Pretender censurar el humor u odiarlo es como obviar una de las etapas de la respiración.

–¿Entonces no tiene límites?
–No los tiene. Así como somos libres para imaginar, somos libres para hacer el humor, eso suena a hacer el amor y no es casual porque el amor, el humor y el arte son hijos de una misma madre que es la creación y están enamorados de una misma muchacha que es la libertad, además no puedes obligar a amar, se ama o no se ama, eso es libre y pasa lo mismo con el humor.

–¿Existió en la historia humor subversivo?
–No lo he conocido, pero si lo hubiesen hecho conforme a la esencia del terror pues obviamente sería inhumano, sería un humor de lesa humanidad y no lo digo sólo pensando en los terroristas que levantaron las armas en contra del orden establecido, sino también aquellos que las levantaron para proteger el orden establecido y también lo hicieron de manera terrorífica. Entonces si ambos se rieron de aquel al que mataban, pues estaban contra el tráfico. Ciertamente debemos reconocer que necesitamos reírnos de la muerte porque estamos vivos, pero habría que analizar los chistes para ver de qué se trata en cada caso no para ver cuál es bueno y malo, sería una estupidez, pero se puede advertir lo que es la posición ética.

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–¿Qué te parece lo que es la historieta nacional actualmente?
–La historieta es tan diversa como lo podemos ser los seres humanos, es una expresión de la gente, tanto individual como social. Las historietas peruanas que vemos son la expresión de cómo somos y entonces hay unas historietas más cuidadas y si se quiere éticamente correctas con las que se puede simpatizar y hay otras que no, pero que expresan también cómo es nuestra sociedad. Me gusta mucho lo que hace Carlín que no es historieta sino caricatura y resuelve como buen arquitecto lo que es la escena. Heduardo tiene un humor gráfico social y político muy bueno.

–¿Cómo tocar temas delicados?
Me es difícil dar una receta, aparte que no soy amigo de ellas. Es como la cocina, el cocinero surge en el momento que empieza a crear. Creo que hay una especie de sentido común, así como en la vida diaria hay algo que te indica si es propio o impropio burlarte del que acaba de morir y la manera en que lo haces. Por ejemplo, reírte en un velorio es una delicia, festejar la vida, pero depende de qué personas están, talvez no comparten mis ideas.

–Pero el humor no perdona.
–No debe hacerlo, moriría. Es una delicia, es catártico en ese caso, liberador. Es un regalo de Dios sin ninguna duda, no debe tener límites, se los otorgamos porque somos humanos, pero el humor va más allá de nuestras capacidades. El humor no siempre te produce una carcajada pero te genera sin duda una risa interior, un regocijo.

–En una ocasión el burrito Marianito (personaje de la historieta Cholín) mostró sus atributos muy preocupado porque no sabía que le pasaba. ¿Qué tal la polémica?
–Hubo gente que protestó, padres de familia a los que les resultó chocante. Si esto se publicara en una revista como Monos y Monadas no me importaba y seguía adelante, pero tuve que considerar que éste es un medio de comunicación con otro tipo de llegada, lo cual no significa que yo renuncie al tema pero debo considerarlo. Lo que hice fue ponerle un pantalón de fuerza con su candado, entonces es evidente que hay un signo de represión y cuando Cholín le pregunta si no se siente incómodo, él contesta que no porque así ya no lo fastidian y Cholín parafrasea una cita bíblica: Más fácil entra un burro por el ojo de una aguja que un represor al reino de los cielos. El mensaje está claro.

–¿Qué pasa con el humor en tiempo de campaña?
–A veces atender a la coyuntura política me corta las alas. Tiene uno que estar más pendiente y los mismos candidatos se ponen más sabrosones, hay uniones inesperadas, hay tanto ataques como declaratorias de amor, entonces la escena se torna más telnovelesca. Humor y seriedad se complementan. A veces se me sale el profesor y trato de reflexionar, me gusta partir de gente que realmente existe, entonces con mayor o menor cariño voy mostrando a través de mi fauna a nuestra fauna nacional. (J.C.G)


 


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