Gastronomía Un desagravio al porcino que no tiene desperdicio culinario. Todo se come. La ruta chancha de Lima.
Amor al Chancho
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Martínez e inocentes sesitos de cerdo lechal. |
Ladran chancho, señal que resfriamos.
El encono con el que se han ensañado algunos en contra de las rosadas y sustanciosas carnes del cerdo es una marranada que debe ser detenida. El chancho, en su serena modestia y digna hediondez, ha sabido mantenerse al margen del vilipendio, sabiéndose en su histórica y mensurable superioridad respecto al hombre. A saber, un centímetro1.