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14/May/2009
 
 
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Historia Pandemia de gripe porcina es la última de las pestes históricas en la realidad y la ficción.

Las Pestes

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La llamada gripe española se originó realmente en Estados Unidos, en Fort Riley, Kansas. En 1 año mató a 40 millones.

La tan mentada gripe española de 1918 es en realidad la primera pandemia de origen norteamericano. Así es: el entonces letal virus H1N1, que arrasó con 40 millones de personas en todo el mundo, fue detectado por primera vez en el estado de Kansas, en la ciudad de Fort Riley, el 11 de marzo de 1918. De ahí se esparció al planeta, pero sólo en España, país neutral en la Primera Guerra Mundial, tuvo repercusión mediática; esto creó la sensación de que sólo se trataba de un problema sanitario de tierras ibéricas. Al Perú llegó exactamente 1 año después, en marzo de 1919. El principal investigador peruano de la gripe española, el doctor Aníbal Corvetto, estableció importantes relaciones entre la influenza y la tuberculosis antes de convertirse en una víctima más. Si bien sobrevivió a la pandemia, su salud quedó resquebrajada y falleció pocos años después.

Aunque fue una de las más virulentas y devastadoras que registra la historia, la pandemia de 1918 no ha sido un caso excepcional. La Peste Negra, en el siglo XIV, mató 25 millones en Europa y 40 millones en África. La creencia popular la atribuyó a iras divinas, pero no hizo mucho por enmendarse: Giovanni Boccaccio, en el Decayeron –que reúne 100 historias narradas por un grupo de hombres y mujeres que huyen de la Peste–, cuenta que la plaga se combatía con la filosofía del carpe diem: música, alcohol y sexo. En La peste, Albert Camus reproduce el desastre situándolo en 1940, en la ciudad de Orán, tal vez dejando muy en alto el espíritu de solidaridad de los humanos. Todo lo contrario hace José Saramago en su Ensayo sobre la ceguera, en donde una epidemia de ceguera blanca saca lo peor de los hombres en su lucha por sobrevivir, tal vez imaginando la llegada de las huestes del Más Allá tal como sucede en El triunfo de la muerte, el terrorífico cuadro del flamenco Peter Brueguel El Viejo.


 


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