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Prueba-3

De las 67 mil personas fallecidas el 31 de mayo de 1970 en el terremoto de Huaraz –los expertos prefieren decir “de Áncash”, porque sus efectos se sintieron en todo el departamento, 40 mil perecieron bajo sus propios techos de adobe. Aunque hoy en día es conocido como el evento más mortífero de las Américas durante el siglo XX, pocas lecciones concretas dejó el terremoto a los peruanos, que continuaron usando el adobe –pesado, poco resistente, tendente a maximizar ondas sísmicas– en el 45% del territorio nacional, con el correspondiente y absurdo déjà vu en el cataclismo de Pisco del 2007.

De las 67 mil personas fallecidas el 31 de mayo de 1970 en el terremoto de Huaraz –los expertos prefieren decir “de Áncash”, porque sus efectos se sintieron en todo el departamento, 40 mil perecieron bajo sus propios techos de adobe. Aunque hoy en día es conocido como el evento más mortífero de las Américas durante el siglo XX, pocas lecciones concretas dejó el terremoto a los peruanos, que continuaron usando el adobe –pesado, poco resistente, tendente a maximizar ondas sísmicas– en el 45% del territorio nacional, con el correspondiente y absurdo déjà vu en el cataclismo de Pisco del 2007.

De las 67 mil personas fallecidas el 31 de mayo de 1970 en el terremoto de Huaraz –los expertos prefieren decir “de Áncash”, porque sus efectos se sintieron en todo el departamento, 40 mil perecieron bajo sus propios techos de adobe. Aunque hoy en día es conocido como el evento más mortífero de las Américas durante el siglo XX, pocas lecciones concretas dejó el terremoto a los peruanos, que continuaron usando el adobe –pesado, poco resistente, tendente a maximizar ondas sísmicas– en el 45% del territorio nacional, con el correspondiente y absurdo déjà vu en el cataclismo de Pisco del 2007.

De las 67 mil personas fallecidas el 31 de mayo de 1970 en el terremoto de Huaraz –los expertos prefieren decir “de Áncash”, porque sus efectos se sintieron en todo el departamento, 40 mil perecieron bajo sus propios techos de adobe. Aunque hoy en día es conocido como el evento más mortífero de las Américas durante el siglo XX, pocas lecciones concretas dejó el terremoto a los peruanos, que continuaron usando el adobe –pesado, poco resistente, tendente a maximizar ondas sísmicas– en el 45% del territorio nacional, con el correspondiente y absurdo déjà vu en el cataclismo de Pisco del 2007.

De las 67 mil personas fallecidas el 31 de mayo de 1970 en el terremoto de Huaraz –los expertos prefieren decir “de Áncash”, porque sus efectos se sintieron en todo el departamento, 40 mil perecieron bajo sus propios techos de adobe. Aunque hoy en día es conocido como el evento más mortífero de las Américas durante el siglo XX, pocas lecciones concretas dejó el terremoto a los peruanos, que continuaron usando el adobe –pesado, poco resistente, tendente a maximizar ondas sísmicas– en el 45% del territorio nacional, con el correspondiente y absurdo déjà vu en el cataclismo de Pisco del 2007.


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