Urbanismo Con licencia de Surco, agresión a la armonía semirrústica de barrio Las Casuarinas. Vecino obligado a levantar cerco. ¿Aquí no hay un negocio?
Verticalización SALVAJE
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Jorge Caillaux, presidente de la Sociedad Peruana del Medio Ambiente, evalúa el creciente estropicio. |
En el distrito de Santiago de Surco, tan conocido por la tragedia de la discoteca Utopía y su persistente y solventada desidia municipal en materia de defensa civil, se está dando la mayor explosión de verticalización salvaje de la Capital, recurriendo a veces, como en el caso graficado, a excavar laderas con trazo temerario.
En el Perú falta vivienda, quién lo duda, pero no es en los barrios más necesitados que actualmente se construye.
De 197 proyectos de edificios multifamiliares que se levantan en todo Lima Metropolitana desde enero, Surco, según el Colegio de Arquitectos, encabeza la tabla con 46 licencias otorgadas este año, y 43 otras en evaluación o negociación.
Lo sigue Miraflores con 26 desde enero y 22 anteproyectos más en evaluación.
En el 2008 salieron más.
En términos de edificaciones en general, Surco y Miraflores también comandan la tabla (ver gráfico).
No destacan allí viviendas de interés social sino apartamentos de clase media y alta sociedad, muchos de los cuales pueden valer centenares de miles de dólares.
Acantilados y Lomas
Es que tanto en Miraflores como en Surco existen atractivos topográficos por los que las inmobiliarias y constructoras son capaces de matar a vecinos establecidos y desfigurar vecindarios consolidados.
En Miraflores están los acantilados y el mar, y en Surco las lomas andinas, señala Javier Sota Nadal, el Decano Nacional del Colegio de Arquitectos del Perú.
Las inmobiliarias venden allí la “vista” aunque después, dada la inspiración pecuniaria y a veces maliciosa con que se dan las licencias, un nuevo edificio pueda tapar al intruso que antes eclipsó a los de atrás.
En buena parte del litoral miraflorino, así como el barranquino y chorrillano, hay conflictos que se suman al caos visual acentuado en los llamados balnearios del sur.
Necesidad y Caos
“Verticalizar Lima era algo que se debía hacer”, dice Guillermo Benvenuto Raffo, el gerente del Colegio de Arquitectos, “pero no de esta forma”.
“Sin las consideraciones de mantener la calidad de vida, se están sacrificando áreas verdes, áreas públicas, servicios”.
Lima tiene un metro cuadrado de área verde por persona vs los 9 que recomienda la OMS.
CARETAS llevó a Benvenuto a un lugar en el que se está dando uno de los más caprichosos abusos edilicio/inmobiliarios de la ciudad. Los lectores de CARETAS ya lo conocen.
Es en la calle Bellavista de la urbanización semirrústica Las Casuarinas de Monterrico, vía que marca una suerte de “malecón” y establece el lindero con la más reciente urbanización Casuarinas Sur.
La zonificación para la primera, establecida por Lima Metropolitana, es de “densidad muy baja”, con casas que evitan pasar más de un piso sobre la calle y ocupan menos de la mitad del lote, dejando así una amplia área verde conjunta.
La zonificación de la segunda urbanización es de “densidad baja”, lo que limita las construcciones a 10.5 metros de altura, permitiendo edificios de un máximo de cuatro pisos para que no avasallen a las viviendas unifamiliares.
En Casuarinas semirrústica habitan unas 520 familias, en Casuarinas Sur 350 con igual vocación suburbana.
Licencias Licenciosas
Recientemente, sin embargo, la Municipalidad de Surco ha otorgado licencias para edificaciones multifamiliares en Casuarinas Sur de hasta 11 niveles, a pesar de la oposición de ambos vecindarios.
Se trata de lograr la proeza especulativa que ilustran las fotos. Provistos de dirección y estacionamientos arriba, sus dueños quieren vender apartamentos en zona verde prohibida, lo que creen puede ser un gran negocio.
Como se hace evidente en esta edición, no solo constituyen una agresión a la armonía paisajista y los derechos de otros, sino una inminente amenaza de congestión vehicular.
También media una engañifa a ciertos tontos que, al comprar esos departamentos, verán que no están Las Casuarinas prometidas.
Emblemático y Agresivo
El edificio más emblemático actualmente es el de un tal Roberto Pastor Velázquez, persona que agredió a un fotógrafo de CARETAS (edición 2078).
Esa construcción, que marcha a toda velocidad inspirada por la convicción que en el Perú “nunca se demuele nada” –es decir, que se demuele solo viviendas de los pobres, como esas en Puente de Piedra esta semana, pero no se tocan ni modifican los edificios irregulares–, ha sido ahora motivo de quejas formales de la Asociación Las Casuarinas.
Dado que la Asociación estaba informada de las críticas ordenanzas metropolitanas de abril del 2008 que la Municipalidad de Surco deliberadamente incumplía, recurrió a la ley 29090 y se presentó ante la Quinta Fiscalía de Prevención del Delito y ante la Gerencia de Desarrollo Urbano de la Municipalidad de Lima para denunciar el artificio inaplicable en el que Surco había incurrido para favorecer a Pastor y su empresa Ingicasa, violando la ordenanza 212 que prohíbe construir edificios en zonas de muy baja densidad.
En el primer caso, el fiscal Eduardo Santillán del Águila mantuvo a la Dra. Susana Velarde, abogada de la Asociación, esperando todo un día mientras consultaba con la Municipalidad de Surco, a pesar de advertírsele que allí era donde se originaba la falta. Después pidió licencia médica.
Eventualmente, acudió a la diligencia su adjunto, Jorge Chávez Llanos quien, luego de pasarse tres horas dentro de la edificación en compañía de un representante de Defensa Civil y el propio Pastor (pero en ausencia de los denunciantes), emitió una larguísima acta en la que no se refiere a la serie de violaciones edilicias de Surco denunciadas por la comuna metropolitana, ni alude al incidente con nuestro fotógrafo y ni siquiera pregunta por el estudio de suelos en esa zona excavada en terreno deleznable.
Ese mismo día se produjo una inspección de la arquitecta Pamela Olenka Peña Vivanco, de la Gerencia de Desarrollo Urbano de la Municipalidad Metropolitana.
Vivanco emitió un informe muy elaborado, lleno de fotos y dibujos, pero contradictoriamente se mostró conforme con la licencia otorgada por Surco a Pastor.
Este documento resultó tan sorprendente que indujo a la propia Arquitecta Flor de María Valladolid, presidenta del directorio de la Empresa Municipal Inmobiliaria de Lima (Emilima), a consultar con la Ing. Luz Mariella Bueno, la gerente metropolitana de Desarrollo, para promover una revisión del tema.
Como resultado, el informe de la Peña Vivanco ha sido retirado y se está iniciando una investigación.
Conclusiones
La experiencia no es concluyente pero conduce a ciertas deducciones importantes.
Una buena parte del caos edilicio de la ciudad lo producen ciertos municipios distritales que ceden ante la presión de los millones inmobiliarios y adquieren la fama de mercados persas en materia de licencias de construcción.
En una cadena de urbanizaciones de Surco, como El Mirador, Los Álamos y particularmente Camacho, frente al Golf Los Incas, la verticalización salvaje amenaza con devastar suburbios agradables a la vez que la lucha obstruccionista entre los propios edificios es grotesca.
La congestión vehicular en la Avenida La Encalada alcanza tal nivel a ciertas horas que se forman colas kilométricas solo para llegar a esa vía - y todavía no está terminada las media docena de masivos edificios que, a pesar de las protestas de los vecinos, se están levantando allí.
Por otro lado, organismos como Emilima y el Instituto de Planificación de Lima Metropolitana, tienen, a pesar del monstruo urbano en que se ha convertido la nueva Lima horrible, ideas razonables y criterios mucho más serios de lo que generalmente se supone.
Confrontan, sin embargo, una portentosa maraña de intereses egoístas, capaces de comprar interpretaciones antojadizas, y si bien cuentan con funciones rectoras, no tienen poderes ejecutivos.
Evaluaciones Antojadizas
Por ejemplo, ¿cómo es que un edificio que surge de un lote de densidad baja, que no permite más de cuatro pisos, recibe licencia para construir 11 y desemboca sobresaliendo en otra urbanización?
A parte de las malevolentes sospechas del caso, suman mediante diagonales, aunque parezca mentira, los cuatro pisos de la calle de abajo a otros imaginarios cuatro de arriba y les añaden su yapa: dirección en el frente de la calle a la que el predio original no pertenece.
Esto ha sucedido en Bellavista con el edificio de Pastor y, con el beneplácito de Daniel Núñez, el gerente de Desarrollo Urbano de Surco, se perfilan dos proyectos contiguos que, excavando la pendiente en un trazo abismal pegado a la pista, podrían ser mucho más grandes.
En Resumen
- Los acantilados marinos al oeste y las lomas andinas al este de la Capital atraen los
proyectos multifamiliares, pero en ambas áreas los terrenos pueden ser problemáticos.
Los conflictos de obstrucción se multiplican en Camacho, Los Álamos y El Mirador, así como en Miraflores, Barranco y Chorrillos.
Visión de Caillaux
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“Lima no tiene quién la quiera, al menos en lo que a su paisaje urbano se refiere. El paisaje urbano refleja la personalidad de una ciudad. Las construcciones arbitrarias que violan la armonía que debe existir entre las edificaciones de un barrio, una avenida o un conjunto de calles, expresan ausencia de gobierno, improvisación, la prevalencia de intereses individuales sobre los comunitarios y, lo que es peor aún, una ciudad caótica, fea y poco atractiva para vivir y desarrollarnos. El corto plazo y el apetito del gremio de empresas inmobiliarias están borrando el rostro que definió nuestra personalidad urbana y lo están sustituyendo por proyectos e inversiones que solamente se miran el ombligo, es decir, los 500 ó 1,000 metros cuadrados a su disposición. Ojo, que nadie se opone a definir zonas en cada distrito para modernizar y redefinir las edificaciones y permitir la inversión inmobiliaria; lo que no podemos seguir aceptando es que todos los barrios en todas sus calles (salvo muy pocas excepciones) estén sujetos a una imparable afectación de su diseño original sin que el nuevo rostro urbano que se levanta exprese al menos cierta armonía y belleza arquitectónica”.