domingo 17 de febrero de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2082

11/Jun/2009
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre InternacionalVER
Acceso libre EditorialVER
Acceso libre TelevisiónVER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Tauromaquia
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Acceso libre Jaime BedoyaVER
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Sólo para usuarios suscritos Nicholas Asheshov
Sólo para usuarios suscritos Alfredo
Sólo para usuarios suscritos Luis Freire
Suplementos
Acceso libre Medio AmbienteVER
Acceso libre EducaciónVER
Acceso libre La Copa IlustradaVER
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2270
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Medio Ambiente Una buena noticia, en medio de la barbarie.

El Ejemplo de Dorissa

Ampliar imagen

Pozo petrolero en el Lote 1 AB. Desde abril, Pluspetrol ya no vierte sus aguas de producción a los ríos.

La contaminación de las operaciones petroleras ha sido un angustioso reclamo de las poblaciones indígenas, particularmente aquellas en la cuenca del río Corrientes, en Loreto.

Pero a partir del 20 de abril del presente año, la argentina Pluspetrol dejó de verter las aguas de producción a los ríos en las tres cuencas en las que opera: Corrientes, Pastaza y Tigre. Ahora, finalmente, las reinyectan al subsuelo.

“Por cada 100 barriles extraídos, sólo 2 son petróleo, el resto aguas de producción”, explicó Daniel Guerra, gerente de informaciones de Pluspetrol.

El volumen era descomunal: cerca de 1 millón de barriles diarios de aguas de producción de sus operaciones petroleras en el Lote 1 AB en Andoas y el Lote 8 en Trompeteros. La producción de petróleo de ambos lotes es aproximadamente 30,000 barriles diarios.

Las aguas de producción son saladas y emergen del subsuelo a altas temperaturas, que al ser eliminadas en los ríos, los contaminaban gravemente, afectando a las poblaciones en las cuencas.

El masivo e irresponsable vertimiento ocurría desde hace 40 años, cuando la Occidental Petroleum perforó los primeros pozos, en la década de 1970. Durante años las poblaciones nativas denunciaron la contaminación, sin ser atendidos.

En octubre del 2006, nativos Ashuar de Loreto tomaron la instalación llamada Dorissa de Pluspetrol, en el Lote 1 AB, obligando al cierre de operaciones petroleras por 12 días.

Pluspetrol suscribió entonces con los nativos el Acta de Dorissa, y la empresa se comprometió a neutralizar la fuente de contaminación, un vasto programa ascendente a US$ 500 millones.

“Se trata del programa de remediación ambiental más costoso ejecutado a la fecha en el país”, sostuvo Guerra. En contraste, Doe Run ha invertido US$ 240 millones en La Oroya, y todavía falta.

Los gigantescos volúmenes de aguas de producción ahora se reinyectan a 3,000 metros de profundidad, a las mismas cavidades subterráneas de donde provienen. Para bombear el agua de regreso, fue necesario repotenciar en 1,000 MW la demanda de energía.

Ahora Pluspetrol trabaja sobre los demás compromisos de remediación ambiental. Pero al menos, en el río Pastaza, Tigre y Corrientes, la contaminación dejó de ser finalmente algo corriente.


 


anterior

enviar

imprimir

siguiente

Ver más en Medio Ambiente
Clave
El Ejemplo de Dorissa

Búsqueda | Mensaje | Revista