Internacional Guerra por mineral utilizado en electrónica sigue desangrando al Congo. El riesgo de un Estado débil y el divisionismo étnico.
La Rapiña del Coltán
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La explotación de niños mineros es uno de los engranajes más perversos de la guerra, alentada por intereses extranjeros, desde Ruanda hasta las multinacionales, aliados con políticos corruptos. |
Las riquezas naturales son una maldición para la República Democrática del Congo. Ninguna de esas paradojas resulta comparable a la de este país africano de 66 millones de personas y el tamaño de Europa occidental. Es de nunca acabar el expolio instigado por intereses extranjeros que se valen de élites políticas corruptas y aprovechan el caos desatado por luchas fratricidas.
Es el ejemplo extremo de la sinrazón, donde un precario Estado se muestra incapaz de hacer converger bajo un mismo proyecto nacional a más de 250 grupos étnicos con sus propias lenguas. El Congo encarna con dramatismo la idea de africanización que ha rondado como una fantasma en la reciente tragedia de la Amazonía peruana.