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Actualidad Ahora, se convoca a Paro Nacional de 72 horas para el 7 de julio. Qué hay detrás del afán desestabilizador.

Armando Camorra

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Cargamontón de transportistas en la Av. Abancay protestaron por nuevas multas de tránsito. Amenazan con plegarse al Paro Nacional la próxima semana.

El primer ministro y el gobierno se la jugaron y terminaron por ganar su apuesta. Yehude Simon y la titular del Interior, Mercedes Cabanillas, no fueron censurados aunque quedaron a pocos votos de salir por la puerta falsa. El escenario de ese mismo martes 30 delataba la debilidad del gobierno, impensable unos meses atrás. El éxito total del paro de transportistas que protestaban por las nuevas sanciones del código de tránsito, en el país cuyas carreteras son las más ensangrentadas del mundo, ofrecía una inquietante antesala al paro nacional convocado para la próxima semana por la CGTP.

Los ministros se acababan de salvar. Pero el presidente Alan García ya iba bosquejando su nuevo gabinete, como lo ha reconocido el propio Simon. Si los planes iniciales se asientan, un buen número de miembros del actual equipo continuarían en sus actuales carteras. Estos son Luis Carranza (Economía), Rosario Fernández (Justicia), Enrique Cornejo (Transportes y Comunicaciones), José Antonio Chang (Educación), Francis Allison (Vivienda), Nidia Vílchez (Mujer y Desarrollo Social), Antonio Brack (Medio Ambiente) y Mercedes Aráoz (Comercio Exterior).

Uno de los cambios ministeriales importantes será el de Interior, donde se perdió la capacidad para minar las movilizaciones que le pisan la cola al gobierno. Cabe preguntarse si el gabinete Simon hubiera gozado de una bocanada de aire si la ministra Cabanillas volvía rápidamente a su escaño parlamentario luego del trágico operativo policial de Bagua el 4 de junio. Aunque no hay nombres definitivos, comienza a sonar el de Rómulo Pizarro, que ya ocupó la cartera en el gobierno anterior y se ha mantenido al frente de Devida en lo que va de éste.

Sorprende la permanencia de Aráoz, ministra que, aunque muy popular, también pagó la factura en el conflicto amazónico debido a su cerrada defensa de los decretos legislativos que fueron centro del debate. Y también llama la atención que el canciller, José Antonio García Belaunde, no figure como bolo fijo para continuar en el cargo. “Joselo”, que se ganó un importante espacio desde que comenzó el gobierno y se reunió esta semana con todos los embajadores en el exterior, ha manejado Torre Tagle con pulso firme en tiempos muy tormentosos. Y aunque al canciller todavía parece quedarle gasolina, el contexto podría forzar la oxigenación de un sector donde las relaciones con los vecinos suben de tono cada dos días en un interminable tour de force nada diplomático.

Sea cual fuera la nómina final, se espera su presentación antes de Fiestas Patrias. Y la intención del gobierno es acompañar el recambio con la recuperación del control de la agenda. Tras varias semanas donde la brújula parecía perdida, García busca forzar de nuevo la ruta del optimismo.

Menuda tarea para la cual ya se viene apertrechando de cifras. Índices como el de confianza del consumidor comenzaron a repuntar con fuerza a partir de mayo último. Lo mismo ocurre con el empleo (ver cuadro), el ingreso promedio mensual y la recaudación (sobre todo en quinta categoría, de trabajadores dependientes).

Luego de la debacle global, los términos de intercambio también van al alza por la mejora de los mercados internacionales. Tras el desplome de la balanza comercial en el último trimestre del año pasado, en el primero de este año volvió a ser superavitaria por US$ 446 millones y solo en abril lo fue por US$ 130 millones. Si bien no se recuperan aún los picos recientes (US$ 2,300 millones en el último trimestre del 2007, US$ 1,505 millones en el primero del 2008), parece quedar atrás el déficit de US$ 173 millones entre octubre y diciembre del año pasado.

Completan las figuras otros indicadores como la constante recuperación de la bolsa de valores a partir de marzo y los flujos de crédito que se desplomaron a principios del año.

Mientras tanto, el premier Simon pasa sus últimos días frente al cargo en una loable pero curiosa rutina. El martes 30 instaló la mesa de diálogo para los pueblos andinos en extrema pobreza, salida de la desactivación de las recientes movilizaciones en Andahuaylas, y prometió varias mesas más. Si el Acuerdo Nacional parece sumido en el ostracismo, cabe preguntarse cuál será el futuro de las mesas inauguradas al calor de las protestas y presididas por un primer ministro que logró levantarse, pero para irse.


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