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Danza Final de altura para la XXI edición del Festival Internacional Danza Nueva con el brasileño Ballet de Londrina. El 9, 10 y 11, en el ICPNA de Miraflores.

A Salto de Danza

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Este año la norteamericana Dana Tai Soon Burgess & Co abrió el Festival Danza Nueva, el 11, 12 y 13 de junio, con un lleno total: las entradas también saben volar. Una semana después, Pachi Valle Riestra, dirigiendo a parte de su ballet Cuatro Costillas Flotantes (notables Cory Cruz y Carola Robles), a los bailarines Mónica Silva, Mikel de la Rocha y Miguel Ángel Robles y a la actriz Denisse Arregui, se encargó de la pieza local: Corpus Breve.

Esta propone un recorrido por los sistemas del cuerpo humano, sin rigurosidad médica, ni morbo Von Hagens. Mas bien con la honestidad de quien del cuerpo vive; con sorpresa de no reconocerlo e intensidad de necesitarlo. El viaje interno deja una serie de imágenes emocionantes y no le huye al humor o al asco. Pero tropieza con cierta literalidad y reiteración que disminuyen fluidez y fuerza. Los minutos (sus movimientos y parlamentos) sobran en ciertas escenas. Pero como todo viaje, cada quien lo ha de sentir a su manera. Por eso es de esperar que vuelva a ser puesto, fuera ya del marco del festival.

Tras el concurrido estreno peruano, siguió una coproducción de Costa Rica y El Salvador, y después Danza Abierta de la Universidad de Costa Rica. Con menos público; lo cual es una lástima, pues esta última compañía (conformada por estudiantes que han de egresar el próximo año) resultó una maravilla de técnica, creación y dirección. Y las palabras introductorias de su director Rogelio López fueron sentidas y oportunas, al recordar a los maestros que cada creador –cada persona– tiene detrás.

Finalmente, cierra el festival el Ballet de Londrina, de Brasil, el 9, 10 y 11. Sus piruetas prometen vuelo y un final de altura. Pero el movimiento trasciende la palabra. Ver y callar. (R.V.)


 


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