Entrevistas La visión del mundo del cine, la tauromaquia, y el amor, de la periodista de espectáculos Verónica Ayllón, ahora viviendo en República Dominicana.
La Mirada de Verónica
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La guapa periodista conoció a su actual marido en Asia. Ahora reside en República Dominicana. |
Verónica Ayllón, linda mujer, tiene, como estandarte de su belleza, los “ojos claros, serenos…” como los del madrigal “A unos ojos”, de Gutierre de Cetina. De muy niña quiso ser arquitecta porque tenía compulsión por las cosas bellas y luego, ya adolescente, habiéndose despertado en ella el gusto por la lógica y la argumentación le pasó por la cabeza estudiar Derecho hasta que por fin, una vez salida del colegio, hizo la carrera de Administración Hotelera. No llegó a ejercerla porque se casó muy pronto, a los 20 años. Es conocida a través de sus muchas incursiones en televisión, de su presencia transmitiendo en vivo y en directo el Oscar hollywoodense y de sus entrevistas a personajes internacionales y famosos entre otras actividades. Su programa dominical en Canal 9 “De película”, que se retransmite a las 11 de la mañana y a las 12 de la noche, es un magazín de actualidad en el que nos da su personal versión de los hechos más resaltantes del momento sin olvidar nunca ese mundo del cine que le es tan querido. Le pregunto:–¿Sus aficiones aparte del cine?
–Las heredé de mi padre que era marino de guerra y al que le encantaba la poesía (me emocionaba oírle recitar los poemas de Rubén Darío), la música y la historia. Me sensibilizó en todo esto, de ahí que yo estudiara ballet (lo hice desde los 5 hasta los 14 años), ya que para mí el ballet es poesía en movimiento. Me encanta la danza contemporánea y personalmente bailo en las fiestas hasta la extenuación, porque es un ejercicio “antiengorde” perfecto. Soy polifacética musicalmente hablando y voy desde la música clásica hasta Michael Jackson, pasando por Elton John, Celine Dion, Andrea Bocelli y los españoles Joaquín Sabina y Ana Belén. Pero si quiero unir la música a la poesía ahí está mi cantante favorito que es Joan Manuel Serrat, y en especial ese disco basado en los poemas de Miguel Hernández que contiene dos canciones fantásticas: “Nanas de la cebolla” y “Romancillo de Mayo”. Fue Serrat, desde que yo era muy joven, mi amor platónico por ser inteligente, sensible e irónico además de guapo.