Actualidad Rafael Rey llegó de Roma para integrar un consejo de ministros que ya se mueve a paso de combate.
Gabinete: No Entra en Boinas
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El lunes 13, el nuevo ministro de Defensa se estrenó en la ceremonia de bienvenida a las tropas peruanas acantonadas en la convulsionada Haití, que retornaron al país luego de seis meses. |
Ah, el efímero perfume del poder. Al menos dos de las ministras, Rosario Fernández de Justicia y Elena Conterno de Producción, se enteraron de sus salidas por sendas cartas enviadas la noche del viernes 10 a sus domicilios. Las breves misivas llevaban la rúbrica del presidente Alan García y en ellas les agradecía por los servicios prestados a la nación.
Aunque para algunos los finales abruptos son característicos en este segundo gobierno de AGP, aquí llama la atención el caso de la ministra Fernández, eficiente ejecutora de las órdenes presidenciales para el sector. Aunque él guarda total hermetismo, trascendió que el nuevo premier Javier Velásquez Quesquén no observaba su permanencia con la mejor de las disposiciones. A mediados de junio, el programa Cuarto Poder denunció que una empresa de la familia de Giovanna Díaz, secretaria de Velásquez en el Congreso, licitaba con el Estado. Entonces, el procurador público en delitos contra la corrupción, Jorge Luis Caldas, denunció a la renunciante Díaz ante la Fiscalía Anticorrupción.
El reemplazo de Fernández es el congresista Aurelio Pastor, quien apenas se instaló en el despacho despidió al viceministro y al jefe del gabinete de asesores.
CARETAS adelantó la semana pasada que se venía un “gabinete de choque” como respuesta al desastre de orden público y conflictos sociales de los dos últimos meses.
Velásquez y Pastor son figuras destacadas de la aplanadora parlamentaria aprista que, a pesar de desórdenes y eventuales escándalos, ha sabido imponerse y aprovechar el desorden de la oposición nacionalista. Completan el grupo Martín Pérez, congresista por Unidad Nacional que pasó a ser ministro de Turismo y Comercio Exterior, y Rafael Rey, parlamentario andino y ex ministro que fue sorprendentemente regresado de la embajada en Italia para ocupar la cartera de Defensa.
Los otros dos nuevos integrantes del gabinete son Adolfo de Córdova en Agricultura, empresario cercano al APRA, Manuela García, funcionaria de carrera en el Ministerio de Trabajo, que reemplazó en ese sector a Jorge Villasante y el general PNP (r) Octavio Salazar, que ya nombró como director de la Policía a Miguel Hidalgo, hasta esta semana jefe de inspectoría general que antes tuvo un destacado paso por la Dirandro.
Mercedes Aráoz, que fue reemplazada por Pérez, pasó a su vez a Producción con el encargo de perfeccionar la oferta exportadora y mantener su nombre en el tablero con miras a las elecciones municipales del próximo año.
LA NEGATIVA, reiterada por última vez el jueves 11, del ministro de Educación, José Antonio Chang, a encabezar el gabinete y el descarte presidencial de un candidato novedoso como Jaime Saavedra, gerente del grupo de pobreza en el Banco Mundial, disolvieron la posibilidad de un gabinete con mensaje innovador, capaz de dar un golpe de timón en cuanto a la capacidad del Ejecutivo para refrescar la agenda.
En curiosa conjugación, el presidente Alan García lo ha calificado como el equipo del “orden y la inclusión”.
Visto desde el otro lado, el menú no será de sofisticada comida fusión miraflorina pero sí de arroz con pato a la chiclayana. O mejor, un arroz con pacto donde Velásquez Quesquén pretende llevar al Ejecutivo sus buenas relaciones con un sector de la oposición (ver entrevista). Lourdes Flores criticó al gabinete pero Martín Pérez es un miembro destacado de Unidad Nacional.
El nuevo premier puso rápidamente sus cartas sobre la mesa: ceñido a la Constitución, se definió como un coordinador de las políticas del Ejecutivo y un portavoz del gobierno. Los que vieron una virtud en el afán diferenciador de Yehude Simon ya le pusieron a Velásquez la cruz encima.
De hecho, éste es un hombre del Presidente en estado puro. Durante su paso por la comisión de fiscalización en el gobierno de Alejandro Toledo, puso el pie en el acelerador para investigar a Lady Bardales y lo sacó para casos gruesos como el del escándalo de Bavaria, que Alan García no miraba con buenos ojos debido a sus buenas relaciones con el grupo colombiano.
Como presidente del Congreso mejoró el récord y planteó metas ambiciosas. Entre ellas la renovación por tercios, la eliminación del voto preferencial y la reducción de la inmunidad parlamentaria. Objetivos que, insiste, podrían madurar más adelante.
Velásquez responde a sus críticos que se equivocaron de régimen político (ver entrevista). El Perú no es, dice, uno parlamentario y tampoco de cohabitación a la francesa. El ensayo de Yehude Simon, que finalmente fue un fracaso a pesar de las calidades del ex premier, parece jugar a su favor, así como las pocas expectativas que ha despertado en un sector de la prensa. Y la verdad es que si logra su objetivo de coordinación tendrá un buen trecho avanzado.
La experiencia ministerial de Simon fue agridulce, entre otras cosas, porque no logró cohesionar el gabinete. Similar fue el caso de Beatriz Merino durante el gobierno anterior. Ambos fueron ministros populares pero no igualmente queridos dentro del gabinete. Varios de sus miembros claves solían quejarse sin la grabadora enfrente por la falta de comunicación.
Otra fue la experiencia de Roberto Dañino, Carlos Ferrero o Jorge del Castillo. Eso no quiere decir que luego la tuvieran fácil.
LA HISTORIA RECIENTE dicta, muy por el contrario a las expectativas mediáticas, que ningún primer ministro logró servirse del cargo para catapultarse a la Presidencia de la República. Jugando con el nombre del viejo programa televisivo de Augusto Ferrando, la Presidencia del Consejo de Ministros es un trampolín a las llamas.
Los que más expectativas levantaron en torno a su futuro político fueron Manuel Ulloa (PM de Fernando Belaunde entre 1980 y 1982 y el que más tiempo, con 28 meses y una semana, se quedó en el cargo), Luis Alva Castro (primer gobierno de Alan García, casi dos años entre 1985 y 1987), y Pedro Pablo Kuczynski, que ya era un ministro veterano en varias lides cuando asumió el puesto el último año de Alejandro Toledo en la presidencia.
De estos, fue Alva Castro el que mejor aprovechó políticamente su paso por el cargo. Jugó a dos fajines, pues también ocupó la cartera de Economía y Finanzas, y encarnó una frontal oposición interna a Alan García. A pesar del desastre en el que terminó el gobierno, Alva Castro logró más del 18% de votos en 1990. Una votación que, según las encuestas de hoy, alcanzaría para pasar a la segunda vuelta. Luego de ese cuarto de hora, Alva rumió durante años el fracaso de 1985-1990 parapetado en su nuevo papel de biógrafo de Haya de la Torre. Revivió como parlamentario, pasó por la (otra) quemadera del Ministerio del Interior y ahora, demostrando la capacidad refractaria de la cúpula aprista, se apresta a reemplazar a Velásquez Quesquén en la presidencia del Congreso. Y todo con la bendición de su otrora némesis.
La década fujimorista vio trece primeros ministros y solo Juan Carlos Hurtado Miller tentó la candidatura a la alcaldía de Lima en 1998, siete años después de abandonar la PCM. Fue derrotado por Alberto Andrade y el episodio electoral le valió ser, hasta ahora, prófugo de la Justicia por el financiamiento de la campaña.
LOS DOS ÚLTIMOS primeros ministros fueron puestos en el temprano partidor de candidatos presidenciales. Jorge del Castillo, el premier de más duración luego de Ulloa, se cuidó siempre de reconocer alguna aspiración y Yehude Simon las puso en el centro de su gestión. Fiel al castigo, ahora Del Castillo cumple con el encargo de sacar a la refinería de La Oroya de la crisis en la que la ha sumido la negativa de la empresa Doe Run a inyectar el suficiente capital fresco.
Ese será uno de los primeros desafíos de Velásquez Quesquén, pues la minera propiedad del multimillonario Ira Rennert logró que la próxima semana los trabajadores vayan al paro para presionar al gobierno en torno a la ampliación del Programa de Adecuación Medio Ambiental (PAMA) incumplido reiteradamente por Doe Run.
Velásquez reforzará su equipo de prevención de conflictos, dirigido por el ex congresista Manuel Figueroa, con los ex ministros Villasante y, en el frente social, Vicki Borra. También anuncia unidades semejantes en todos los ministerios. Ya tiene una primera oportunidad para demostrar si la sazón norteña está a la altura del perol.