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23/Jul/2009
 
 
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Entrevistas La conquistadora timidez de Salvador del Solar, en cartelera con "La Pulga en la Oreja".

El Galán Esquivo

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De niño quería ser futbolista del Sport Boys. Luego hizo waterpolo y fue profesor de natación. Acabó haciendo teatro, tv y cine.

Salvador del Solar es uno de los poquísimos actores peruanos de cine y telenovelas de talla internacional. También ha incursionado en el teatro con muy buen desempeño. Está viviendo en Colombia pero ha venido ahora al Perú para actuar en la obra teatral “Una pulga en la oreja”, de Georges Feydau, estrenada el 9 de julio en el Auditorio del Colegio San Agustín bajo la dirección de Juan Carlos Fisher y con un elenco muy seleccionado de 14 actores. Lo acompañan Katia Condos, Johanna San Miguel, Diego Bertie, Gonzalo Torres, etc. Esta obra ha batido récords de pre-venta y ahora “la están viendo más de 1,000 personas diarias”, me cuenta Salvador del Solar, muy satisfecho del suceso, aunque esto lo diga sin demostrar mayores emociones. Es un hombre silente, educado, tranquilo, ausente de nervios, que hace de su mesura bandera y camino. “Soy más introvertido que tímido”, lo confiesa él. Es ese “quiet man” de la película de John Ford “El hombre tranquilo”. Y es que Salvador transmite paz, aunque hay que luchar con su hermetismo. Le pregunto:

–¿Sería capaz de autodefinirse?
–Soy entre terco y perseverante. Mucho menos fácil de conocer de lo que parece. Se confunde mi introversión con timidez porque aspiro siempre a ser claro y preciso y en ese sentido soy un poco obsesivo. Soy paciente aunque esta paciencia mía tenga, como todo, su límite y cuando lo traspaso puedo llegar a ser irascible e intolerante. Soy más afectivo de lo que quisiera y menos sensible de lo que me gustaría. Escondo un carácter fuerte.


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