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30/Jul/2009
 
 
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Música Genio y origen de Enrique Iturriaga, autor de una de las piezas fundamentales de la música clásica en el Perú.

El Bardo de Junín y Ayacucho

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Lima, 2009. Enrique Iturriaga, creador de la épica Sinfonía Junín y Ayacucho.

–¿Cuándo comenzó su contacto con la música?
–A los cuatro años. Me interesaba el piano porque todo el mundo tocaba. Mi padre, que inventaba valses vieneses, me decía: a ver, haz una marcha de soldaditos. Yo no alcanzaba siquiera las teclas. El piano era mi juguete, poco a poco fui dominándolo. Cuando llegué para estudiar, Lily Rosay le preguntó a mi mamá: ¿Qué cosas puede tocar el jovencito? El jovencito puede tocar la Rapsodia húngara no 2 de Liszt. De oído pero completa. Todita. Hasta ahora recuerdo la cara de Rosay, entre asombro y muerta de risa.

–¿Cómo llegó a la composición?
–Yo siempre improvisaba. Era una cosa manual, pianística. Luego ni me acordaba hasta que empecé a leer y escribir música, Andrés Sas me enseñaba.


 


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