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Crónica A puro punche se renueva la vía férrea entre La Joya y Matarani.

Hombres De Acero

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Con voz firme, Marcos Quispe Mamani marca la pauta para la instalación del nuevo riel. Cada uno pesa más de una tonelada.

¡La tenaza!
¡La echamos a la cabeza! ¡Fuerza! Brrom
¡Metemos para adentro!
Brram
¡Arequipaaa! ¡Lancha!
Zaang
¡Sigan lanchando! ¡Fuerza!
Zácate.

En cuatro trancazos 40 hombres han colocado a pulso un nuevo riel sobre la vía férrea La Joya-Matarani, y dos trabajadores escolta sellan el avance ajustando las tuercas en las junturas entre los rieles hasta hacer gemir los fierros.

Los hombres alternan de posición sobre el otro hombro de la vía férrea. Cada trabajador con un brazo de la tenaza. En el centro del compacto grupo, Marcos Quispe Mamani, 53, reitera la rutina.
¡La tenaza!
¡La echamos a la cabeza!
¡Fuerza!

El eco del pesado riel de acero al caer sobre las infinitas piedras del balastro resuena como el estallido de una ola. Cada riel mide 24 metros de largo y pesa más de una tonelada.
¡Metemos para adentro!
Braam.

La renovación de la vía férrea se realiza desde febrero por tramos para no interrumpir las operaciones diarias del Ferrocarril del Sur. La cuadrilla avanza como un scram de rugby, 380 metros diarios, o la longitud de 16 nuevos rieles, por la accidentada geografía. Se trabaja desde primeras horas de la mañana hasta las 13.00 horas. Entonces deben estar los nuevos durmientes y rieles en su lugar, oleados y ajustados, para dar paso al siguiente tren.

La obra de enrielamiento en el tramo entre La Joya y Matarani, un serpentín de 60 kilómetros, es ejecutada por Ferrocarril Transandino (FT), empresa concesionaria del Ferrocarril del Sur, con una inversión de US$ 25 millones. Es la primera vez en un siglo que se realiza en su integridad. Algunos de los viejos rieles que se están reemplazando datan de 1906, cuando los ingleses construyeron el tren.

En noviembre del 2007 uno de estos viejos rieles se quebró al paso del pesado tren de minerales, descarrilándolo. Fue el campanazo de alerta.

La vía férrea es vital para el transporte de los concentrados de mineral de la Minera Cerro Verde en La Joya, Arequipa, hasta el puerto de Matarani, cerca de un millón de toneladas anuales, “sin perder un gramo de mineral en el trasbordo”, subrayó Rómulo Guidino, gerente general de FT.

A su vez, Juliaca y Cusco dependen del tren para abastecerse de combustible, carbón, clincker y cerveza, unas 500,000 toneladas al año.

Los nuevos rieles de 115 libras reemplazan a los de 80 libras, lo que permitirá incrementar la carga de los vagones de 80 a 120 toneladas, una mejora en el rendimiento de 50%. Y las perspectivas son alentadoras. Cuando Southern Perú explote el yacimiento cuprífero de Tía María el negocio de carga se multiplicará.

FT tiene la concesión de casi 1,000 kilómetros de la vía férrea del ferrocarril del Sur, entre Matarani y el Cusco, por 30 años, a partir de 1999. El concesionario tiene la obligación de mantener, reparar y administrar la red ferroviaria. El Estado recibe una regalía de 38.25% de los ingresos brutos del concesionario. Este cobra un peaje a los operadores de la carga de US$ 0.60 por kilómetro, lleno o vacío, entre Matarani y Cusco, aparte del alquiler por el uso de estaciones y demás. En el tramo Sur Oriente, entre Cusco y Machu Picchu, son US$ 4.05 por kilómetro. El 2008, FA tuvo cerca de US$ 20 millones en ingresos brutos.

El contrato de concesión estableció que en los primeros 5 años toda reinversión en la vía sea a cuenta de la regalía, y los siguientes 5 años hasta el 50%, dado el estado caótico de la vía. “Pero la gracia acaba el 15 de septiembre”, recordó Guidino.

“Estamos negociando con el Estado una prórroga para efectuar el pago de la retribución principal a cambio de continuar mejorando la vía férrea y llevar un tramo importante de 320 Kms del nivel FRA 2 de la Federal Railway Administration de EE.UU. a FRA 3”, explicó Guidino.

El enrielamiento se ejecuta sobre una loma pelada, desde donde ya se divisa el puerto de Matarani y el mar. Faltan 14 kilómetros para llegar a la meta. Será en septiembre próximo, cuando Quispe Mamani y sus hombres de acero claven el último nuevo riel. (Marco Zileri)


 


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