Encuestas Pregunta para repetirse. La globalización no comenzó ayer y no terminará mañana. Evaluación con miras al futuro.
PERÚ: ¿Estado-Nación Viable en el Siglo XXI?
Después de los acontecimientos de Bagua y antes del último Mensaje Presidencial, CARETAS decidió plantear la pregunta a determinados personajes calificados.
La violencia étnica en el norte y en un sur aymara encabritado calzó con el título del último libro del antropólogo Fernando Fuenzalida (‘La agonía del Estado-Nación’) e hizo recordar las admoniciones de Oswaldo de Rivero, el diplomático peruano y experimentado funcionario internacional que en el 2000 publicó ‘El mito del desarrollo. Los estados inviables en el siglo XXI’:
“Una gran mayoría de los países mal llamados ‘en desarrollo’”, dijo De Rivero, “no están en vías de ser Newly Industrialized Countries (NICs) (como Corea del Sur y Taiwán) sino en vías de ser Economías Nacionales Inviables (como muchas de Latinoamérica) y hasta en peligro de implosionar como Entidades Caóticas Ingobernables” (como buena parte de África).
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Visión adversa en el año 2000. |
Hasta febrero de este año, De Rivero seguía diciendo algo parecido y su opinión es digna de tomarse en cuenta. Se trata de un embajador que ha detentado cargos internacionales de singular relieve. Ha sido presidente de la Segunda Comisión Económica de la Asamblea General de las NN.UU. y de la de Derechos Humanos, miembro del Ecosoc (Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas) y de la Comisión de Reforma del propio ente.
Pero, ¿su visión apocalíptica se justifica?
Hoy es majadero negar que el Perú ha atravesado por un periodo de singular crecimiento económico, que éste no solo nos estabiliza en la crisis internacional actual sino que puede reactivarse, y que se ha registrado un proceso redistributivo concreto.
Pero, en el largo plazo ¿durará?
Los peruanos somos desconfiados por naturaleza y poco propensos al optimismo. La historia puede habernos forjado así.
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Lo étnico, dice el autor, está trasnochado. |
Aquí los triunfos llegan después de mucho esfuerzo, y a veces no llegan, como en el fútbol.
Celebramos la independencia el 28 de julio de 1821, pero la consolidamos recién en 1824 con las batallas de Junín y Ayacucho.
Los argumentos de De Rivero, por otro lado, no son poca cosa. Habla del “darwinismo global y de la inviabilidad económica nacional” atados a la revolución tecnológica, y de “entidades caóticas ingobernables”, enumerando entonces 23 conflictos domésticos y unos 50 grupos armados en regiones pobres del planeta.
CARETAS acudió a los siguientes entrevistados para disipar esas pesadillas y desencadenar la energía del optimismo. Pero ilustra esta presentación con figuras bélicas, porque si no se cultiva una Cultura de Paz, como subraya el embajador Juan Miguel Bákula más adelante, tanto el Perú como el planeta podrían no sobrevivir el siglo XXI.
¿El Perú Será un Estado Nación Viable en el Siglo XXI?
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“El proceso de modernización en una parte del territorio nos pinta el rostro del Perú emergente”. |
Lourdes Flores Nano
Abogada, presidenta del Partido Popular Cristiano (PPC). Candidata a la Presidencia de la República en el 2001 y el 2006. Antes, entre 1986 y el 2000, fue regidora por Lima, diputada por el Fredemo, miembro del Congreso Constituyente y parlamentaria. Fue miembro del Consejo Directivo del Diálogo Interamericano con sede en Washington y actualmente es Rectora Honoraria de la Universidad San Ignacio de Loyola.–¿Hay razones para ser optimista en el Perú?
–Desde luego que sí.
–Estas son algunas:
1) Somos un país con una población fundamentalmente joven, lo que nos permite pensar en el futuro y en procesos de largo aliento que marquen el rumbo de una nueva generación.
2) Somos una Nación con historia y cultura que nos dan personalidad. Vivimos un mestizaje inacabado que Víctor Andrés Belaunde calificó acertadamente como “una síntesis viviente”. Por eso, aunque inacabada, la tarea de nuestra integración debe ser motivo de ilusión y no de frustración.
3) Somos un pueblo con fe y ese fervor popular se expresa en forma reiterada, con sinceridad y con el espíritu propio de cada comunidad, cada vez que resulta necesario.
4) Los peruanos valoramos la familia como célula fundamental de nuestra sociedad. Ese sentimiento familiar, tan genuinamente humano y tan vital, en la formación personal es transversal a toda la sociedad peruana, sin distingos de condición económica o social.
5) El proceso de modernización que vive nuestro país en una parte del territorio, especialmente en la costa y en las ciudades, nos pinta el rostro del Perú emergente. Migrantes que han labrado con iniciativa personal su destino y destinan energía y sacrificio por la educación de sus hijos dan testimonio del espíritu progresista de los peruanos y peruanas.
6) Nuestros Andes y nuestra Amazonía son áreas geográficas con riqueza natural y biodiversidad de significativo valor y enorme potencial.
7) Tenemos fuentes energéticas a desarrollar de manera responsable y racional.
8) Nuestra apertura al mundo nos da la oportunidad de mostrar cultura, arte, cocina o arqueología con auténtico orgullo e identidad nacionales.
9) Nuestra condición de país que mira al Pacífico y que sirve de puente al Atlántico constituye un enorme potencial en el mundo del siglo XXI.
10) Gracias a Dios, finalmente tenemos salero y cintura suficiente para reírnos de nuestras propias flaquezas.
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“La propuesta de una Cultura de Paz se originó en el Perú y la adoptó la ONU”. Es más vital que el agua. |
Juan Miguel Bákula
Diplomático. Historiador, doctor en Derecho y amauta. San Marcos y la Católica. En el Ministerio de RR.EE desde 1939 hasta 1992, renunciando por el autogolpe. Fue desde Director de Fronteras hasta Viceministro (1963-64), entre otros cargos. Representó al país en la conferencia de la Convención del Mar (1972-79) y fue Secretario General de la Comisión Permanente del Pacífico Sur (1980-84). Autor de 'Perú: entre la realidad y la utopía. 180 años de política exterior’ y de otros libros fundamentales. En su autobiografia, “El mundo de ayer” (1943), Stephan Zweig señalaba que hacia 1912 se estaba gozando la “era de la seguridad”. Sensación de quietud recogida por Thomas Mann en “Los Buddenbrook” (1901), que retrata la imperturbable serenidad de la vida burguesa de esos años.
En los cien años subsiguientes, el mundo vivió los más sangrientos capítulos, registrando cerca de 40 millones de muertos en la I Gran Guerra y, otros tantos, en la II. La conmoción sufrida y los esfuerzos por rehacer una paz diferente, dieron origen a nuevas conformaciones políticas, sustituyendo a los tres grandes imperios, secularmente amparados en el derecho divino de los reyes. Como consecuencia emergieron nuevas fuerzas de dispersión y autonomía, que encontraron sustento en las demandas del nacionalismo, y en el empleo de la violencia.
Más allá de estos conflictos, aparecieron otras fuerzas de dispersión siempre con asomos de violencia. El resultado ha sido obvio, al debilitarse o desaparecer los sentimientos de cohesión y de pertenencia, propios del concepto de la identidad, tan difícil de definir.
El desarrollo del capitalismo, mediante la lógica del mercado, y el debilitamiento del Estado, han devenido en el desequilibrio representado por las fortunas de Gates o de Slim, cuyos 30 ó 40 mil millones de dólares contrastan con la extrema miseria de unos dos mil millones de seres, cuyo ingreso puede que no llegue a dos dólares diarios. A su lado, el big bang de las comunicaciones ha puesto al alcance de la imaginación la existencia de paraísos, que deben ser alcanzados a cualquier precio, así sea recurriendo a la violencia. Y, por último, el crecimiento demográfico que ha doblado el número de habitantes del planeta (hoy unos 6,500.000.000) y de las urbes ha multiplicado por cuatro o por cinco la exigencia de un espacio, de una porción de alimentos y del acceso a una escuela elemental, que se requieren para sobrevivir.
Lo cierto –quizá lo peor– es que se ha olvidado la propuesta de una “Cultura de Paz”, originada en el Perú por iniciativa de Felipe MacGregor y adoptada por Naciones Unidas como la mejor herramienta para luchar contra la violencia. Acaso los sucesos de Bagua que tanto lamentamos, ¿no son un reto para afrontar esta realidad?
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“El mundo empieza a desplazarse del Atlántico hacia el Pacífico, el mare nostrum peruano”. |
José Antonio García Belaunde
Diplomático y canciller de la República desde el 2006. Abogado de la Universidad Católica con posgrado en Oxford. Ingresó al Ministerio de Relaciones Exteriores en 1965. Embajador en Uruguay, cumplió funciones en las misiones diplomáticas de Naciones Unidas, Madrid, Ciudad de México, París, Quito y Washington. Expulsado del servicio durante el gobierno de Fujimori, fue directivo de la Comunidad Andina.Hace casi 16 años, en medio de la crisis económica y política que vivía el Perú, Debate formuló a un grupo de personas, entre ellas a mí, una pregunta parecida. Para sorpresa de los editores todos hicimos al contestar una opción de esperanza.
Hoy, después de que este gobierno ha logrado cifras asiáticas de crecimiento, al tiempo que reducía en 10 puntos la pobreza, habiendo logrado alfabetizar a un millón de personas, viendo un desarrollo sin precedentes en muchas regiones del país y no sólo en Lima, registrando una valoración internacional positiva de nuestra marcha económica, de nuestra diversidad biológica y riqueza cultural, generando una creciente fascinación turística y deslumbramiento gastronómico, no puedo más que reiterar mi convicción –no solo mi esperanza–, de que el Perú será un Estado Nación notable en el siglo XXI. Diría más, ya lo es.
Lo es porque el Perú optó por un modelo abierto de inserción al mundo que continuaremos promoviendo, pues exhibe resultados positivos en un tiempo relativamente breve. Lo es porque, aunque parezca más lento, se genera inclusión social. Pero, además, porque se ha adaptado también a un escenario internacional que ha evolucionado notablemente en estos años. Aunque la hegemonía norteamericana del siglo XX no es la misma, sigue siendo la economía más grande y con ella estamos vinculados al igual que con Europa nuestro primer inversionista y segundo socio comercial con quien estamos negociando un Acuerdo de Asociación.
Hemos priorizado el concepto de convertirnos en uno de los ejes económicos y comerciales de un mundo que empieza a desplazarse del Atlántico hacia el Pacífico, el “mare nostrum” peruano.
Con este panorama, el Perú ha reforzado sus positivas relaciones en la región –particularmente la vecinal– al tiempo que ha profundizado las relaciones con el Asia-Pacífico y ha abierto su política exterior a una región con enorme potencial como el Golfo Árabe.
Esta diversificación de nuestras relaciones exteriores nos integrará mejor al exterior, consolidará nuestro desarrollo y no dudo que nos convertirá en un país líder de la región en este siglo.
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“El Perú es una potencia mundial en biodiversidad, con 84 de los 104 ecosistemas del planeta”. |
Luis Castañeda Lossio
Alcalde de Lima desde el 2002, reelecto en el 2006. Chiclayano, abogado y presidente de Solidaridad Nacional, partido por el que postuló a la Presidencia de la República en el año 2000. En 1981 fue regidor de Lima por Acción Popular y trabajó en las administraciones ediles de Eduardo Orrego, Jorge del Castillo, Alfonso Barrantes y Ricardo Belmont. Fue gerente de Administración del Banco Industrial del Perú y entre 1990 y 1996 estuvo al frente del Instituto Peruano de Seguridad Social (IPSS). Si los países son complejos, el Perú lo es más. Cómo no serlo, si tiene una geografía difícil, una clase política aún en proceso de maduración, un mosaico cultural con diferentes visiones.
He ahí la tarea: conformar una nación. ¿Cómo potenciar esa diversidad? nuestra multiplicidad de naturalezas y de composiciones sociales constituyen una oportunidad. Hay que integrarla, compartiendo una visión del futuro, hay que dar ánimo, hay que dar esperanza.
Razones abundan con indicadores de crecimiento sostenido. Independientemente de que sean o no reveladores de determinadas gestiones, son por lo menos una expresión de que el Perú es potencialmente viable.
Pruebas al canto. Tenemos oro, plata, cobre zinc y otros abundantes recursos naturales.
Nuestro país es una potencia mundial en biodiversidad, con múltiples pisos ecológicos. Posee 28 de los 32 climas clasificado en el planeta, 84 de los 104 ecosistemas. Lo que necesitamos es afinar nuestra capacidad productiva y de competencia. Lima, por lo pronto ha pasado del puesto 27 en el 2006 al sétimo en el año 2009 según el ranking de 50 ciudades de la prestigiosa revista América Economía.
Mejoremos nuestros indicadores sociales. Vayamos a una educación moderna y con compromiso humano.
Estamos en un mundo globalizado que mas allá de paladares, tenemos que adaptarnos al cosmopolitismo. Saquemos provecho de ello organizando las fuerzas del hombre y la naturaleza. Hagamos conjunto, estructuremos respuestas, conquistemos la justicia y la solidaridad.
El ser humano como valor supremo, origen y destino de nuestro quehacer, en una nación y un Estado abocado a ello. No es necesario ser optimista para decir que saldremos adelante.
Tareas hay: responsabilidad, seriedad en el manejo de los asuntos públicos, ideas claras y rotundas, un colectivo fuerte con alta autoestima. Con vocación, ganas de triunfo las cosas cambian. Ejemplos los tenemos en Kina Mapartida, Sofía Mulánovich, Mario Vargas Llosa, Gastón Acurio, Fernando de Szyszlo, Javier Pérez de Cuéllar y siguen nombres. Estos sembradores de éxito revelan también que cuando se produce la alquimia de la acción con el verbo, el éxito vendrá.
Esta no es, pues, una salutación al optimista, sino un depósito de fe en el Perú.
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“Lo más importante: reducir el índice de pobreza de 36% hoy (que era 51% en 2001), a 12% en 2021”. |
Pedro Pablo Kuczynski
Ex primer ministro (2005-2006), también ocupó las carteras de Economía (2001-2002, 2004-2005) y Energía y Minas (1980-1982). Estudió Economía en las universidades de Oxford y Princeton. Trabajó en el Banco Mundial desde 1961 y fue presidente del Banco Central de Reserva del Perú y jefe ejecutivo de Halco Mining. También preside el Latin American Enterprise Fund desde 1994.El Perú está emergiendo de un período de 15 años de grandes transformaciones y de un importante crecimiento económico. Nuestro producto es tres veces mayor que al principio del período.
Hay todavía muchas tensiones sociales, producto de la desigualdad y especialmente de la pobreza. Sin embargo, hemos logrado capear temporales cataclísmicos y salir más o menos bien parados, financieramente sanos y socialmente más o menos.
Ahora, han concluido tres años de gobierno. Es un buen momento para tomar una perspectiva de más largo plazo, evaluando la trayectoria del Perú en la última pegada y media y mirando hacia el bicentenario de la República en 2021. Debemos articular metas concretas para los próximos doce años:
La más importante: reducir el índice de pobreza de 36% hoy (comparado con 54% en 2001) a 12% en 2021, que es el nivel actual de Chile. Para ello, tenemos que duplicar el gasto de inversión en educación, salud e infraestructura (carreteras, puertos, electricidad, agua, etc.).
- Debemos articular submetas claras: reducir la mortalidad infantil de 24 por mil nacidos vivos a 7 (también el nivel de Chile), logrando una cobertura eléctrica del 100% de la población, con servicio de agua y alcantarillado para 95% de los peruanos (ya que hay departamentos y provincias en los cuales no se llega a 25%), eliminando la desnutrición infantil, entre otras carencias.
- Después de todo, ¿qué es el crecimiento y el desarrollo? Es un proceso que debe permitir que todos los ciudadanos tengan una vida digna y un sistema de protección básico. Lo bueno es que estamos en medio de una etapa de gran transformación y crecimiento, que debe durar por lo menos 20 años más. La razón: una fuerza laboral creciente y cada día más educada. No perdamos esa gran oportunidad.
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“Poco a poco nos aproximamos a un modelo de exportación más sofisticado, no solo de materias primas”. |
Alejandro Toledo
Ex presidente de la República entre los años 2001 y 2006. Nació en Cabana, Ancash, el 28 de marzo de 1946. Luego de estudiar en Chimbote ganó una beca para cursar sus estudios superiores de Economía en la Universidad de San Francisco. Hizo su maestría en Stanford. Trabajó en ese centro de estudios, además de Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, USAID, la OIT y la Unicef, entre otras organizaciones. Previo a su elección postuló a la Presidencia por Perú Posible en 1995 y en el 2000. Es cierto. El Perú no es solo un país viable en el siglo XXI. También es y será un país posible, como dijo Jorge Basadre. Lo digo con la convicción de ser un peruano que camina por el mundo cargado de fe y optimismo.
Pero seamos claros y rotundos. El optimismo no será jamás el fruto de ningún discurso. Tiene que ser consecuencia del mejoramiento real de la vida concreta de todos los ciudadanos.
En el Perú, no solo tenemos riquezas naturales. También tenemos la fortuna de ser un país multiétnico, pluricultural. Esa es una de nuestras fortalezas. Pero no la única.
Hoy hemos dejado atrás un país que solo vivía de la exportación de materias primas, y poco a poco nos estamos aproximando hacia un modelo de exportación más sofisticado. El Perú ya está inserto en este mundo globalizado.
Necesitamos reducir los niveles extremos de pobreza y exclusión social, y nos sentimos orgullosos de nuestra propia diversidad cultural. En esto último radica nuestra fortaleza. No nuestra debilidad.
Para estimular una autoestima colectiva debemos formular políticas de Estado consensuales, reales y concretas. Sí, podemos. Juntos, sí podemos.
El reto más urgente del momento es unir, no dividir. Y es que no unimos ni generamos optimismo cuando calificamos peyorativamente a las comunidades andinas y amazónicas, por ejemplo.
Necesitamos no solo enfrentar esta crisis financiera global, sino recuperar la senda del crecimiento, y lograr que los beneficios de ese crecimiento lleguen a todos, particularmente a los más pobres para que tengan un acceso real a la salud, la educación de calidad, energía, agua potable.
Necesitamos acortar la brecha digital que separa a los pobres de los ricos, para que las nuevas tecnologías sirvan para acercar a gobernantes y gobernados. También debemos adoptar políticas de Estado consensuadas para proteger nuestros bosques y riquezas naturales, lo que nos permitirá además enfrentar los riesgos del calentamiento climático.
No olvidemos que juntos hicimos realidad el Acuerdo Nacional. Ningún gobernante es propietario de la palabra. Debemos dejar que todas las voces se integren al diálogo nacional.
En suma, necesitamos emprender políticas de Estado que tomen en cuenta el bienestar de nuestras generaciones futuras. No se trata solo de palabras. Se trata de la vida misma. Solo si somos capaces de enfrentar juntos estos retos, el Perú sí será viable y posible. Esa es mi convicción.
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“El Perú es cada vez más grande, necesita ahora ser inclusivo, plural y unitario. Está en nuestras manos”. |
Keiko Sofía Fujimori
Congresista por Alianza para el Futuro, nació en Lima en 1975. Se graduó en Administración de Negocios en la Universidad de Boston, en 1997. En agosto de 1994, con 19 años de edad y luego de la separación de sus padres, se convirtió en la Primera Dama más joven en la historia de América. Hizo una maestría de negocios en la Universidad de Columbia y volvió al Perú en el 2005 para ponerse al frente del partido político de su padre. Tiene en mira la candidatura presidencial para el 2011. Nuestro Perú ha demostrado ser un país viable y eso nos debe llenar de orgullo, porque es el resultado de las sólidas bases que venimos construyendo desde hace 19 años, con el esfuerzo, la disciplina y la firmeza de todos los peruanos.
Hoy, en medio de la crisis internacional, estamos siendo capaces de vivir una realidad distinta y, por cierto, mejor a la de otros países de la región. Si nos remitimos a las cifras del Consensus Forecast-BCR, notamos que en lo que a crecimiento se refiere, nuestro país llegará a un 2,2% este año, mientras que países como Chile y Brasil tendrían para este año un crecimiento negativo de -0,9%.
Es evidente que estamos ante cifras alentadoras, las que se deben en gran parte a que nuestro país se ha vuelto un destino atractivo para las grandes inversiones, tanto nacionales como extranjeras. Hoy gozamos de un país estable y libre de la violencia terrorista que Sendero Luminoso sembró años atrás. Ahora tenemos la responsabilidad de trabajar para preservar la paz y para defender la estabilidad política que nada ni nadie nos arrebate esos logros.
Somos un país privilegiado en riquezas minerales; tenemos variados destinos turísticos diversos como Machu Picchu o Máncora, y nuestra cocina nos ha convertido en un destino para el turismo culinario internacional. El Perú está de moda.
El Perú es cada vez más grande, necesita ahora ser inclusivo, plural y unitario.
El futuro está en nuestras manos.
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“Si enfrentamos el corto plazo con madurez y optimismo, seremos un país consolidado”. |
Ricardo Briceño Villena
Actual presidente de la Confiep. Ingeniero Industrial graduado en la Universidad Nacional de Ingeniería en 1969. Licenciado en Economía con estudios de posgrado en la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica. Fue presidente del directorio en la Agrícola Don Ricardo y director ejecutivo en AYS S.A. (Representantes de Glencore International AG en Perú). También fue director de Comexperú y director de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía.Si los peruanos, todos, enfrentamos el corto plazo con madurez, sensibilidad y optimismo, podremos lograr que el Perú sea un país consolidado en el futuro. Esto implica hacer un esfuerzo para que los logros obtenidos en los últimos años sean percibidos positivamente en todo el territorio nacional.
A la vez, debemos reconocer y admitir el nacimiento y florecimiento de una cultura emergente, que desde los lugares más lejanos, tiene las posibilidades de expandirse por el mundo entero. Debemos reafirmar nuestra integración al mundo global y la internalización de una identidad nacional, para que el Perú se consolide como un país viable y con potencial para todos, con el fin de insertarnos en un universo amplio y competir, de igual a igual, con productos y servicios de nivel internacional.
De esa manera daremos paso a una sociedad moderna donde las diferencias entre unos y otros, en todos los niveles, se aceptan, se respetan y permiten una integración como nación rica en culturas y en identidades.
En ese sentido, queremos desde la CONFIEP recalcar la necesidad de construir los TLCs hacia adentro y hacia afuera, descentralizando nuestro país con el objeto de hacer del Perú un país más unificado.
Creemos fundamental y esencial la construcción de una sociedad homogénea que esté basada en nuestras diversidades.
Es tarea de todos: políticos, empresarios jóvenes, hombres y mujeres participar activamente para lograr este objetivo.
Solo construiremos un futuro mejor, si cada uno de nosotros toma conciencia de esta gran responsabilidad y desde el lugar que le corresponde se pone manos a la obra.
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“Sigue habiendo pobreza, pero nunca ha sido tan baja. Aunque falta, en todos los temas seguimos mejorando”. |
Pedro Olaechea.
Actual presidente de la Sociedad Nacional de Industrias, elegido para el período 2009-2011. Nacido en 1954, lleva 26 años dedicado a la industria vitivinícola y ha sido gerente general de Viñas Tacama, presidente de CITEvid (Centro de Innovación Tecnológica Vitivinícola) y primer vicepresidente fundador de Capecol (Cámara de Comercio e Integración Peruano Colombiana).Tenemos dos opciones. Que los peruanos, todos, sigamos tenazmente la búsqueda de nuestro desarrollo integral, o que deleguemos esta tarea en un “visionario” dispuesto a tentar una hipótesis de efectos desconocidos aun para su promotor.
Preguntado Benjamín Franklin durante el proceso de elaboración de la Constitución de los Estados Unidos, si los representantes se habían decidido por una república, contestó: “solo si todos somos capaces de sostenerla”.
Y es ese el ejercicio que en estas fiestas deberíamos proponernos. Sabemos que nuestro sistema burocrático, nuestro Poder Judicial, nuestros gobiernos regionales, nuestras municipalidades y, en general, nuestras instituciones necesitan modernizarse y mejorar su calidad de servicios de manera meridiana. Solo así se convertirán en instituciones que permitan a todos los peruanos buscar con certeza sus oportunidades de progreso y desarrollo.
Pero esa tarea, real nos toca a todos. Creer que otro lo hará... Ya de eso hemos tenido bastante. Ya hemos tenido mesías justos y sabios que nos prometieron un mundo de progreso y felicidad, pero que tantas veces justificaron sus arbitrariedades y abusos aduciendo que eran necesarios para el progreso, el desarrollo y la justicia social. Hoy, sin embargo, sabemos lo que trajeron; odio, pobreza, deudas, colas, peculados y un sinnúmero de secuelas indeseables que seguimos padeciendo.
El vaso lo podemos seguir viendo mitad vacío o mitad lleno. Somos conscientes de las falencias de nuestras instituciones. Pero hemos avanzado. La ejecución del gasto público es pobre y en algunos casos regionales es triste. Pero nunca nuestros gobiernos locales han tenido dineros, que sumados, llegan al valor de nuestras exportaciones totales del año.
Sigue habiendo pobreza, pero nunca ha sido tan baja. Y en todo orden de temas seguimos mejorando. Pero concordamos que falta. Y en algunos casos las necesidades son apremiantes.
Para lograr el avance, ¿debemos destruir todo, como sugiere un grupo conocido de nihilistas locales? ¿O más bien todos debemos preocuparnos, de manera permanente, de que nuestras instituciones funcionen?
Si somos peruanos, deberíamos preferir. La segunda opción.
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“El Perú está en una situación privilegiada para explorar los nuevos caminos hacia el desarrollo”. |
Francisco Sagasti
Preside el Consejo Directivo del Programa de Ciencia y Tecnología de la Presidencia del Consejo de Ministros. Consultor de organismos internacionales, agencias gubernamentales y entidades privadas, ha publicado más de 20 libros. Ingeniero industrial de la Universidad Nacional de Ingeniería con posgrados en la Universidad de Pennsylvania. Desde la dirección ejecutiva de FORO Nacional/Internacional, coordinó el programa Agenda Perú. Términos como “economías nacionales inviables” y “entidades caóticas ingobernables” son tan o más inadecuados que “países en desarrollo” para describir lo que sucede en el mundo actual. Corresponden a una manera de pensar que debe ser superada.
Una conjunción de crisis –financiera, económica, ambiental, climática, tecnológica, científica, de seguridad, cultural, entre muchas otras– está generando un fundamental cambio de época, en el que los modelos actuales de desarrollo, tanto de los países ricos como los países pobres, son imposibles de sostener.
A mediados del siglo XXI habrá cambiado la definición de “desarrollo” que enfatiza el consumo desenfrenado, el crecimiento económico y el ingreso por habitante, para dar paso a nuevas concepciones que privilegiarán la satisfacción de necesidades y la calidad de vida, la frugalidad y la conservación ambiental, y también la creatividad, la generación de conocimientos y la plena realización de la condición humana.
El Perú está en una situación privilegiada para explorar estos nuevos caminos hacia el desarrollo. Su tamaño le permite orientar su economía hacia mercados internos y externos, cuenta con una prodigiosa diversidad de recursos naturales, está conformado por una variedad y mezcla de razas y culturas, posee una rica y maravillosa herencia histórica, tiene una estructura demográfica bastante balanceada, y los peruanos hemos demostrado una y otra vez nuestro espíritu emprendedor, tenacidad, resistencia y capacidad para hacer frente a situaciones adversas.
Para aprovechar esta nueva oportunidad que nos ofrece este cambio de época necesitamos un nuevo tipo de liderazgo. Es hora que los políticos, empresarios, intelectuales y dirigentes de base tomen conciencia de la extraordinaria situación en que se encuentra el mundo a inicios del siglo XXI, y de las posibilidades que todos los peruanos y peruanas tenemos para imaginar, diseñar, escoger y realizar libremente nuestros propios proyectos de vida.*
*CARETAS publicará una nota del autor sobre este tema próximamente. Véase también PERÚ: Agenda y Estrategia para el Siglo 21, en www.agendaperu.org.pe
Ollanta Humala
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