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Seguridad Crónica de valerosa defensa de un puesto policial en el VRAE. Tres policías y dos civiles muertos.

El Aguante de Huanta

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Suboficial Giuseppe Carlotto Soto. Fue abatido en la plaza de San José de Secce cuando acudió a salvar la vida de su prometida, que estaba acompañada de su madre. Los tres murieron.

“¡Carajo, es un ataque, tomen sus puestos!”, ordenó el oficial Reynaldo Gómez Meza (45), a los 25 policías con quienes compartía las habitaciones del primer piso de la base contrasubversiva en la plaza principal de San José de Secce, Huanta. Eran las 11 y 20 de la noche del sábado 1 y el capitán Gómez hojeaba un manual policial. Un cohete antitanque canceló su lectura de golpe.

Los policías se organizaron rápidamente en dos grupos para repeler el ataque. El primero, liderado por el suboficial Prudencio Larico Mamani (44), tomó el segundo piso de la instalación policial y las ventanas del salón de actos de la municipalidad con el propósito de ganar altura y tener una mejor posición de tiro. El resto se apostó en el primer piso. Un policía salió hacia el patio posterior para reportar el ataque vía celular a la comandancia general de la Dinoes en Ate Vitarte y solicitar apoyo policial a Huamanga. Cuatro días antes un reporte de inteligencia que daba cuenta de un inminente ataque por el cumpleaños del líder regional narcosenderista Víctor Palomino Quispe “José”, recorrió las 38 guarniciones policiales instaladas en el VRAE. Entre ellas la base atacada.

La Resistencia

Al salir a la trinchera Gómez Meza encontró al suboficial Dante Pumayanqui Durán (23) batiéndose a balazo limpio con su Kalashnikov. Pumayanqui sangraba del oído izquierdo.

“¿Donde está Carlotto Soto?”, preguntó Meza. El suboficial Giuseppe Carlotto Soto (30), uno de los comandos de la Dinoes que intervino en el trágico desalojo de la Curva del Diablo en Bagua, se encontraba tendido sobre el asfalto junto a su novia Meylin Tineo Acero (21), a solo tres metros de la trinchera. En otro extremo de la plaza se hallaba muerta con tres impactos de bala Milagros Acero Turriate (46), madre de la novia del suboficial Carlotto. Había viajado al lugar acompañando a su hija para celebrar el cumpleaños de su prometido. La pareja fue rescatada aún con vida pero ambos murieron en el Centro de Salud.

En el local del Municipio, el “chino” Larico, un experimentado combatiente de la Dinoes, advirtió que los terroristas se estaban filtrando a través del forado de uno de los muros colindantes. Acompañado del suboficial Janier Fernandez Guevara (24), Larico salió al encuentro de los terroristas y los hizo retroceder. Los subversivos emprendieron la retirada cuando su líder fue alcanzado por una granada arrojada por Larico. “Hirieron a Beto, vámonos”, alcanzó a escuchar uno de los policías. Al cabo de una hora se escuchó el estruendo de un helicóptero. Esto convenció a los atacantes de emprender la retirada. Con cinco heridos a bordo de una combi se perdieron por los caminos estrechos de las cordilleras con dirección al río Mantaro.

“En una guerra hay bajas de ambos lados”, respondió a CARETAS el ministro del Interior general Octavio Salazar Miranda. “Los 30 policías defendieron valerosamente su puesto policial y ocasionaron 3 bajas y cinco heridos al enemigo”, remarcó. “Acá los narcoterroristas perdieron –prosiguió Salazar–, se equivocaron si pensaron que iban a tomar fácilmente el puesto policial”.

El domingo 2 el ministro Salazar, acompañado del director de la Policía Nacional general Miguel Hidalgo, llegó a San José de Secce nueve horas después de ocurrido el ataque. Los 50 terroristas que atacaron el puesto policial usaron armamento de guerra sustraído a las fuerzas armadas. Dos de ellos, un lanzacohetes antitanque RPG 7V y una lanzagranadas MGL de fabricación soviética, fueron robados en la trágica emboscada contra una patrulla militar en Sanabamba, el 9 de abril último. Anunció también el restablecimiento de puestos policiales abandonados en el VRAE y la creación de una unidad de Dirección Contra el Terrorismo en Huanta.

“Tenemos que ganar espacios y recuperar los que estaban perdidos para acorralar a los terroristas. Con la experiencia ganada en el Huallaga, iremos mejorando nuestra estrategia de lucha en esta zona”, prometió. (Abilio Arroyo)


 


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