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Actualidad Ex embajador en Chile vuelve a la cancha.

El Ideario de Otero

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“La elección del próximo año puede ser más importante que la del 2011”.

A diferencia de sus precedecesores, con el presidente Alan García no es sencillo identificar un círculo de asesores. Supuestamente, es poco proclive a ser aconsejado. Quienes trabajan con él, sin embargo, se apresuran en advertir que ahora, a diferencia de su primer gobierno, García escucha y pone en práctica las sugerencias de varios de sus colaboradores.

Uno de los más cercanos durante la campaña fue el publicista Hugo Otero. Su análisis sobre las tendencias del electorado y la buena mano que tuvo para ayudar a encapsular los mensajes fueron factores que sin duda ayudaron a García a posicionarse de un modo impensable años atrás. Y los periodistas que cubrieron esa campaña saben que el actual mandatario escuchó con atención.

Otero dejó hace poco la plaza de embajador en Chile. Aunque no suele ofrecer entrevistas sobre su papel detrás de los bastidores, accedió a compartir con CARETAS algunos de sus puntos de vista sobre la coyuntura de la comunicación en el gobierno.
No parece, para empezar, muy impactado por la severa crítica que ha permeado el ambiente en la evaluación del gobierno a sus tres años. “Lo llamo la opinocracia o comentocracia. La mayor parte de las veces el país se va por otro lado”.

Otero pronostica que la rabia que parece depositada en la figura presidencial comenzará a tener otros focos a medida que se imponga el clima electoral. “Entonces se irá sobre quienes quieren tomar el poder”, señala.

Se muestra lo suficientemente seguro como para pronosticar que García terminará su mandato por encima del 60% de imagen positiva.

Si la primera etapa de los gabinetes de Jorge del Castillo y Yehude Simon fue caracterizada, dice, “por la idea de la inversión con desarrollo”, la segunda que inicia el equipo dirigido por Javier Velásquez Quesquén, será marcada por los ya conocidos “orden e inclusión”.

¿El gobierno se dejó arrinconar en la derecha? “El término no es arrinconar”, responde. “Se cerró en un discurso de inversionismo con desarrollismo. Y ese discurso no se acerca a la gente por sí solo”.

Para Otero, la primera fase terminó con los luctuosos hechos de Bagua y esto “equivale a un nuevo gobierno dentro del mismo gobierno. Trae esperanzas y representa un nuevo soplo”.

Anticipa que la regionalización será el eje definitivo en esta etapa. “Su intensificación a través del gasto permitirá que esas obras definan la inclusión”. Tampoco le asustan las críticas sobre la posible manipulación de los anunciados núcleos ejecutores. “Hay que llevar el discurso a la política”.

Para él, “impulsar la regionalización interrumpida por Fujimori es garantizar la unidad del Perú. Caso contrario corríamos el riesgo de una fracturación a la boliviana. Se necesita una activa relación de las provincias con el Estado central, y el país debe introducirse en ese proceso de una República igualitaria y regionalizada. Eso encuadra el debate electoral y nadie va poder ser ajeno”.

Considera que las elecciones del próximo año “van a ser hasta más importantes que la presidencial. De hecho, te van a decir quién será el próximo presidente de la República. El ejército electoral va a estar dispuesto por los presidentes regionales y los alcaldes”. Las tendencias de los elegidos –técnicos, políticos, antisistema– adelantarán, dice, el mapa del 2011. Hasta que eso ocurra no puede tener una idea clara del papel del APRA en el futuro cercano.

¿Qué le recomendó al premier Javier Velásquez Quesquén? “No te dejes llevar por las encuestas. Hay que mirar los ojos y la cara de la gente”.

Suena a frase de cajón pero no lo es. “En las encuestas yo manejo las preguntas, no las respuestas. Las encuestas no registran los matices”. Para Otero una particularidad peruana estriba en que los propios encuestadores analicen e interpreten las encuestas.

Si bien se cuida en no comentar sobre los detalles de su trabajo en Chile, sí explica la popularidad de Michelle Bachelet a pesar de los problemas “por la inversión social gigantesca que ha realizado. Tiene el 72% de popularidad. Además de ser cálida, envió el mensaje: hay que proteger al pueblo ante la crisis”. Destaca “los programas de pensión solidaria, guarderías y salud”.

Otero coincide en que en el Perú, en cambio, Fujimori afectó el enfoque de evaluación presidencial. “Pervirtió la política. No llegó a la conciencia, sino al bolsillo del pueblo. Un político no puede desarrollarse en función a eso”. (Enrique Chávez)


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