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Justicia Imágenes antes y después de una negligencia. Esta semana la Corte Suprema decidirá si hay o no juicio contra Alan Azizollahoff.

Ausencias de Utopía

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Utopía funcionaba sin extintores, con los ductos de ventilación tapados y sin licencia.

Esta semana es clave para las familias de los jóvenes muertos en la discoteca Utopía. La Sala Constitucional y Social Permanente de la Corte Suprema deberá votar si se abre juicio o no contra Alan Azizollahoff, dueño de la discoteca. Esta es la última instancia en el país. "No pedimos que lo sentencien, solo queremos que se le juzgue", sostiene Roberto Valverde, quien perdió a su única hija en el incendio.

La madrugada del 20 de julio del 2002, un incendio en la discoteca Utopía del Jockey Plaza acabó con la vida de 29 jóvenes, todos ellos entre 21 y 34 años. El siniestro no terminó ese día. Continúa siete años después, en sus padres y hermanos que aún no se reponen de su muerte, sobre todo cuando recuerdan las profesiones que nunca ejercerán, los nietos que nunca vendrán y los sueños que no se concretarán. “Han roto un vaso y los pedazos son imposibles de unir”, afirma Rita Bugosen, quien perdió a 2 de sus 7 hijos.

Desde la muerte de su hijo Álvaro en Utopía, Pilar Hormazábal no ha vuelto a celebrar ni un cumpleaños, ni un Día de la Madre y ni una Navidad. Álvaro trabajaba como barman en la discoteca y ayudó a varias personas del incendio antes de morir asfixiado. “Antes de la fiesta de promoción de mi hija, quisimos tomar una foto de la familia. En mis brazos sostuve una imagen de Álvaro para sentir que estábamos completos”, relata Pilar.

En la casa de Luis Enrique Ramírez también sienten el mismo vacío. “Durante las navidades le ponemos una silla y llenamos su copa de champagne porque sentimos que aún está con nosotros”, dice Toña de Ramírez. ‘Tato’, como le decía, fue su primer hijo y tuvo que hacerse un tratamiento de fertilidad para tenerlo. “Me siento como si fuera un vegetal”, masculla.

Rochi Guidino entiende el dolor por el que pasa Toña. Ella perdió a su única hija Vanessa dentro de la discoteca. “Ella me consolaba después de mi divorcio”, comenta. Cree que su ‘bebita’ le manda señales desde el cielo para ayudar a la familia: “Mi actual pareja perdió a su esposa dos meses después de Utopía y siento que ambas complotaron en el cielo para que nos conociéramos”.

Roberto Valverde además de cargar con el dolor de la muerte de su única hija Milagros, también perdió a su esposa Marcela en el 2007 por un cáncer al colon. “La depresión de perder a quien ella llamaba su mejor amigo le trajo la enfermedad”, comenta. Hoy, Roberto vive en una enorme casa en Miraflores acompañado solo de sus recuerdos.

Además de Marcela de Valverde, dos padres más han muerto de cáncer y otro padece de él. Entre ellos, Eduardo Majluf a quien se le detectó cáncer a la próstata un año atrás. “Me siento débil y cansado, no sé si por la enfermedad o por saber que no puedo hacer justicia para mi hijo Eduardo”, comenta. El incendio en Utopía sigue matando personas y destruyendo familias. (Ana Cecilia Deustua)


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