Policiales Caso Fefer: Orden de captura contra Eva Bracamonte y Liliana Castro Mannarelli.
Testigo en Casa
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Al igual que con Eva Bracamonte, Castro Mannarelli también ha sido acusada por crimen Fefer. |
Al cierre de la jornada laboral del martes 18, el fiscal de la 15a Fiscalía Penal, Fidel Castro, acusó formalmente a Eva Bracamonte Fefer (21) y a Liliana Castro Mannarelli (24) como autoras intelectuales del delito de homicidio contra Myriam Fefer, y al sicario Alejandro Trujillo Ospina como autor material.
El expediente pasó esa misma tarde al Cuarto Juzgado Penal.
La detención de ambas jóvenes parecía inminente, lo mismo que el inicio del proceso de extradición de Trujillo, preso en Salta, Argentina desde abril del 2008.
Consultado por CARETAS el abogado de las jóvenes, Julio Rodríguez Delgado, no quiso confirmar ni negar el pedido de detención. Según declaró a un canal de televisión, se encuentra confiado en que no hay motivos para que proceda la detención.
Para los agentes de la División de Homicidos que investigaron el caso, uno de los móviles para tan cruel asesinato habría sido el control de la herencia que Eva Bracamonte recibió de su abuelo Enrique Fefer Rostain y que su madre, Myriam, no le permitía controlar.
Poco después de la muerte de la empresaria, ambas muchachas, que mantenían una relación amorosa, echaron de la casa al hermano de Eva, Ariel, y tomaron el control de la inmobiliaria Sideral.
Más que cualquier personaje en esta trama, la vida de Liliana Castro Mannarelli dio un dramático vuelco. Criada en medio de estrecheces económicas, pasó de ser mesera en un restaurante del centro comercial Larcomar a gerente de una empresa que vivía en medio de autos de lujos y costosos viajes (CARETAS 2091).
Hoy parece atrapada en un laberinto en el cual nunca debió perderse. Y un testigo de excepción podría ayudar a aclarar los vericuetos de lo que ocurrió luego del crimen.
David Hugo Rímac Hinostroza llegó a trabajar a la Inmobiliaria Sideral a inicios del sesenta, después que Enrique Fefer la fundara.
Por sus manos pasa toda la información contable de la empresa, cuyas oficinas funcionan desde hace dos años en la misma residencia de Paul Harris, San Isidro.
Una persona que hasta hace poco trabajó ahí contó a CARETAS sobre el nivel de información y las “cosas raras” que suceden en la empresa.
Entre ellas, según la fuente, destacan los abultados gastos de Liliana Castro Mannarelli desde que asumió la gerencia general de la empresa en agosto del 2008, el traspaso a su nombre del 50% de acciones de la inmobiliaria, los costosos honorarios del abogado Julio Rodríguez Delgado que fue contratado por disposición de Castro y la probable vinculación con el defensor que a su vez, patrocina desde marzo último al sicario colombiano Alejandro Trujillo Ospina, preso en Salta, Argentina.
Una de las personas que habló recientemente con Rímac es Marcos Bracamonte Mantilla, ex esposo de Fefer y padre de Eva y Ariel. El propio empresario trujillano lo confirmó a CARETAS.
“Hace unos seis meses”, cuenta, “me encontré a Rímac y me dijo: señor Bracamonte, qué bueno que lo veo porque estoy muy preocupado. La empresa está yéndose de cabeza”. Ambos intercambiaron números telefónicos y quedaron en conversar más adelante.
Cuando Eva y Lili volvieron a estar bajo los reflectores por la historia que se desenvolvía en Salta (CARETAS 2066), Bracamonte lo llamó por teléfono. Entonces Rímac fue más preciso.
“Me dijo que Eva estaba siendo presionada por esta chica Castro para transferirle el 50% de las acciones de la empresa. Cuando mi hija le dio la orden al señor Rímac para que proceda con la transferencia, fue después de una larga discusión a gritos destemplados entre ellas dos. Al parecer, Eva no estaba muy de acuerdo con esa transferencia”.
Bracamonte considera el traspaso de acciones como una especie de chantaje que Liliana Castro estaría haciendo contra ella. “En caso de ser hallada culpable, ¿se puede pensar que ella (Eva) hizo todo sola? Imposible. Ha tenido la guía, probablemente le han lavado el cerebro para que lo haga, diciéndole mil cuentos y ahora ha terminado expuesta al chantaje, la presión”.
Argumentos paternales, ciertamente. Persisten los misterios en la relación entre Eva Bracamonte y Liliana Castro. Si, efectivamente, terminaron su relación alrededor de junio del 2008 (CARETAS 2091), ¿por qué Castro se quedó viviendo en la casa y dos meses más tarde fue nombrada como gerente general de la inmobiliaria? El mero chantaje no parece un móvil verosímil pues, según el increíble guión que se va escribiendo en este caso, las dos jóvenes estarían seriamente comprometidas.
Bracamonte también confirmó a CARETAS que los honorarios del abogado Rodríguez también constituyen un capítulo de la historia. “Rímac me dijo que cobra un dineral, tanto así que han vendido uno de los locales de la empresa a US$ 95 mil, cuando su precio es de US$ 160 mil”.
Asegura que además “vendieron ese local para pagarle también al abogado que ha contratado en Argentina para que el sicario de allá no hable. Eso fue lo que me contó. Cuando le pregunté cómo sabía eso, me dijo: eso es lo que uno escucha. Él ha ido captando ciertas conversaciones que le han permitido ir armando la historia”.
El local al que se refería Rímac es el ubicado en la calle Santa Anita, Lote 11, manzana A1 de la urbanización Villa Marina en el distrito de Chorrillos. De acuerdo a la partida registral número 03028361, fue el 30 de marzo de este año que la junta general de accionistas, es decir, Eva y Liliana, le dio poder absoluto a la mayor de los Bracamonte Fefer para que venda dicho inmueble por US$ 95 mil dólares.
Fue en ese mes que el sicario Trujillo, quien antes sostuvo no tener un cobre para pagar su defensa, presentó un abogado (CARETAS 2091).
Hasta el momento no se sabe si David Rímac será citado a declarar ante el fiscal Chirinos. Esta semana, cuando Marcos Bracamonte lo llamó otra vez por teléfono, le dijo notablemente asustado que no quería decir más. Según le aseguró, teme perder el trabajo y arriesgar su integridad física.
El empresario Bracamonte reconoce vivir “una tremenda decepción” con su hija. “Los errores se pagan y ella tendrá que pagar, pero yo no la voy a abandonar. También es mi hija, igual que Ariel. Si ella fuera la responsable y está presionada o amenazada por esta chica, que lo diga. Que confiese para poder ayudarla”. (Patricia Caycho)