Urbanismo Para atacar a CARETAS el municipio de Surco compró una página dominical. La publicidad fue invalorable.
Pobre Surco (VER)
La Gerencia de Imagen Institucional de Surco, la misma que se niega a identificar a los miembros de la llamada Comisión Técnica Calificadora que viene otorgando una serie de sospechosas licencias de construcción, promete “seguir trabajando con transparencia”. Dios libre al distrito.Su comunicado se ampara varias veces en la “normatividad vigente”, ignorando la autoridad del Instituto Metropolitano de Planificación y de la Gerencia de Desarrollo Urbano de Lima, que denuncian a Surco por violar la zonificación establecida.
Las quejas del vecindario son múltiples pero ciertas empresas inmobiliarias aplauden.
El domingo pasado la Municipalidad de Santiago de Surco publicó un avisó a toda página en El Comercio, gastando así mi aporte como vecino y contribuyente.
Yo, por una desgracia que aun insisto en negar, resido en ese distrito.
El anuncio me menciona sibilinamente, así que, de una vez, escribiré en primera persona.
El anuncio también reproduce ocho títulos y frases (a menudo fuera de contexto) de artículos publicados en CARETAS sobre el atropello que se está cometiendo en la calle Bellavista de la urbanización Las Casuarinas.
Sucede que yo vivo en la calle Bellavista, así que soy testigo presencial inmediato.
El tema es ya conocido en CARETAS: sobre una vía semirrústica de unos 6 metros de ancho, sin veredas y entre barrios zonificados como de baja y muy baja densidad, la comuna de Surco se las ha ingeniado para autorizar la construcción de seis edificios de hasta 11 pisos.
Las licencias, “aclara” el anuncio, las ha emitido una Comisión Técnica Calificadora que es totalmente “independiente” y “autónoma”.
Los Chistosos debieran dedicar un programa a esa afirmación.
El juego no es nuevo: empresas inmobiliarias destrozan el perfil urbano para aprovecharse de las áreas verdes colindantes. El negocio inicial degrada eventualmente toda el área hasta dejarla sin hojas, pero eso no les preocupa a los promotores, puesto que no viven allí.
Pero yo, repito, sí vivo allí.
El anuncio de Surco alude a los “intereses personales de los directores” de la revista.
Cómo, ¿la comuna no vela por los intereses personales de todos sus vecinos?
La referencia, en todo caso, nos tiene sin cuidado. CARETAS ha protestado múltiples veces contra los atentados inmobiliarios que se repiten en varios distritos de Lima.
Si no lo sabrá Víctor Delfín, cuya casa legendaria en Barranco estaba a punto de ser destruida por una obra contigua de Bragagnini Constructores
Tema fundamental para esta publicación siempre ha sido el desarrollo racional de la capital en todos sus estratos históricos y socioeconómicos.
Nuestras oficinas se han aferrado al Centro Histórico desde su fundación, porque pensamos que allí está el alma de ciudades como ésta.
Por otro lado, la expansión de la metrópoli y una necesaria verticalización debe realizarse con tino y concierto, cuidando los oasis vegetales que puedan subsistir entre el techo y la tierra de esta costa, y barajando inteligentemente la presión especulativa.
Esto se refiere tanto a San Isidro como a los Barrios Altos, Chorrillos, los conos o el cerro donde vivo.
El 12 de julio del 2001, en CARETAS 1678, publiqué una protesta defendiendo “nuestra calle”. cuando en los bordes de Las Casuarinas aparecieron los primeros edificios.
Estos fueron auspiciados por el anterior burgomaestre de Surco, Carlos Dargent, el mismo de la discoteca Utopía, bajo cuyo régimen se emitió un decreto de alcaldía que confundía el frente de los lotes con el fondo y así creaba un resquicio para levantar edificios en pendientes.
En las alturas al norte de Las Casuarinas, en Panedia, el escritor Alfredo Bryce Echenique se había ubicado en una casa con terraza, pero su panorama fue obstruido por un edificio. Bryce volvió a residir en el exterior por unos años.
Ahora es el edificio ‘El Mirador’ materia de enconada disputa.
Después Del Terremoto
Nosotros nos mudamos a Bellavista después del terremoto del 70. La vivienda no estaba terminada y la familia creció en una obra en construcción durante diez años.
Todo lo verde que se ve allí lo sembramos nosotros y los vecinos que fueron llegando a una zona eriaza y polvorienta.
El metro cuadrado en el cerro era barato entonces, aunque la urbanización que concibió Dan Carter –el mismo que crearía el Club El Bosque y el Hotel Las Dunas– ya se perfilaba como muy atractiva.
Nada de ostentosas mansiones sino cercos vivos y jardines frondosos eran y son los que le dan un encanto que ahora es raro en la capital.
Esas características se han consolidado en un recodo de la gran urbe, al cual se accede por tres ingresos.
La densidad debe mantenerse muy baja porque aún falta llenar el cerro hacia arriba y los accesos no son modificables. Hay propiedades a ambos lados. Si al área se sumaran edificios, la situación se volvería insostenible.
Pero la “Comisión Técnica Calificadora” de Surco, cuyos miembros guardan su identidad como un secreto de Estado a pesar de los requerimientos de CARETAS al municipio, dispone todavía del decreto de Dargent, ya que la actual comuna lo mantiene vigente. Así ha dado luz verde a esos seis edificios y pueden haber más: en Surco les encanta sorprender al vecindario.
A lo largo de meses establecí contacto varias veces con el alcalde Juan Manuel del Mar y el gerente de Desarrollo Urbano Daniel Núñez para expresarles una preocupación comunal.
En una ocasión acudimos de buena fe al municipio con Javier Hundskopf, presidente de la Asociación Casuarinas de Monterrico, Julio Yturri, el gerente, Carmen Mevius, la jefe de urbanismo, y Susana Velarde, nuestra abogada.
En ningún momento se nos dijo que ya se había dado licencia a todos esos edificios. Por el contrario, la ambigüedad nos engañó.
Pero entonces no sabíamos, por cierto, que Surco en realidad estaba violando normas metropolitanas desde la gestión de Dargent y que bajo la de Del Mar persistía en el desacato a pesar de varias advertencias de la jerarquía superior.
La Jerarquía Metropolitana
Algo de lo que he tomado conciencia en estas semanas como periodista y vecino es que en determinados círculos de Lima Metropolitana sí existen criterios urbanísticos bien desarrollados.
Ante los desfases registrados en Bellavista, y dado los otros conflictos que se expresan con virulencia en Internet, la Municipalidad Metropolitana primero obligó a Surco a suspender toda aprobación de licencias de construcción por 90 días.
Después, el Instituto Metropolitano de Planificación que dirige el Ing. José Luis Villarán Salazar, respondió en junio a una queja de la Asociación con el Informe Nº0032-09-MML-IMP-DGP. Éste, en términos explícitos, indica que las licencias emitidas por Surco en Bellavista son írritas.
Los edificios se sitúan entre urbanizaciones cuyas zonificaciones están calificadas como RDMB, que permite unifamiliares de uno o dos pisos, y como RBD, que acepta multifamiliares de tres pisos máximo.
En suma, de ninguna manera se pueden levantar edificios de 11 pisos.
El municipio de Surco ha argumentado que la zonificación de las laderas o pendientes no está normada.
Al nivel metropolitano el argumento es considerado un subterfugio torpe.
Ninguna zona de Lima es absolutamente plana. ¿A qué grado de pendiente se refiere Surco? ¿5%, 30% o lo que indique la inmobiliaria? Eso es como decir que los lotes con piedras no están normados.
En CARETAS 2083, la regidora Norma Yarrow, presidente de la Comisión de Desarrollo Urbano de Lima Metropolitana, ya había denunciado el desacato de Surco, y ahora el anuncio publicado por el distrito confirma esa actitud.
Villarán, mientras tanto, indica que el Concejo Metropolitano ha aprobado una ordenanza que faculta a Lima a intervenir los procesos de licencias distritales transgresoras.
Esta intervención será más necesaria que nunca en Surco ahora que el Informe de Impacto Vial de la PNP difundido la semana pasada por CARETAS 2091 calcula que los edificios en Bellavista añadirían por los menos 188 vehículos al parque automotor establecido en la calle, creando riesgos de congestión y de accidentes al sumarse a los visitantes.
Resulta notable que el aviso de Surco destaque muy orondo que “el Estudio de Impacto Vial no es requisito para el otorgamiento de licencias de obra de edificios multifamiliares”.
¿Son tan “técnicas” entonces las comisiones calificadoras distritales que dispensan permisos sin tener referencias sobre su efecto en las vías? ¿En esta ciudad en la que el tránsito vehicular se ha vuelto infernal? (Enrique Zileri Gibson )
Otro Atentado
Municipalidad de Surco acordó romper parámetros de zonificación a favor de constructora a cambio de terreno. |
Tres torres de 13 pisos en la concurrida Av. Golf Los Inkas han sido aprobadas por Surco. Serán en total 83 departamentos cuya entrada será por un pasaje. |
La comuna de Surco viene caracterizándose en los últimos tiempos por permitir y fomentar transgresiones edificadoras en su distrito. Otra que llama mucho la atención ha sido admitir la construcción de tres torres de 13 pisos cada una en la cuadra 5 de la avenida Golf Los Incas. Pero la zonificación solo permite una altura máxima de 10 pisos en la zona colindante al Pasaje Los Sauces. El regalo de tres pisos extras lo recibe la constructora Inversiones Aldigama S.A.C., representada por Theressa María Navarro-Grau Dyer, y amenaza con empeorar la pesadilla vial que en hora punta sufre a diario dicha vía.
Surco permitió esto en el Acuerdo de Concejo Nº 42-2008 porque Aldigama ofreció transferirle un lote de 872 m2 en la Urbanización Huertos de Sta. Rosa, para poder realizar la interconexión de las avenidas El Cortijo y Raúl Ferrero. A cambio, el municipio aprobaba los parámetros para el proyecto inmobiliario del Consorcio en la Av. Golf Los Incas, con el exceso de tres pisos. El alcalde Juan Manuel del Mar y compañía se escudan en el Art. 9 Nº 26 de la Ley Orgánica de Municipalidades: “Es atribución del Concejo Municipal aprobar la celebración de convenios de cooperación nacional e internacional, así como convenios interinstitucionales”. ¿Para atiborrar los barrios?
Pero los más perjudicados serán los vecinos del Psje. Los Sauces –entre los que se encuentran el embajador Carlos Gamarra–, debido a que increíblemente la entrada a los 83 departamentos de esas torres se hará por dicha vía estrecha.