Policiales Posible detención pone en capilla a acusadas Eva Bracamonte y Liliana Castro Mannarelli, mientras nuevos testigos desfilarán ante el juez.
Lamento y Tormento
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Lunes 24. Eva Bracamonte Fefer y Liliana Castro Mannarelli rompieron en llanto en set de televisión ante inminente decisión del juez Payano. Su hermano Ariel no les creyó. |
La presión judicial de las últimas semanas parece estar pasándoles factura a Eva Bracamonte Fefer y Liliana Castro Mannarelli. El lunes 24 ambas jóvenes rompieron en llanto en el set de Prensa Libre. Minutos después su hermano Ariel dijo en ese mismo espacio que las lágrimas de Eva eran teatrales. Lo cierto es que en menos de dos semanas el magistrado Alfonzo Payano Barona, del 17o Juzgado Penal, decidirá si abre instrucción y ordena la detención de ambas.
Antes citará a varias personas a su despacho. Entre ellas se encuentra la modelo de televisión Thalía Estabridis, amiga de Liliana Castro Mannarelli, y que este año vivió con ella durante dos meses en la residencia sanisidrina de Eva Bracamonte.
Estabridis y Castro ocupaban el segundo piso, donde funcionan también las oficinas de la Inmobiliaria Sideral, mientras que Eva reinaba en el primero.
Según información de un ex trabajador de Sideral, ambas jóvenes eran inseparables. Liliana incluso la llevaba a las oficinas de América Televisión, en Santa Beatriz, donde Thalía trabajó hasta hace unos días en el programa Habacilar. Según el portal Netjoven, Estabridis habría sido separada del programa sin explicación alguna.
CARETAS supo también que Castro Mannarelli pagó por la fiesta de cumpleaños de Thalía en junio de este año. Las facturas de los gastos realizados se encuentran en los archivos de Sideral.
Consultada por CARETAS sobre esta información que la vincula con Castro Mannarelli, Thalía Estabridis negó todo. “Están inventando todo, ¿qué les pasa?”, dijo.
Las Rejas Perdidas
Mientras se vence el plazo que tiene el juez Payona para decidir el destino de Eva y Liliana, el pasado domingo 23 la mayor de los Bracamonte Fefer abrió las puertas de su casa a un canal de televisión por primera vez luego del crimen de su madre.
Ahí Eva deslizó la posibilidad que el asesino no haya ingresado por la puerta del garaje, como lo demostraron las pesquisas policiales, sino por la entrada trasera, ubicada al final del jardín de la casa y al costado del dormitorio de Myriam.
Eva mostró a las cámaras lo fácil que hubiera sido para el sicario entrar por ahí y luego ingresar al cuarto de Myriam por la mampara de vidrio que da al jardín. Sin embargo, en los últimos tres años, esta habitación ha sido modificada por la joven heredera. Las gruesas rejas que cerraban por dentro la habitación y que protegían la mampara de vidrio ya no están.
El 19 de agosto del 2006 CARETAS logró fotografiar dichas rejas (ver fotos). Aquella vez el mayordomo Simón Huarcaya dijo que cada noche, incluyendo la vez del crimen, las descorría y aseguraba con un grueso candado. Esa versión la repitió a la policía.
Como se recuerda, el atestado policial concluye que fue Eva quien habría corrido el cerrojo de la puerta del garaje para facilitarle el ingreso al sicario Trujillo Ospina. Los detectives de Homicidios no sólo descartaron la puerta del jardín como probable ingreso, sino que además un peritaje de criminalística demostró que en los muros y techo de la vivienda “no se evidencia signos de escalamientos”.
El Encono contra Flint
Eva también sostuvo ante el fiscal Fidel Castro Chirinos que el abogado Pinkas Flint, de quien dijo tenía una relación más que amistosa con su madre, estaba involucrado en el crimen.
Flint, entrevistado por CARETAS, no sólo negó tener alguna vinculación con el asesinato de Myriam, sino que contó haber participado en dos episodios claves en la vida de la heredera que podrían explicar por qué buscaría incriminarlo.
Una noche de inicios de diciembre del 2005, Eva Bracamonte y un grupo de amigos ingresaron al campus de la Universidad Católica. Rompieron las pancartas de una agrupación estudiantil rival y se marcharon.
A la 1:30 de la mañana Eva llegó a su casa de San Isidro. Su madre, que la había buscado por todo Lima desde las 10 pm, la abofeteó y riñó fuertemente. En su mochila encontró un cuchillo. Esa noche Myriam la mandó a dormir en el garaje. Eva no se lo perdonó nunca.
El Comité de Ética de la PUCP la suspendió por un año y Myriam, desesperada, recurrió a su amigo Pinkas Flint por consejo. “Lo único que te sugiero, le dije, es que tu hija no esté dando vueltas acá, si tienes la posibilidad de mandarla a Israel, hazlo”, dijo Flint a CARETAS. “Se decidió que Eva vaya a Israel porque era intolerable que estuviera aquí chocando con la mamá y sin hacer nada por un año”.
Ahí no quedaría la participación de Flint Blanck. “Le dije a Myriam: si ella (Eva) se va y no te deja un poder, no podrás hacer nada (...) Le dimos un modelo de poder amplio y general. Myriam era muy diligente y obsesiva, quería tener el control de todo. Ella manejaba las cosas de forma vertical”.
Eva no tomó ambas decisiones maternas de muy buen grado. El 18 de diciembre cumplió 18 años y dos semanas después partió a Israel. “Durante meses no se escribieron, estaban muy peleadas”.
Flint, que conoció a Myriam por más de cuarenta años recuerda cómo sufría ella por su hija y los afanes de ser padre y madre. “Me parece terrible que una mujer mate por sus hijos y que, finalmente, sea asesinada por uno de ellos”. (Patricia Caycho)
Escena del Crimen
Arriba: 19 de agosto del 2006. La mampara de la habitación de Myriam, que colindaba con el jardín, lucía unas gruesas rejas que se cerraban por dentro todas las noches. Abajo: 2009, cuando Eva se mudó ahí quitó las rejas. Ahora ensaya la improbable teoría que el sicario pudo entrar fácilmente por esas ventanas, algo imposible tres años atrás.