Entrevistas Las impudicias filosóficas y espirituales del escritor Luis Enrique Tord en entrevista insólita.
Tord: La Melancolía del Dios Perdido
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Para curar su decepción al regresar al Perú en el 68 y encontrarse con el gobierno militar, Tord se refugió en las letras, consolidando su vocación literaria. Ha publicado 33 libros. |
Luis Enrique Tord ha enarbolado el estandarte de la cultura como motivo existencial, cual refugio a toda suerte de asechanzas tautológicas de políticas y credos universales a las que él, hurgando por aquí y por allá, no ha encontrado todavía respuestas totalmente auténticas. Esas que garantizan la realización integral del devenir humano. Polifacético como nadie, su acervo cultural es enorme. Ha publicado 33 libros que comprenden ensayos sobre historia y arte del pasado peruano, 4 de creación poética, 3 de relatos, 3 novelas e innumerables artículos periodísticos en los medios más prestigiosos. Ha sido congresista constituyente, asesor cultural del presidente Fernando Belaunde Terry, director en dos ocasiones del Instituto Nacional de Cultura, director del Archivo General de la Nación, presidente del Comité Interamericano de Cultura de la OEA y actual regidor metropolitano de Lima. Ahora, frente a mí, en el restaurante Costa Verde, le hago la primera pregunta:¿Socialismo o liberalismo?
–Cuando estudiaba en la Universidad Católica mi romanticismo político, muy propio de la juventud de entonces, me hizo simpatizar con la Revolución Cubana. Como Presidente del Centro Federado de Letras de la Universidad Católica fuimos al congreso nacional de la Federación de Estudiantes del Perú, presentando una moción de apoyo al régimen cubano. Las autoridades de la Universidad Católica nos expulsaron por ello. Me marché entonces a la Universidad de San Marcos.