Entrevistas Cineasta cusqueño José Carlos Huayhuaca y su luminosa visión del séptimo arte.
Huayhuaca: La Búsqueda de la Luz
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Huayhuaca, codirigió “Cuentos Inmorales” (1978) y “Aventuras Prohibidas” (1981). En 1987 ganó el Primer Premio del Festival de Cine Antropológico de Nueva York. |
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Temo que lo que le cuente sea poco utilizable en una entrevista porque las aventuras que he vivido dignas de relatarse son sobre todo aventuras en la esfera intelectual e imaginativa”, me advierte, con característica modestia, mi tocayo José Carlos Huayhuaca, un intelectual de rompe y raja con una sensibilidad a flor de piel conmovedora. Coincidí con él hace años en un evento cinematográfico y en el cóctel subsiguiente charlamos ampliamente de cine y me di cuenta de que dominaba el tema como nadie. Menudo de físico, casi frágil, se engrandecía ante mi vista, como un titán, por sus conocimientos asombrosos del séptimo arte. Ahora, en el restaurante Costa Verde, observándolo con detenimiento, llego a la conclusión de que Huayhuaca es primero que nada un humanista vocacional que ha encontrado en el cine y a través del cine y la docencia su mejor forma de vivir y expresarse. Le hago la primera pregunta: –Usted es director de cine con diversos cortometrajes, largometrajes y guiones, que han recibido más de un premio; ha sido crítico de danza y de cine y escritor con 7 libros publicados y numerosos ensayos sobre diferentes temas. Nació en el Cusco en 1949. Esto me extraña: ¿era el Cusco en aquella época un terreno abonado para que un niño se abriera a la intelectualidad?
–Mi padre era catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad del Cusco y hombre de libre pensamiento y gran cultura. Su biblioteca era estupenda. Mi madre, aunque dedicada al hogar, llevaba en la sangre el amor al arte y me lo contagió. Me cuentan que a los 2 años, yo ya veía cine muy atentamente. Las primeras películas que recuerdo son seriales con Durango Kid y los westerns de John Ford. Mi afición al ballet llegó a través de las películas rusas –con Tamara Toumanova y Maia Plisetskaia– de arte de aquella época, que eran pequeños acontecimientos para la burguesía culta. Mi ambiente no era ni deportivo, ni comercial, ni militar, ni religioso. Arte, libros, conciertos, teatro, danza, allí estaba yo. A los 14 años era crítico de cine en el diario “El Sol” del Cusco.