miércoles 18 de septiembre de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2096

17/Set/2009
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre EconomíaVER
Acceso libre NarcotráficoVER
Acceso libre PolíticaVER
Acceso libre Opinión VER
Acceso libre UrbanismoVER
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Sólo para usuarios suscritos Nicholas Asheshov
Sólo para usuarios suscritos Alfredo
Sólo para usuarios suscritos Luis Freire
Suplementos
Acceso libre TransportesVER
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2300
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Economía El modelo del Estado volcado al comercio internacional.

‘Alpacanomics’ en Australia (VER)

6 imágenes disponibles FOTOS 

Ver galería

En Sydney se celebró una “conferencia mundial” de la alpaca. Hay unos cien mil auquénidos andinos en ese país.

The Inca Strikes Back. The New El Dorado. Alpacanomics. Los ganchos que utiliza el economista australiano Tim Harcourt para caracterizar la economía peruana son tan vendedores como la personalidad de su autor, una especie de gran embajador del comercio exterior de su país al frente de un organismo denominado Austrade, que es el equivalente de Promperú con las debidas distancias.

De estos títulos, ‘Alpacanomics’ es el que alcanzó popularidad en este remoto país acostumbrado a comerciar desde siempre. “Se me ocurrió porque se hablaba de los Inkanomics por la Inca Kola. Y en Australia la alpaca resultó un buen negocio”.

De hecho, el año pasado se realizó en Sydney una conferencia “mundial” en torno a la fibra. Este periodista, que participó en una visita de medios organizada por el gobierno australiano, comprobó que las tiendas de alta costura ofrecen ponchos y finos diseños, lo mismo que la concurrida feria dominical montada en los alrededores de la famosa bahía de la ciudad.

Hay unas cien mil cabezas de alpaca, un número similar al que tiene Estados Unidos. Otros países que le han dado la bienvenida al auquénido andino son Inglaterra (17 mil), Alemania (7 mil) y la vecina de Australia, Nueva Zelanda (10 mil). A los peruanos nos resulta un tema sensible, pero la verdad es que la población “extranjera” de estos animales alcanza apenas el 10% del total.

Harcourt cita a Peter O’Byrne de Austrade para apuntar que “si bien las alpacas son verdaderamente peruanas, Australia ha sido capaz de añadirle valor a la industria en términos de tecnología, habilidades veterinarias y ayudar a que los tejidos se abran un espacio en el mercado asiático”.

La cadena de intercambio continúa con el envío de fibras australianas al Perú para ser trabajadas con métodos cuyos resultados solo pueden ser alcanzados tras siglos de oficio.
DE TODOS MODOS, los Alpacanomics son en realidad una excusa de Harcourt para empaquetar el nuevo perfil peruano ante los ojos de los empresarios australianos. “En uno de mis libros escribí que los días de Alan García y Alberto Fujimori ya pasaron”, reconoce entre risas. “Luego me di cuenta que García está en el poder. Pero es otro personaje”.

Su libro “The Airport Economist” fue un éxito de ventas y allí recoge sus experiencias en varios países, desde Singapur hasta Chile, en torno a las historias de éxito de los exportadores y empresarios australianos. Un poco en el tono de los emprendedores peruanos perfilados por la prensa local, pero más allá de las fronteras.

Si algo no escandaliza a los australianos, que por ejemplo, y muy al estilo británico, sí queman a los políticos inmersos en escándalos de infidelidades, es la asociación permanente entre el sector público y el privado. No sucederían aquí cuestionamientos como los que se oponen a la concesión del Puerto de Paita porque el Estado les da un empujón a los inversionistas en materia de infraestructura (ver Mar de Fondo).

“Comenzamos como una sociedad de convictos enviados aquí por la corona británica”, bromea Harcourt, “y por eso siempre creímos en la inversión del sector público. No hay estigma”.

ESA APROXIMACIÓN también permea a los gobiernos descentralizados. En Melbourne los periodistas compartimos un almuerzo con miembros del Departamento de Innovación, Industria y Desarrollo Regional, que asistieron acompañados por empresarios que buscan invertir en América Latina. Es más, los ministerios de Relaciones Exteriores y el de Comercio son uno solo.

En este inmenso país de apenas 22 millones de habitantes, la actividad comercial se imbrica en todos los niveles del Estado. Entre los departamentos innovadores en la estructura de gobierno destacan el de Educación, Empleo y Relaciones Laborales, que conecta la demanda de las empresas con las aulas de clase. El de Recursos, Energía y Turismo relaciona sectores que parecen distantes pero en el terreno demuestran ser mucho más cercanos y, si no son bien manejados, tendientes al conflicto. Uno de los problemas sociales pendientes es la situación de las poblaciones originarias, en cuyos territorios, según cálculos de Brendan Pearson del Minerals Council, están el 60% de las explotaciones mineras del país. No se oponen a la minería, que les ofrece puestos de trabajo y proyectos de desarrollo, pero segmentos del medio millón de nativos son fuertemente afectados por condiciones precarias y un extendido alcoholismo que es objeto de debate en las primeras planas. El gobierno australiano ha restringido la venta de alcohol y una misión de Naciones Unidas consideró hace algunos días que la medida iba contra los derechos humanos de los afectados. De nuevo con todas las distancias del caso, en todas partes se cuecen baguas.

Otro ejemplo de cuidada planificación es una organización cuyo nombre traducido es “Nave Bandera de Investigación Nacional sobre Alimentos Futuros” (Food Futures National Research Flagship), que se dedica a explorar opciones de productos. Los nortes son tanto la salud y los gustos de los consumidores como las posibilidades de exportación.

Y allí, en medio de los prados de Canberra donde saltan tantos canguros como hay alpacas en nuestros Andes, trabaja una científica peruana.

Amalia Berna es egresada de la Universidad Agraria de La Molina y con doctorado en ciencia de alimentos de la Universidad de Lovaina, Bélgica. Bajo su responsabilidad tiene un proyecto que podría cambiar la industria vitivinícola de Australia, uno de los pilares comerciales del país.

Es la “cibernariz”. Un dispositivo con un sistema altamente sensitivo, basado en el fino olfato de la mosca de la fruta, que, cuenta Berna, “tiene la capacidad de percibir multitud de aromas. Los sensores que se utilizan actualmente registran cambios químicos. Estos serán biológicos”. El instrumento quedará listo en el 2013 y trascenderá la industria del vino para influenciar otras áreas alimenticias.

EL EMBAJADOR PERUANO Claudio De la Puente, en misión allí desde hace cuatro años, se ha mostrado muy activo en llegar a un objetivo esencial: la reapertura de la embajada australiana en Lima, lo que se daría en el 2010. “Es el resultado natural de una relación que ha ganado en contenido y que ha madurado notablemente”, dice.

Desde el 2002 las exportaciones peruanas crecieron en 200%. El récord se dio en el 2007, con US$ 97.8 millones de una balanza total de US$ 165 millones y que no incluye los casi US$ 60 millones en intercambio de servicios. El año pasado la balanza se redujo a US$ 152 millones por el descenso en el precio de los metales.

Y a ello se refiere Harcourt cuando llama al Perú el nuevo El Dorado. A la convención minera de Arequipa asistió Robert Trzebsky, director ejecutivo del Consejo de Negocios de Australia y América Latina. El embajador De la Puente, contó a CARETAS en Canberra que “más de treinta empresas australianas enviaron representantes para participar en Expomin. Es la delegación empresarial más importante del sector de servicios mineros en Arequipa”.

Se trata de un sector omnipresente en Australia, pero ahora enfrenta las exigentes y muy loables metas ambientales que se planteó el gobierno de Kevin Rudd (CARETAS 2095). Es el debate del momento en una economía abierta al extremo pero con activas redes sociales, en un modelo parado a mitad de camino del capitalismo estadounidense y el estado de bienestar europeo. “No somos muy ideologizados”, reconoce Harcourt. Es el particular pragmatismo humanista cultivado en Oceanía.


 


anterior

enviar

imprimir

siguiente

Ver más en Economía
Melchorita a Toda Mecha
‘Alpacanomics’ en Australia (VER)

Búsqueda | Mensaje | Revista