Entrevistas Símbolo del vóley y actual congresista confiesa dolores y alegrías percibidos desde el metro ochenta de altura.
Gaby Pérez del Solar: La Vida Desde Las Alturas
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Gabriela Pérez del Solar, Gaby para los amigos y Gaby para el Perú (porque todos los peruanos son amigos de Gaby, ya que ella es referencia, paradigma y uno de los mitos intocables del vóley femenino del país), no ha podido, puede ni podrá pasar jamás desapercibida. Y no sólo por la fama de triunfadora que arrastra (subcampeona olímpica en Seúl 88, campeona sudamericana, campeona de Europa con su equipo el Bérgamo, varias veces campeona de Italia, congresista de la República por Unidad Nacional, etc., etc.) sino por su altura ya que, con tacones, porque su indudable feminidad la obliga a llevarlos, se eleva por encima de los dos metros y cinco centímetros de estatura, lo que la convierte en un foco obligado de atención. Es toda una aparición. Estamos en el restaurante Costa Verde y el fotógrafo de Caretas le pide que pose para una foto de cuerpo entero. Todos los comensales la miran. Ella se aleja con él, que parece un enanito a su lado, a la playa, para no llamar más la atención. Se siente diferente, eso lo percibo. Si el homo sapiens tiene hoy el cráneo dolicocéfalo y aumenta de estatura a través de los siglos Gaby es, a lo Modigliani, una belleza del siglo XXII. Fuera vóley, fuera política, fuera lugares comunes. Veamos cómo ella otea, a través de su atalaya, su propia y alturada vida. –¿Qué tipo de familia se encontró en este mundo?
–Mis padres son gente de clase media trabajadora, luchadores positivos los dos y siempre se han dado sus gustos. Yo nací en Ica hace 41 años, aunque me siento miraflorina, ya que ahí vivimos cuando llegamos a la capital. Soy la última de 5 hermanos y por tanto la más engreída. Todos son altos aunque en altura yo me los llevo de encuentro.